La cultura amateur se ha convertido en un activo social de primer orden, tanto por la cantidad de gente involucrada, como por los recursos que moviliza [Antonio Lafuente]
Los proyectos colaborativos, altruistas, solidarios y horizontales dejaron de ser iniciativas marginales y, como explican Charles Ledbeater y Paul Miller en
The Pro-Am Revolution. How enthusiasts are changing our economy and society, han pasado a tener una relevancia social, cultural y económica que merece el calificativo de revolucionaria. Los amateurs dejaron de ser el lado cutre del conocimiento o de los negocios. No es sólo que globalmente movilicen a millones de personas en todos los ámbitos de la actividad social, desde la política y la cooperación, a la tecnología, la música o el medioambiente, sino que además logran captar sumas astronómicas de recursos públicos y privados. Algunos datos ayudarán a entender lo que decimos.
Actualmente hay más de 20 millones de personas que usan Linux como sistema operativo. SETI, proyecto que busca indicios de vida extraterrestre mediante el análisis de señales de radio provenientes del espacio, necesita procesar gigantescas cantidades de información que obtiene porque hay más de 5 millones de voluntarios que ceden a SETI el tiempo que no usan de su PC. En el Reino Unido se calcula que hay alrededor de 6 millones de militantes en organizaciones medioambientalistas. Los 23 millones de voluntarios que prestan algún tipo de servicio social aportan unas 90 millones de horas de trabajo gratuito a la semana, cuyo coste a precio de mercado se eleva hasta los 45 mil millones de euros al año. En 2002 el
European Social Survey concluyó que más del 20% de la población pertenecía a alguna ONG.
Como estamos hablando de tecnocidanos, viene a cuento particularizar algunos datos relacionados con los amateurs en ciencia y que,por estar extractados del libro antes citado, se refieren al Reino Unido. Por ejemplo, hay unos 4500 arqueólogos independientes y que el Natural History Museum tiene a 100.000 personas involucradas en proyectos conservacionistas. Hay mas de 2 millones de jardineros activos y la
Royal Horticultural Society cuenta con más de 350.000 miembros, incluyendo 2.773 sociedades.