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lunes, 19 de diciembre de 2005

Las leyes de la propiedad intelectual tienen una historia (es decir no son naturales, ni inmutables) que prueba que tampoco son imprescidibles para proteger la creatividad. [Antonio Lafuente]

La sociedad de autores anda pactando con el Ministerio de Cultura todas las formas de producir escasez en los bienes culturales (mediante la ampliación abusiva de los derechos de autor) y así mantener altos sus precios, como explica Lawrence Lessig en su injustamente silenciado y muy recomendable Por una cultura libre, libro publicado por traficantes de sueños (2005) bajo una licencia Creative Commons y que puede descargarse de la red de forma gratuita (pdf). Quienes les escuchen divagar sobre la defensa de los derechos de autor como la autopista que conduce a la creatividad, agradecerán conocer lo que nos cuenta, por ejemplo, Danny Weitzner. Dice Weitzner en su Open Internet Policy que se ha comprado un CD para gozar de la música de Bach y, por sorpresa, aprender mucho sobre cómo funcionó la creatividad durante la Ilustración.


El CD incluye los famosos conciertos italianos de Bach (BVW 971), publicados en 1731, en una interpretación de Alexandre Taraud (escuchar sample en mp3). Lo que hizo Bach, a la edad de 23 años y como parte de su proceso de formación, fue transcribir para clave algunos conciertos de Vivaldi, Torelli y los hermanos Macello, que le habían traído copiados de Holanda.

Sí, copiar y adaptar. Es decir, dialogar con la tradición y alterar a placer el patrimonio musical circulante para componer algo que entonces era considerado un homenaje a los músicos a los que se pirateaba. Muchos expertos en Bach opinan que en estas piezas están en el origen de una transformación de la música alemana del Barroco desde los rigores estéticos y doctrinarios luteranos, hacia formas más dialogantes con los sonidos nacidos en otras partes del mundo. Y así también se desarrolló la ciencia, la filosofía o la pintura y, en fin, todo eso que valoramos como lo más sublime de la llamada identidad europea. 

23:46 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (5)