La computación voluntaria acaba de lograr el descubrimiento de otro número primo de Mersenne con cerca de diez millones de dígitos. [Antonio Lafuente]
El 25 de diciembre se confirmó, informan
Nobel Intent,
Cnet y
mathworld, el descubrimiento del 43 número primo de Mersenne, un numerito que tiene más de 9 millones de dígitos y que fue descubierto por un grupo integrado en
GIMPS perteneciente a la
Central Missouri State University formado por unos 700 computadores interconectados. Se trata de un número que, como todos los del tipo Mersenne, es de la forma 2
n - 1 (dos elevado a n menos 1). Aunque el hallazgo se anunció el 16 de diciembre, su verificación independiente por Tony Reix en Grenoble necesitó cinco días de trabajo ininterrumpido en un
16 Itanium2 a 1.5 Ghz de
Glucas, un programa para la verificación de números primos inventado por
Guillermo Ballester Valor, meteorólogo y vecino de Granada (España).
230.402.457 - 1 =
31541647561884608093...11134297411652943871 es el nuevo objeto matemático. Y, claro, los puntos suspensivos nos ayudan a no tener que estar cinco días tecleando a razón de 10 pulsaciones por segundo hasta completar los 9.152.052 dígitos que contiene. Quien quiera
puede verlo escrito (o, si lo prefiere,
comprarlo) y comprobar por el tiempo que tarda en descargarse que estamos ante un gigantón matemático, tan rotundamente inútil como descabellado, aún cuando no llegue a las muy deseadas diez millones de cifras, un hito que la
Electronic Frontier Foundation premiará con cien mil dólares para quien lo consiga.
Great Internet Mersenne Prime Search es otro proyecto de
computación voluntaria, tipo SETI, cuya finalidad es usar fuerza bruta para encontrar números primos. Actualmente, federa a unas 70.000 máquinas, capaces de producir una
capacidad sostenida de computación que supera los 17 TeraFlops (billones de operaciones por segundo), lo que supone unos 1459 años de computación diarios (medidos en equivalentes CPU Pentium a 90 Herz).
La búsqueda de números primos (ver
historia) no responde a necesidades prácticas. Tal como se declara en una de las páginas oficiales de GIMPS, se trata de "
ciencia de verdad, por pura diversión". Es cierto que este tipo de proyectos, cuaquiera que sea su finalidad, permiten experimentar con nuevos algoritmos, nuevas estrategias de modularización y diferentes paquetes de sotfware en la dirección del grid computimg, pero no es menos cierto que en los proyectos colaborativos y, en especial, en los de computación voluntaria, los participantes buscan integrarse en comunidades de carácter altruista, además de un poco de reconocimiento público.
No es extraña entonces la atracción que sigue ejerciendo sobre losd amateurs la investigación pura. Más aún, parece que la mera investigación teórica, que muchos consideran especulativa y/o despilfarradora, goza de mucho crédito entre quienes al sostener el viejo y decimonónico lema de "la ciencia por la ciencia" tratan de contrarestar las tres enfermedades -revistitis, dolaritis y burocratitis (journalitis, moneyitis, and administratitis)- que, a juicio de Alvin Weimberg (ver artículo de
Capshew & Rader, vía JStor), aquejan la deriva del conocimiento hacia la Big Science emprendida desde la II Guerra Mundial.