Hace unos días terminó la Rutland BirdFair (2005), el mayor evento pajarista del mundo con 20.000 asistentes. [Antonio Lafuente]
Como todos los años, se celebró la British Birdwatchin Fair, el acontecimiento más importante del mundo para birders. La cifra de asistentes no deja de crecer cada año desde el primer encuentro de 1989.

La
17th BirdFair, celebrada este mes de agosto los días 19-21 en el Leicestershire and Rutland Trust for Nature Conservation, ha congregado a unos 20.000 amateurs de más de 70 países. Se calcula que el evento inyecta unos 900.000 ? en la economía local, una pequeña parte del monto total de los alrededor 8-10 millones de euros que genera la industria de la observación de pájaros en el Reino Unido.
Quienes se acercan a la feria de Rutland todos los años se quedan boquiabiertos. Nadie sabe explicar bien a qué se debe tanto entusiasmo, como tampoco su continuo crecimiento. Y conste que estamos hablando de un porcentaje mínimo de lo que está sucediendo por toda Europa. La
Royal Society for the Protection of Birds, RSPB, la sociedad científica más grande del mundo, tiene más de un millón de afiliados y, aunque no todos son birdwatchers, sabemos que en las campaña de observaciones 2001-02 participaron 6.986 voluntarios, aportando 557.545 horas de observación.
En Suecia, el proyecto
Today's birds, ha reunido a unos 6.000 observadores que ha estado tomando registros en unos 40.000 puntos distintos de observación. En Alemania más de 3.500 voluntarios están contribuyendo en distintos proyectos. En España el programa
Migres de conteo de las aves migratorias que cruzan el Estrecho de Gibraltar (300.000 se contaron en 2004) ha movilizado desde 1995 a más de 26.000 amateurs.
Nadie discute la importancia de la RSPB en el diseño de las políticas de protección de los pájaros en el ámbito europeo. De su colaboración con la internacional
BirdLife, que agrupa a tres millones de afiliados, salió la
Birds Directive que fue un hito en las políticas medioambientalistas. Desde su aprobación en 1979 se han promovido programas de monitorización de aves,
PanEuropean Common Bird Monitoring, EBCC, que han
movilizado a miles de pajaristas que han regalado 10 millones de horas de trabajo en una proporción respecto a los profesionales de 16:1. No disponemos de demasiados datos, pero sabemos que estos trabajos han funcionado mejor en los países cuyo voluntariado se articuló alrededor de ONG.