Internet está influyendo decisivamente en la marcha de la sanidad, y los internautas, médicos o enfermos, han aprendido a encontrar la información que buscan, lo que no siempre coincide con la que necesitan. [Antonio Lafuente]
Según un estudio reciente, divulgado el 15 de julio último y elaborado por
The Harris Interactive,
buen resumen, las cuestiones médicas son ya el tercer motivo de navegación por Internet y, sólo en Estados Unidos, los adultos que reconocen haberse conectado alguna vez por este motivo son 117 millones, el 72% del total de adultos on-line y el 53% de toda la población adulta norteamericana. El mencionado estudio confirma la tendencia ya expresada en otros análisis previos realizados en 2002 por
Pew Internet & American Life Project.y, también en el mismo año, por la europea
Health on the Net Foundation.
La actitud más frecuente es que la gente, tras la visita al médico, busca una segunda opinión en la red. También parece que los pacientes que tienen (o creen tener) una enfermedad grave tienden a preparase a fondo la visita al médico. Entre los encuestados más proclives a buscar información médica, el 58 % reconocen que acuden a la red frecuentemente (25%) o algunas veces (33%) y, en términos generales, el 85% admiten que consultaron la red al menos una vez en los últimos treinta días.
Los cibercondríacos representan el 20% del total, con más de seis búsquedas al mes, lo que implica que estamos hablando de un colectivo que en EEUU rondaría los 23 millones de personas. El problema es inquietante, pues se sabe que entre el 30-40% de las personas que acuden al médico de cabecera llegan sin tener un síntoma claro que conduzca a la raíz del padecimiento. Esto significa que podría haber mucha gente autodiagnosticándose o telediagnosticándose usando información o herramientas halladas en la red cuya eficacia no esta certificada.
El asunto es grave porque también sabemos que al menos el 36% de las consultas en Internet tiene que ver con depresión (19%), ansiedad (9%) e insonnio (8%). Las malas prácticas están proliferando. Sabemos que hay
mucho fraude en la venta de medicamentos, y que alrededor de un 10% son falsos. Y
el riesgo aumenta en Internet si se navega sin estar prevenido. Un artículo de
Wall Street Journal explicaba que algunos médicos habían percibido un descenso de pacientes que buscaban recetas para adquirir medicamentos contra en dolor. Ahora parece que la respuesta está en que se adquieren directamente en la red, como quieren probar con un ejemplo contundente: si ponemos en Google "
buy Vicodin" (un potente y adictivo narcótico), aparecen más de 900.000 respuestas.
Y el problema no va disminuir, pues ningún otro medio es más eficaz a la hora de ganar clientes. Una
encuesta realizada en 1999 por la empresa Cyber Dialogue, probaba que de los 915 millones de dólares que gastaban las farmacéuticas en publicidad, algo más del 1% iba a Internet. la misma encuesta concluía que para lograr un cliente se necesitaba invertir 220$ si la publicidad se insertaba en en prensa, 197 si se usaba la TV y sólo 14$ cuando el medio empleado era Internet.
En fin, estamos hablando de un mercado suculento sobre el que caen en picado muchos listillos y, entre ellos, los responsables de publicidad y marketing de algunos laboratorios farmacéuticos, siempre dispuestos a satisfacer a todo el mundo: a los enfermos, poblando la red de contenidos que fomenten su temor a enfermar y, a los empresarios, atrayendo nuevas masas de clientes cibercondríacos a su negocio. Y conste que los desengañados se encuentran en muchos frentes. Los propios doctores, además de los pacientes, fueron confundidos mediante supuestas
informaciones que sólo eran propaganda. Acabamos de conocer la
sentencia contra Merck por el antinflamatorio Vioxx, cuando todavía está reciente el
caso Paxil de Glaxo, Smith. Kline o las
dudas sobre Celebrex de Pfizer.