La escasa posibilidad de observar los primeros momentos de una supernova sólo puede aprovecharse mediante una red que comprometa a los astrónomos amateurs. [Antonio Lafuente]
Los
neutrinos se forman en las explosiones nucleares, como la que suceden en las estrellas. Debería haber muchos por todas partes pero son muy difíciles de detectar. Tanto que aunque llegan a nuestro planeta incontables cantidades de estas partículas, los investigadores sólo pueden detectar unos pocos cada día (
neutrinos para amateurs). Peor, saben que la mayoría de los que se detectan proceden de nuestro Sol o de alguna central nuclear. Ni siquiera sabemos todavía cómo discriminar entre unos y otros. Pero el misterio, ver la noticia en
Futura-Sciences y
Sky & Telescope, podría empezar a resolverse con la ayuda de los astrónomos amateurs.
Beacon y su equipo han elaborado un modelo de producción de supernovas (ver
galería) que permite una predicción: si somos capaces de observar dos neutrinos en 10 segundos, es muy alta la probabilidad de que procedan de una estrella que se colapsa (su densidad puede llegar a ser de un billón de Kg por centímetro cúbico). Sabemos muy poco de las supernovas debido que disponemos de pocas observaciones y casi ninguna fue tomada en los primeros momentos de la implosión. De hecho, los astrofísicos son incapaces de producir una supernova en el ordenador o, en otros términos, sus modelos son demasiado imprecisos, están construidos a partir de datos muy frágiles. (Ver una descripción detallada de los fundamentos en
New Journal of Physics, 6 (2004) 114, y también un
buen resumen del proyecto).
Y así de fácil: el modelo permite encontrar nuevas utilidades a los costosos y nuevos
detectores de neutrinos (Super-K, SNO, MACRO, AMANDA) que se han instalado en distintos puntos del planeta, así como asignar nuevas responsabilidades a los astrónomos amateurs que, organizados en red, recibirán una señal de alarma para ponerse manos a la obra, es decir a observar. Y es que de las 9 últimas supernovas registradas desde 2002 en un radio de 30 millones de años luz alrededor de nuestra galaxia, más de la mitad fueron descubiertas por amateurs, gentes que, además de versátiles, están desperdigadas por todo el mundo.
El asunto es como sigue. Cuando se produce la implosión de una estrella, se emiten al espacio miriadas de neutrinos (10
57, el 99 % de toda la energía que disipan), antes de que se inicie la explosión de luz que los astrónomos pueden ver. No es que se trate de un fenómeno muy frecuente, pues según
Leif J. Robinson (Sky & Telescope), hay estudios que consideran probable una supernova en nuestra galaxia cada 20 años. Otros autores, menos optimista, hablan de dos por siglo. En fin, dado que, primero, como los modelos deben probarse para saber si son válidos y, segundo, se trata de fenómenos celestes muy raros e imprevisibles, hay que organizar las cosas para que, si se produjera una supernova (aunque fuera extragaláctica), estar en condiciones de tener la mayor cantidad posible de gente midiendo cosas.
Se aspira a contar con varios miles de observadores (ver
Physorg.com), para garantizar que al menos unos pocos estén en condiciones (por ejemplo, disponibles o con buen tiempo) de efectuar buenas observaciones. Las condiciones de posibilidad están creadas mediante un
SuperNova Neutrino Early Warning System ( SNEWS) que enviará, vía
AstroAlert, la posición de la efeméride a todos los astrónomos registrados y a todos los
devices que inscriban (móvil, pda, correo). No contarán con mucho tiempo para disponerlo todo porque,
según M. Richmond, entre la lluvia de neutrinos y la explosión de luz pueden pasar entre 40 y 100 minutos.
Otras predicciones hablan de varias horas, dependiendo de la naturaleza de la fuente de emisión.
En fin, que pronto tendremos nuevos motivos para hablar de este colectivo portentoso. Cuanto más cosas aprendo de su actividades, más me fascina esta hibris trinitaria que se forma mezlando la devoción al saber, el desdén a los formalismos y la afición por la máquinas.