El gobierno de Estados Unidos desclasifica millones documentos secretos de Irak para que un ejército de traductores amateurs los ponga accesibles en inglés. [Antonio Lafuente]
El jueves 16 de marzo, informa
The Boston Globe, el gobierno de Estados Unidos comenzó a subir a la red millones de documentos que había sido requisados en Irak y que estaban en poder de los servicios de inteligencia norteamericanos. La desclasificación masiva va acompañada de la invitación para que la gente los traduzca de forma pública, abierta y cooperativa. Las masas son invitadas a colaborar con los servicios secretos, no tanto como soplones, sino como "expertos" traductores. Tal vez no desaparezcan nunca las redes ocultas de chivatos y el tráfico secreto de recompensas, pero lo que ahora se promueve es una comunidad internacional y desinteresada de semánticos.
El proyecto,
Operation Iraqi Freedom Documents, es muy controvertido. Sus detractores están hablando de claras vulneraciones del derecho a la intimidad. Y tienen un ejemplo difícilmente contestable. La violación era una práctica habitual de tortura por parte de la policía, el ejército y otros servicios de seguridad iraquíes y los documentos podrían revelar la identidad de las víctimas. Hablamos de un información potencialmente muy comprometida que podría encender aún más la mecha del guerracivilismo en Irak, ya sea convirtiendo meras insinuaciones en pruebas, ya sea tomando como fiables textos que fueron obtenidos sin ninguna garantía verificable. Los
peligros de las fuentes anónimas son evidentes.
Entre los partidarios están quienes piensan que por fin podrán aclararse muchos extremos todavía confusos. Al parecer, entre los primeros documentos traducidos (
ver aquí) hay algunos que muestran ciertos vínculos, todavía inestables, entre Al Qaeda, la organización creada por Bin Laden, y el gobierno de Sadan Hussein.
Los republicanos están contentos y acusan a los demócratas de temer a la verdad. En fin, ya se ve lo que puede pasar si en vez de una comunidad de traductores amateurs, la organización es controlada por un ejército de ideólogos rencorosos.
La noticia permite muchas conexiones. La más inquietante tiene que ver con la relación entre Joseph Necroponte, Director de la Seguridad Nacional y su hermano Nicholas Negroponte, fundador del
MediaLab en el MIT y gurú de las tecnología de la información y las comunicaciones (TIC). Pues seguramente hacen falta dos visionarios para hacer que converjan la cultura del
open source y la cultura del "closed source", es decir las tradiciones abiertas que desembocaron en las tecnologías y culturas del software libre y las que prácticas cerradas que constituyen la columna vertebral de los servicios de inteligencia.