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miércoles, 18 de mayo de 2005

La acción cooperativa y amateur ha sido vehículo, y muchas veces el motor, para la difusión, experimentación, innovación y popularización de nuevas tecnologías y servicios   [Antonio Lafuente]

La reivindicación de los hackers no es tan reciente como podríamos suponer. Hay mucha literatura que ha explorado el papel de los otrora llamados entrepreneurs (Shumpeter) en el desarrollo de la innovación tecnológica. Una tesis que es cómplice del sentido común, pues es poco probable encontrar profesionales en un ámbito en donde se está realizando una verdadera innovación.

Estos estudios confirman el papel decisivo de los amateurs en esas etapas tempranas de la introducción de la electricidad (T. P. Hugues, Networks of power: Electrification in Western society, 1880-1930. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1983), la radio (T. Streeter, Selling the air: A critique of the policy of commercial broadcasting in the United States. Chicago: University of Chicago Press, 1996), el teléfono (C.S. Fischer, America calling: A social history of the telephone to 1940, Berkeley: University of California Press, 1992).

El wifi o wireless es una tecnología en su etapa inicial que, como las ya mencionadas, estaría en una situación parecida, pues a) es promovida por colectivos altamente tecnificados y, sin embargo, poco o nada institucionalizados; b) se conforma alrededor de grupos tecnofílicos que ven en las nuevas tecnologías, especialmente las vinculadas a las comunicaciones, posibilidades de crear comunidades autosuficientes; c) vertebra a colectivos dispersos, más o menos radicales, que comparten renovados ideales igualitarios y comunitaristas. Este es el argumento general del artículo de Christian Sandvig, "A initial assessment of cooperative action in Wi-Fi networkimg", Telecomunications Policy, 28: 579-602, 2004



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