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domingo, 10 de septiembre de 2006

Cada día crece el número de substancias químicas que nos envenenan y todavía nuestros gobiernos tienen pocos instrumentos para combatir estas nuevas formas de criminalidad.

Los logros potenciales de la directiva del Reglamento REACH van demasiado lentos, lo que explica que no deje de crecer el número de los escépticos, como se nos viene recordando desde eco-echos.

Dejemos que hablen los datos crudos. Según un estudio realizado por el Institut Français de l'Environnement, IFEN, el 96 % de las aguas superficales y el 61% de las subterráneas están contaminadas por pesticidas.

Los resultados, comunicado de prensa o informe completo, Les pesticides dans les eaux. Données 2003 et 2004 (pdf) se basan en análisis realizados sobre una muestra de 10.000 puntos de control repartidos por todo el territorio nacional (metrópoli y ultramar).


La noticia es una buena escusa para recomendar el magnífico Silence, on intoxique (La Découverte) de André Aschieri, quien, tras ocupar la vicepresidencia de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, sabe de lo que habla cuando da detalles sobre las fuertes presiones a las que son sometidos los gobiernos europeos para que sigan dudando sobre lo que debe hacerse.

Y aunque estos asuntos no sean tan sexis como, digamos, la bioingeniería, la nanotecnología o la supercomputación, corresponde al sector público ponerlo entre sus prioridades, y así actuar como servidores de los público, justo lo contrario del  lo que algunas veces parece (y casi siempre pretenden las corporaciones) que no es sino servirse de lo público.

22:51 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (7)