El gobierno de Rusia, como casi todos los demás, sigue dando pruebas de su incapacidad para manejar la gestión del CO2. [Antonio Lafuente]
Frends of the Earth, FOE, ha emprendido una
campaña contra Putin, quien cada vez pone peor gesto cuando alguien le pregunta por la ratificación del
Protocolo de Kyoto. Rusia tiene el dudoso mérito de emitir el 17% de las emisiones de CO
2 (según cifras de 1990), y piensan que ganando algo de tiempo, mejorará la capacidad industrial de su país. Su gesto no llega a ser tan hipócrita como el de Bush, quien contra el criterio de la inmensa mayoría de los científicos norteamericanos sigue discutiendo si el cambio climático es algo más que una hipótesis de mucho gancho mediático.
Putin, sin embargo, no es tan hipócrita, pero sí mucho más cínico. Lo que dice a la prensa es que Kyoto fue un tratado
"discriminatorio contra Rusia", pues su ratificación implicará un
portazo para la (obsoleta) plataforma industrial rusa. Y como, tiene poca gracia su empeño en intoxicar la opinión pública,
Putin ameniza sus declaraciones con penosos chistes sobre el menor coste que tendrá para sus ciudadanos calentar sus casas.