La blogosfera académica sigue desarrollándose con ímpetu y contribuyendo a la desarmotización del saber.
Ayer estuve en una
mesa redonda sobre la blogosfera académica. Participamos cuatro convencidos de la importancia de la red para producir y difundir conocimientos, y aunque nadie nos preguntó por la ocurrencia de celebrar el acto en la Feria del Libro de Madrid, lo cierto es que lo programaron a la 6 de la tarde. Así que en el pecado tuvimos la penitencia, pues hacía un calor de justicia, o mejor justiciero.
Los participantes, todos
blogueros en el sistema madr i+d dispusimos de 10-15 minutos para explicar nuestro punto de vista. Estuvimos
José María Fernández (Bioinformática),
Miguel Angel Fernández Sanjuan (Complejidad),
Antonio Ruiz de Elvira (Medio Ambiente) y yo. Cada uno, si quiere, que cuente lo que le dijo a los asistentes. Mi intervención estuvo orientada a llamar la atención sobre 3 procesos en marcha a los que los blogs (en convergencia con otras tecnologías, como
P2P o
wiki) estarían contribuyendo decisivamente: 1) Descorporativización de la opinión, 2) Desaristocratización del conocimiento, y 3) Deslocalización de la autoridad.
Descorporativización de la opinión.
Los blogs son un fenómeno que crece como los hongos. Los hay de todos los tipos y su caracterización resulta cada día más difícil. Sin embargo, parecería que el afán de los blogueros es interpretar la realidad que los/nos envuelve. A veces esa realidad es íntima o lejana. Puede suceder también que estén orientados a mejorar la interacción entre quienes cursan una materia universitaria o a suministrar noticias puntuales sobre eventos relacionados con alguna temática concreta.
Como quiera que sea, los blogueros son gentes que están produciendo (colectando, seleccionando o interconectando) información. Los académicos tampoco se apartan de este esquema, aportando a la red contenidos que tiene que ver con noticias de su profesión, con proyectos en los que están inmersos o con experimentos intelectuales que quieren compartir. Son ciudadanos reporteros que están jerarquizando la información de otra manera, dándole valor a nuevos datos, estableciendo conexiones infrecuentes: están fabricando una imagen del mundo autónoma respecto a la que venden los otros media, incluidas las agencias de noticias.
Desaristocratización del conocimiento.
Los blogs son una especie de web en miniatura que no demanda ningún conocimiento de informática. Cualquiera puede en unos minutos abrir uno y empezar a dar cuenta de lo que sabe. Y en el caso de los blogs académicos enmendar una carencia histórica del sistema universitario, pues las universidades y demás centros de investigación, las que funcionan bien, pueden ser eficientes en la tarea de producir conocimiento nuevo, pero siempre fueron bastante mediocres como instrumentos de difusión. Cabe imaginar, por ejemplo, que cada artículo científico tenga asociado un blog de forma que el proceso de evaluación no termine cuando se acuerda la publicación o para evitar que el llamado
peer review (revisión de la calidad por pares) esté restringido al criterio de las dos o tres especialistas iniciales elegidos por el editor.
Como gestoras del conocimiento, las universidades han sido capaces de organizar muchos formas distintas de favorecer la comunicación entre profesores (entre pares), pero han sido poco imaginativas a la hora de trasladar ese patrimonio a la sociedad. De hecho, podría decirse que ha renunciado a semejante tarea, como lo prueba que hayan cedido a las grandes corporaciones editoriales los artículos que escriben sus profesores para que sean las empresas privadas quienes hagan el negocio, de ahí la emergencia del
movimiento open access. En fin, los blogs académicos son la principal y masiva amenaza a la Torre de Marfil en la que durante siglos se han refugiado los sabios del contacto con los legos.
Deslocalización de la autoridad.
En Internet hay mucha información y es más que razonable preguntarse cómo podemos saber qué empresas merecen la confianza, tienen credibilidad. Y cuando pensamos en este tipo de cuestiones es casi imposible no imaginar la existencia de comités de sabios o de policías o de ambas cosas al mismo tiempo que vigilan las palabras, las conductas o todo al mismo tiempo. Pero los hechos prueban que
hay otras maneras de gestionar asuntos tan delicados.
eBay, el gran rastro planetario, el mayor de los supermercados del mundo, organiza cada año 1.400 millones de subastas/ventas que hace la gente sin que nadie conozca a nadie. La confianza es generada por los propios usuarios que dejan cada año a la vista de todo el mundo 3.000 millones de comentarios para advertir de las malas prácticas. Wikipedia cuenta con 3,7 millones de artículos en 200 lenguas, incrementándose sus contenidos a un ritmo de 1.500 artículos por día. Cualquiera puede ser redactor/a o editar lo escrito por otro/a y corregirlo o ampliarlo. Sabemos que hay mucho vandalismo y que hay gente que trata de incluir contenidos ofensivos, falsos o tendenciosos. Pero lo tiene muy difícil porque los artículos en su conjunto se han editado 30 millones de veces, logrando que los errores no duren más de 5 minutos de media.
Podríamos poner más ejemplos (como el desarrollo del software libre), pero basta con lo dicho para proponer la tesis de que estamos asistiendo a un proceso de creación de una intelecto general (digamos, con otras palabras, una inteligencia de la humanidad en su conjunto: una exteligencia) capaz de autorganizarse para producir autoridad. Y conste que
Wikipedia ha resistido pruebas muy exigentes, como la comparación con la Enciclopedia Británica que patrocinó la revista Nature y que concluyó en que sus contenidos científicos eran comparables.