Vivimos rodeados de tecnología. Aunque no es seguro que cada vez sepamos más sobre ella. Sus operaciones, ¿las contemplamos como mágicas o naturales? [Juan Pimentel]
Cada vez utilizamos más aparatos, ¿cada vez sabemos menos de ellos? Hay algo paradójico en esta relación inversamente proporcional. Empleamos a cada minuto tecnología sofisticada, pero sólo nos preocupamos de saber algo de ella cuando no funciona (como de Santa Bárbara cuando truena, o de la anatomía del pié hasta que no nos torcemos un tobillo). Yo jamás habría aprendido a hacer un 'ping' si mi Router no hubiera fallado. Ni tampoco sabría configurar un IP si no se me hubiera desconfigurado.
Cuando las cosas funcionan, nos conformamos con observar sus resultados. ¿Son éstos prodigiosos o naturales? (que son artificiales no necesita demostración). Decía Arthur C. Clarke que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Es el argumento que desarrolló
Umberto Eco en un conocido artículo (15/12/02, El País), donde desplegaba la analogía entre la magia y la tecnología, a saber, que en ambas se producen fenómenos cuya cadena causal desconocemos, admiramos y tememos.
El cuaderno de bitácora de
Victor R. Ruiz recoge y discute el asunto. También lo hace el blog
Posdatas, apuntes virtuales sobre el mundo real. El tema es ancho: ¿cómo contemplamos nuestras máquinas y sus efectos? ¿Detentan cualidades que permiten hablar de la persistencia del pensamiento mágico? ¿O por el contrario están tan incorporadas a nuestra vida, a nuestro propio organismo, que las miramos como quien se mira las uñas? ¿Son sus operaciones vistas como naturales o paranaturales?
Quizás no esté de más recoger lo que advierten Harry Collins y Trevor Pinch en la introducción de
The Golem at Large. What everybody should know about Technology (1998): "Los reflejos autoritarios llegan con la tendencia a ver la ciencia y la tecnología como misterios -lo que preserva a una casta semi sacerdotal con acceso directo al conocimiento fuera del alcance del razonamiento ordinario-. Sólo entendiendo la ciencia y la tecnología a la manera del Golem -una serie de destrezas propensas al error que encuentran nuevas áreas de aplicación- llegaremos a entender cómo manejar la ciencia y la tecnología en una sociedad democrática y resistir la tentación de dar bandazos entre la tecnocracia y el populismo".