Una investigación reciente demuestra que los artículos usados para sostener derechos de propiedad disminuyen su índice de impacto, lo que es interpretado como prueba del efecto anticomunes. [Antonio Lafuente]
Los defensores de la expansión de los derechos de propiedad intelectual (PI) dicen que la mayor permisividad desde la aprobación de la
Bayh-Dole Act (1980) ha creado un inédito y burbujeante mercado de ideas que está en el origen del imponente desarrollo de la biotecnología. Los detractores, sin embargo, alegan que está produciendo la ocultación de importantes cantidades de información que antes pertenecían al dominio público y, en consecuencia, retrasando la marcha de la ciencia, además de incrementado los costes de acceso a la información.
Nuevamente estamos delante del llamado efecto anticomunes, del que hablaron Michael Heller y Rebeca Eissemberg (Science, 1998) caracterizado por la existencia de tensiones que impiden el uso de la información que es pública (además, lógicamente de la que es privada y sólo se puede conseguir comprándola) por miedo a entrar en en laberinto de los pleitos por los derechos de autor. Hace unos días hemos sabido, vía Juan Freire, de la existencia de un artículo de dos economistas norteamericanos, Fiona Murray y Scott Stern, en donde se prueba que las patentes están reduciendo el flujo de conocimientos científicos, contrariamente a lo que afirman los defensores de la PI.
Para probarlo han tomado una muestra de 340 artículos aparecidos entre 1997 y 1999 en Nature Biotechnology, la principal revista del área. Del total, un 50% son textos que los autores llaman patent-papers pairs (par patente-artículo), es decir publicaciones de doble uso, pues son utilizadas tanto para sostener una patente, como difundir una investigación. La mitad restante son publicaciones utilizadas para situar en el dominio público resultados de laboratorio y que, obviamente, versan sobre temas muy parecidos, lo que las convierte en una muestra de contraste que permite a los autores verificar si hay un efecto anticomunes.
La conclusión no es muy contundente, pero quita habla de los artículos que caracterizados como patent-papers pair tiene menor impacto, reciben menos citas (entre un 9 y un 17%) que los textos ordinarios, o sea los que funcionan como estrictamente como papers. El efecto detectado es pequeño, pero no debe desdeñarse, aunque sólo sea porque el 50% de los artículos publicados en Nature Biotechnology pertenecen a la mencionada categoría patent-papers pairs que está disolviendo las fronteras entre ciencia/tecnología, privado/público y conocimientos/negocios.
Y, en fin, hace falta mucha investigación que permita navegar por terrenos tan procelosos. Las mencionadas fronteras son extremadamente porosas y, en cualquier caso, hace falta mucha investigación para que quede claro quién y cómo paga o facilita las transferencias de conocimiento desde lo público a lo privado.