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jueves, 27 de octubre de 2005

El Presidente de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria y Medioambiental ha denunciado las prácticas seguidas por las propios expertos de la Agencia, insinuando que sus dictámenes sobre el riesgo de la telefonía móvil no son rigurosos. [Antonio Lafuente]

Hace unos días, ver Le Monde del 15 de octubre, el presidente de la Agence Française de Ségurité Sanitaire et Environnementale (AFSSE) fue invitado a un coloquio en el Senado , organizado por la asociación Oreé y la revista Valeurs vertes, sobre el papel de los expertos y la calidad de sus dictámenes en la sociedad actual. Para sorpresa de cuantos le escuchaban, Guy Paillotin, ha declarado con una honestidad desconcertante que "los expertos de la AFSSE sobre la telefonía móvil nunca han seguido, ni de cerca ni de lejos, las reglas que la misma AFSSE se fijó; se trata de un asesoramiento (expertise) que califico, en tanto que Presidente del Consejo de Administración, como inexistente".

Unas horas más tarde, la Directora general de la AFSSE, Michéle Froment-Vedrine, declaró estar estupefacta (siderée) por las declaraciones de su presidente. En fin, que este asesoramiento polifónico parece poner en cuestión la imparcialidad e independencia (que ahora pareciera monotonía o, tal vez, cacofonía) de la citada Agencia respecto a las presiones de las grandes corporaciones de las telecomunicaciones. Por si quedaran dudas, el mencionado Paillotin, declaró también que "el asesoramiento se parecerá cada vez más a la telerealidad (reality show, en español telebasura)".

El asunto es que llueve sobre mojado, porque hace unos meses, en junio, dimitió Denis Zmirou, entonces director científico de la Agencia, disconforme con los métodos de evalución. (Ver aquí los entresijos del coflicto). Desde entonces, Agir pour l'Environnement y PRIARTéM, dos ONG que han denunciado por parciales todos los dictámenes sobre la telefonía móvil elaborados por la Agencia en 2003 y 2005, han reclamado que se revisen los objetivos de la Agencia.

Los activistas medioambientales (un sector pujante que entre 2002 y 2003 se ha enriquecido con 2596 nuevas asociaciones en Francia) han acusado a los expertos de la AFSSE de estar al servicio de las empresas, y exigido nuevos informes cuya realización sea contradictoria, transparente e independiente de los intereses de las corpotraciones industriales.

No es fácil. La salud y el medioambiente son ámbitos muy sensibles al juego de las influencias y los intereses más variados. Con frecuencia, los asuntos tienen importantes implicaciones sociales y económicas, y de ahí que todos los países se estén dotando con dispositivos que aseguren la imparcialidad en los dictámenes de los expertos. La externalización de las instancias de asesoramiento respecto de los centros de decisión y su dotación con medios apropiados parecen dos condiciones mínimas de "higiene pública".

En fin, la transparencia en los procedimientos es imprescindible para evitar los sesgos de todo tipo, especialmente si se quiere dar una oportunidad a todos los puntos de vista científicos, garantizando la aproximación multidisciplinar y el intercambio contradictorio entre expertos cualificados que no comparten la misma interpretación de los hechos.

2:01 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (0)