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viernes, 24 de febrero de 2006

Algunos científicos nortemaricanos, sintiéndose entre acosados y ninguneados por los políticos, han ido a explicarle a los congresistas cómo funciona la ciencia. [Antonio Lafuente]

Hace unos días algunos congresistas americanos se sentaron a escuchar una lección sobre cómo funciona la ciencia. Es normal que los representantes parlamentarios reciban todo tipo de informes acerca de los asuntos más variados. Hay mucha gente (empresarios, ONG, expertos,...) que considera que tiene argumentos que merecen ser escuchados y, lógicamente, quieren influir en las decisiones. Lo que es más raro es que las cuestiones de filosofía de la ciencia sean tratadas en este tipo de foros.


Y es que la situación, como venimos comentando en este blog (aquí, aquí, aquí y aquí), es percibida como especialmente problemática. La clase tuvo mucho éxito y, tal como lo cuenta New York Times (pdf, cache), fue recibida por más de 100 miembros de algún comité. Entre los que intervinieron está Donald Kennedy, editor de Science, quien recordando lo mucho que se ha hablado últimamente del sistema peer review de control de calidad de los artículos científicos, aseguró que el "Peer review no es un proceso que garantice la verdad.... La replicación [de los resultados] es el único test a la verdad en ciencia".

Y, desde luego, no tiene razón. Si así fuera, el evolucionismo no podría se calificado como ciencia pues de ninguna manera podemos replicar un proceso que se ha prolongado durante miles de millones años. Tampoco la mayor parte de lo que decimos sobre cambio climático, origen del universo o paleontología cumplirían la regla de Kennedy. Igualmente, grandes parcelas de la oceanografía, astrofísica, neurología, antropología y psiquiatría serían alejadas del estatuto de conocimientos científicos.

En fin, aceptemos que la noticia está bien dada, es decir que NY Times recoge lo sustancial del encuentro entre los (selectos) pedagogos y los (humildes) alumnos. Si así fuera, si la cobertura fuera aceptable, sorprende la extraordinaria desproporción entre lo mucha ciencia que maneja el editor de Science y su decepcionante capacidad para explicar cómo funciona.

Tal vez, lo más razonable sería impulsar un proyecto cuyo objetivo fuera explicar a la ciudadanía, incluyendo a los políticos y a los científicos, la enorme pluralidad de tradiciones que coexisten bajo el rótulo de ciencia, así como las muchas maneras rigurosas de construir asertos provisionalmente válidos, es decir científicos.

No se trata de dar consejos o de regañar a nadie, ni siquiera al desafortunado Dr. Kennedy.  La cuestión de fondo tiene que ver con lo que deberían saber los políticos de los científicos o, en otros términos, lo que tendrían que contarle los científicos a los políticos sobre cómo hacen lo que hacen. ¿Alguien tiene una idea que quiera compartir y que ayude a entender cómo funciona la ciencia?

2:27 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (5)