El proyecto de búsqueda de vida extraterrestre SETI migra hoy definitivamente a la plataforma BOINC tras haber conseguido federar a más de cinco millones de computadores y desplegar una capacidad de computación cercana a los 100 TeraFLOPS. [Antonio Lafuente]
Desde hoy, 15 de diciembre, el proyecto
SETI@home, Search for Extraterrestrial Intelligence, ya está completamente integrado en
BOINC (Berkeley Open Infrastructure for Network Computing), una plataforma que permite la gestión múltiple y simultánea de proyectos de computación voluntaria.
SETI no fue el primer proyecto de computación distribuida basado en la tecnología P2P (peer-to-peer), la misma utilizada por Napster para el intercambio de música y que también sostiene a las comunidades Kazaa o eMule. Lo que no hay duda es que es el más popular, pues hasta el día de hoy
ha logrado federar 5.436.301 de ordenadores que ceden cantidades variables de tiempo de computación, y especialmente los tiempos muertos en los que el PC está encendido pero sin (o muy escaso) uso.
La forma en la que funciona es muy simple: el usuario se descarga un protector de pantalla que, en realidad, no es sino un enjambre de programas ejecutables que automatizan funciones sin la intervención del propietario para el procesamiento de paquetes de información e intercambio de archivos. Hay muchas maneras de mostrar el éxito de este proyecto paradigmático. Así, por ejemplo, mientras en 1990 sólo había donantes de 20 países, en 1995 ya estaban representados 115, alcanzando los
226 en diciembre de 2004. Se puede decir que SETI logró implantarse por todo el globo, con las notables excepciones de Mauricio, el estado Vaticano y Palestina.
SETI, lanzado el 13 de mayo de 1999, termina de la mejor manera imaginable su espectacular trayectoria, pues ha servido para dar fundamento a la ilusión de que
el popular power no es una fantasía indocumentada, sino una realidad al alcance de todos, es decir de la convergencia entre las buenas ideas, el espíritu colaborativo y el afán altruista. BOINC, nacido desde el interior del movimiento open source, mantiene también otros proyectos de computación voluntaria, quizás no tan sexis como SETI, pero sí muy necesarios. Entre ellos destacan
Climateprediction,
Eisntein@home,
LHC@home,
Predictor@home.
SETI, como dicen sus partidarios
no es sólo una herramienta, sino una ciencia (también
aquí) un agregado de iniciativas que incluyen institutos de investigación, agrupaciones de astrónomos y sociedades científicas. Lo que SETI pide a sus adherentes es tiempo de computación, pero lo que crea es algo más complejo: los SETInitas (en inglés, a veces, se autodenominan SETIzens), una comunidad de base tecnológica formada por donantes (jóvenes -el 93% hombres- de entre 20-30 años) que extiende a todo el universo la morada natural de la humanidad y que cree que la existencia de extraterrestres será el mayor de los hallazgos imaginables. Por supuesto, no estamos hablando de una especie de secta de
raelitas o elohimitas, pues ni está estructurada alrededor de un lider carismático, ni practica ningún ritual de iniciación. Lo que, al parecer, caracteriza a los SETInitas es su entusiasmo por las nuevas tecnologías, las películas de ciencia ficción y su voluntad de servir al bien común. Entre los nerds o geeks, representan a los que desean implicarse en proyectos de muy alto valor simbólico y muy escaso compromiso personal.
Lo más novedoso, lo que principalmente nos interesa, es su capacidad para convertir internet en una poderosa máquina de computar que se construye por la agregación de millones de usuarios que ceden el exceso de capacidad de cómputo que tiene nuestros ordenadores domésticos (el 75,4% de los PC están en casa). Quienes han estudiado sus características hablan de que SETI se comporta como lo hacen los procesadores de varios miles de millones de dólares al precio de un sólo millón de dólares.
Y es que, en efecto,
las cifras que dimensionan este proyecto son mareantes. Por ejemplo, el precio de
la computación donada alcanza a precios de mercado los mil millones de dólares, una cifra a la que hay que agregar los cien millones de dólares que vale la electricidad que consumen los ordenadores conectados a la red. SETI ha generado una capacidad de cómputo equivalente a mil años de
CPU time por día. Y, en fin, durante varios años
SETI@Home ha mantenido su capacidad de computación rondando los 60 TeraFLOPS y, actualmente, supera los 95 TeraFLOPS. Ayer, alcanzó los 63.34 TeraFLOPs/sec. Su capacidad de almacenamiento de información es de 7.74 Petabytes con una velocidad de acceso de 5,25 Terabytes por segundo.