Muchos expertos lamentan que la falta de participación ciudadana en la gestión de la nanotecnología haga que aumente la resistencia a la ciencia [Nuria Valverde]
John Ryan, director del Bionanotechnology Interdisciplinary Research Centre (Univ. de Oxford) y miembro del grupo de expertos que redactó el
informe de la Royal Society y de la Royal Academy of Science, resumió perfectamente la cuestión cuando
señaló que menos del 30% de la población ha oído hablar de nanotecnología, y que son pocos los que saben qué es. Aún así, advierte Ryan, existe una considerable presión gubernamental para que se incremente la participación de las empresas en los proyectos financiados por los consejos de investigación (el Engineering and Physical Sciences Research Council aspira a alcanzar un 50% de participación empresarial para 2007). Esto no tendría importancia si no fuera por que el interés del público en la ciencia está en declive (
EEUU (Task Force on the Future of American Innovation);
Europa (Eurobarómetro 55.2),
Japón (NISTEP report 72)). Aún se tiene confianza en médicos y científicos, pero en el momento en que éstos reconocen un vínculo empresarial, desaparece (ERSC report,
Towards a better map: science the public and the media ).
La gran amenaza pues es que la nanotecnología, como
ya le pasó a la ingeniería genética, caiga bajo sospecha. Sin amplios consensos sociales, como probaron las ardientes
polémicas sobre los OGM, la nanotec podría tener muchas dificultades para salir adelante. En el International Congress on Nanotechnology, organizado el año pasado por la International Association of Nanotechnology y la American Association of Nanotechnology, ya se oyeron advertencias de este tipo (
Nigel M. de S. Cameron); y desde
Biotechnology and the Human Future o desde Demos, en su informe
See-through Science, se vienen realizando el mismo tipo de análisis. Priorizar es un verbo colectivo y si, por ejemplo, muchos discapacitados opinan que prefieren que se invierta en medidas antidiscriminatorias y en defensa de los derechos humanos antes que en una investigación nanotecnológica, habrá que escucharles.
Pero sin duda de donde no debemos apartar los ojos es de las disputas en el tema de las patentabilidad de los nanoproductos dentro del marco legal actual (
Patenting Nanotechnology) y el futuro del
open source en nanotecnología (
Open Sourcing Nanotechnology; otros del autor,
Bryan Burns). Las opciones que se adopten definirán el futuro de bienes tan esenciales como las semillas o los fármacos.
Organizaciones internacionales como
ETC Group están siguiendo de cerca la introducción de los nanoproductos en nuestra vida, y han puesto en su página un
documento no-oficial de la Environmental Protection Agency (US) en el que se listan 100 de estos productos. Lo importante no es la lista, sino la falta de información e investigación sobre la gestión de los
nano residuos, o su impacto ambiental. Si lo que está en marcha es una política de hechos consumados en un tema que ya se considera la próxima "revolución científica", la iniciativa de gobernaza en la ciencia habrá fracasado antes de empezar. La movilización social producida por los OGM podría entonces quedarse pequeña.