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martes, 28 de junio de 2005

Nuestra sociedad debe superar definitivamente el concepto de divulgación y explorar nuevas formas de comunicación entre los científicos y los ciudadanos. [Antonio Lafuente]

Las ciencias tienen sus propias prácticas, valores y tradiciones. Y necesitan ser protegidas para que su desarrollo pueda realizarse en condiciones óptimas, manteniendo niveles de rigor e independencia imprescindibles. Pero sabemos también que de la investigación se derivan aplicaciones o innovaciones que pueden modificar drásticamente nuestra vida, el entorno medioambiental o el tejido social, como también las formas de vida y las opciones disponibles para las generaciones futuras.

Se trata de asuntos demasiado graves para dejarlos en las manos exclusivas de los científicos, los gestores o los políticos. Así se explica la reciente aparición en Francia de una serie de organizaciones cuyo objetivo general y compartido es promover nuevas formas de debate público que tengan la tecnociencia como temática principal. Entre ellas, cabe mencionar las siguientes: ViVagora, Sapience, 1001 sciences, Fondation Sciences CitoyennesFutura-Sciences.

ViVagora nace en 2003 convencida de que nuestros estados y organismos internacionales no son muy eficientes en la elección y en el arbitraje de las prioridades. Es habitual que "la justicia se confunda con la legalidad, las opciones políticas con el alineamiento según las recomendaciones de los expertos." En fin, que para superar estas carencias de nuestro sistema democrático, organizan debates temáticos sobre las implicaciones que se derivan del desarrollo de la biomedicina, buscando la participación de científicos, políticos, industriales, activistas, ONG y público en general.

Sapience nace en 2004 de la convicción de que es imprescindible que científicos y profanos retomen el diálogo. Su principal objetivo es combinar sabiduría con justicia, pues sus promotores creen más que razonable interrogarse sobre si si los progresos científicos están siendo suficientemente consensuados, o simplemente si son razonables o prudentes.

1001 sciences fue creada en 1997 a partir de una iniciativa de miembros del club "sciences et citoyens" del CNRS de Lyon que tomó la forma de un café des sciences. Ahora hay cafés científicos en varios países de Europa. Su objetivo es organizar debates entre ciudadanos y científicos, ver el blog que animan, que huyan de las posiciones simplistas de quienes creen que lo único que se puede hacer es divulgar maravillas o predicar a los irredentos.


Sciences Citoyennes fue creada en 2002 para favorecer los movimientos de reapropiación ciudadana de la ciencia y ponerla al servicio del bien común. La Fundación asume que la capacidad para producir criterio experto ha caido por completo en manos privadas y en su capacidad para ejercer lobbying. Por otra parte, la mercantilización creciente del conocimiento,  impide  que " el estado sea ya una garantía suficiente para asegurar una investigación y un asesoramiento experto de interés general".  De ahí que el objetivo de sciences citoyennes sea crear un tiers secteur scientifique que sirva a la sociedad civil para contrarrestar el peso excesivo que ya tiene la industria privada en su asociación con el sector público.


Futura-sciences nace en 2001 para ofrecer información contrastada y de calidad (revisada por un comité de expertos) que ayude a entender y debatir las encrucijadas que la tecnociencia plantea a nuestra sociedad.


21:46 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (0)

Los autores que ya decidieron publicar en revistas open access están de enhorabuena, pues además de dar mayor visibilidad al trabajo, mejoran notablemente su índice de impacto [Antonio Lafuente]

Peter Suber nos cuenta que Thomson ISI ha asignado a PLoS Biology, una revista Open Access que tiene menos de dos años, un factor de impacto de 13.9. Esta cifra la sitúa entre las más reconocidas de su área (general biology journals), por encima de EMBO Journal, Current Biology y de los Proceedings of the National Academy of Sciences.

La noticia, sin embargo, era esperada, pues muchas de las revistas OA (en la actualidad son ya 1624) se han comportado de forma similar. BioMedCentral acaba de confirmarlo con enorme satisfacción, pues confirma que el open access no merma la calidad de los artículos respecto a los que se difunden por subscripción. Los datos prueban además que el gran beneficiario de esta iniciativa es el autor, quien logra los máximos índices de visibilidad, junto a factores de impacto tan notables como crecientes. Las cinco revistas que han sido calificadas este año, han obtenido un resultado memorable:

  • BMC Bioinformatics obtuvo un factor de impacto de 5.42, reforzando su reputación como uno de las revistaslíderes en su campo
  • BMC Genomics entra en el Journal Citation Report con un respetable 3.25, colocándose en el tercio superior de títulos de su área y entre el 20% de títulos de referencia en biotecnología.
  • BMC Molecular Biology alcanzó la cifra de 3.12
  • BMC Musculoskeletal Disorders llega al 1.00, en la mitad superior de los títulos en ortopedia.
  • BMC Genetics tiene 0.92
  • Critical Care ha subido de 1.9 a 3.21, siendo ya la tercera revista de su especialidad.
Hay otras muchas revistas publicadas por BioMed Central, institución financiada por el US National Institutes of Health y que en la actualidad maneja más de 130 títulos, que han mejorado de forma estimable su ranking en su especialidad respectiva: BMC Infectious Diseases pasó de 1.25 a 2.07. BMC Cell Biology (2.62, en la mitad superior del ranking). BMC Health Services Research (desde 0.68 a 1.23). BMC Cancer (de 1.70 ao 2.29) y BMC Public Health (alcanzó la cifra de 1.55). Respiratory Research, con 4.03 es una de las cinco revistas más citadas en su campo.



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