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jueves, 14 de septiembre de 2006

La Wikipedia es mucho más que una enciclopedia gigantesca. Sus contenidos y su popularidad son el signo más visible de la importancia de una nueva generación de las llamadas social technologies.

Ross Mayfield siempre tiene cosas interesantes que decir. Hace unos días ha escrito un post sobre el papel que desempeña el núcleo duro de la comunidad wikipediana, un círculo de usuarios registrados e hiperactivos formado por unos 300-400 y que son responsables del 73,4% de las ediciones que se hacen para modificar algún artículo. El dato confirmaba, según el fundador de la Wikipedia, Jimbo Wales, que la empresa era menos colaborativa y más tradicional de lo que se viene diciendo. La declaración produjo cierto estupor y no convenció a todos.


Los hechos los contaba Aaron Awartz (4/09/2006) en un provocador artículo, Who writes Wikipedia?. Dice Awartz que en una reciente visita a Stanford escuchó a Wales decir los siguiente: “La idea que tiene mucha gente de la Wikipedia es que se trata de un fenómeno emergente (la sabiduría de las masas, la inteligencia de colmena, y ese tipo de cosas): miles y miles de usuarios, añadiendo pequeños trozos de contenido, logran entre todos una obra consistente”. La realidad es bien diferente, pues la Wikipedia -añadió Wales- la hacen “...una comunidad, ...un grupo comprometido de unos pocos cientos de voluntarios [...] a quienes conozco y todos se conocen entre sí. [...] Se parece mucho a cualquier organización tradicional”.

Esta conclusión tan pesimista se basa en un estudio exhaustivo de los movimientos y cambios que se hacen de los artículos publicados. Dicho estudio, basado en la variable ediciones, muestra que un muy pequeño número de usuarios es responsable de la inmensa mayoría de las modificaciones. El asunto es importante, porque tras varios años de funcionamiento, podría suceder que se esté apagando el espíritu utópico de los pioneros para reinventar algo que, salvo por la gratuidad del trabajo de esos editores voluntarios, se parece demasiado a una enciclopedia clásica.

Así, el discurso sobre la participación ciudadana, las nuevas formas de producción de autoridad y las llamadas social technologies, parecería perder fundamento y no ser más que expresión de un deseo, antes la retórica asociada a un cambio cultural profundo.

Pero por grande que sea el respeto que merece, Jimmy Wales ha diseñado un método equivocado de auscultación de su propia obra. Aaron Swartz sostiene que lo que debe cuantificarse no es el número de ediciones sino el de palabras añadidas. Si se sustituye el número de hits (entradas) por el de bits (añadidos), entonces las conclusiones son muy diferentes: una masa ingente de pequeños usuarios/redactores contribuye a la redacción efectiva de unos (muy) pocos artículos, mientras que el núcleo duro al que antes nos referíamos es responsable de un intenso trabajo de lifting (ortografía, formato, rotulación, gramática,...). Es decir que todo queda donde estaba y sigue vigente la imagen que teníamos de la Wikipedia: una empresa horizontal, descentralizada, popular, masiva, colaborativa, consensual, multicultural, multilingue y basada en la economía del don.

Pero la inquietud se ha extendido por la red. Desde luego Wales se equivocó. Diseñó un protocolo de análisis que le conducía a la conclusión de que sólo unos pocos (el staff de lugartenientes) estaban de verdad comprometidos con el proyecto. Pero siendo una conclusión falsa que el jefe y la, digamos, buro/tecno-cracia compartían, cabe insinuar que en lo sucesivo iban a perder influencia sobre el futuro de la enciclopedia las opiniones de los usuarios menores y de los lectores anónimos.

Tal deriva hacia una empresa voluntaria de producción de contenidos en detrimento de un proyecto de construcción amateur del conocimiento y la autoridad, implicaba una deserción inquietante del espíritu inicial de los pioneros y de la inmensa mayoría de los que la apoyan utilizándola (14 mil hits por segundo).

La discusión sobre la calidad de los contenidos está muy viva y, en mi opinión, se trata de un debate necesario y estimulante. Para que la Wikipedia sea, como parece su destino, una especie de filtro de Internet se necesitan muchos lectores dispuestos a corregir y muchos críticos con ganas de influir.

Pero lo más importante no son las personas, ni los contenidos. Los conocimientos o las personas ya existían, y podían haberse organizado de múltiples formas. Ha sido la tecnología wiki la que ha permitido la participación masiva, la transparencia del proceso y la edición múltiple. Sin la tecnología nunca hubiera sido imaginable la posibilidad de dar acceso libre y gratuito al conocimiento, y mucho menos convocar a toda la ciudadanía del mundo a implicarse en la construcción de sentido y, en consecuencia, en la reforma de los valores. Wales sabe que para muchos la Wikipedia es más que una enciclopedia gigantesca, pues se trata de una nueva máquina (pequeña, tal vez, como el reloj, el microscopio o el compás) para cambiar el mundo.

15:01 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (4)