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martes, 26 de abril de 2005

Muchos expertos lamentan que la falta de participación ciudadana en la gestión de la nanotecnología haga que aumente la resistencia a la ciencia [Nuria Valverde]

John Ryan, director del Bionanotechnology Interdisciplinary Research Centre (Univ. de Oxford) y miembro del grupo de expertos que redactó el informe de la Royal Society y de la Royal Academy of Science, resumió perfectamente la cuestión cuando señaló que menos del 30% de la población ha oído hablar de nanotecnología, y que son pocos los que saben qué es. Aún así, advierte Ryan, existe una considerable presión gubernamental para que se incremente la participación de las empresas en los proyectos financiados por los consejos de investigación (el Engineering and Physical Sciences Research Council aspira a alcanzar un 50% de participación empresarial para 2007). Esto no tendría importancia si no fuera por que el interés del público en la ciencia está en declive (EEUU (Task Force on the Future of American Innovation); Europa (Eurobarómetro 55.2), Japón (NISTEP report 72)). Aún se tiene confianza en médicos y científicos, pero en el momento en que éstos reconocen un vínculo empresarial, desaparece (ERSC report, Towards a better map: science the public and the media ).

La gran amenaza pues es que la nanotecnología, como ya le pasó a la ingeniería genética, caiga bajo sospecha. Sin amplios consensos sociales, como probaron  las ardientes polémicas sobre los OGM, la nanotec podría tener muchas dificultades para salir adelante. En el International Congress on Nanotechnology, organizado el año pasado por la International Association of Nanotechnology y la American Association of Nanotechnology, ya se oyeron advertencias de este tipo (Nigel M. de S. Cameron); y desde Biotechnology and the Human Future o desde Demos, en su informe See-through Science, se vienen realizando el mismo tipo de análisis. Priorizar es un verbo colectivo y si, por ejemplo, muchos discapacitados opinan que prefieren que se invierta en medidas antidiscriminatorias y en defensa de los derechos humanos antes que en una investigación nanotecnológica, habrá que escucharles.

Pero sin duda de donde no debemos apartar los ojos es de las disputas en el tema de las patentabilidad de los nanoproductos dentro del marco legal actual (Patenting Nanotechnology) y el futuro del open source en nanotecnología (Open Sourcing Nanotechnology; otros del autor, Bryan Burns). Las opciones que se adopten definirán el futuro de bienes tan esenciales como las semillas o los fármacos.

Organizaciones internacionales como ETC Group están siguiendo de cerca la introducción de los nanoproductos en nuestra vida, y han puesto en su página un documento no-oficial de la Environmental Protection Agency (US) en el que se listan 100 de estos productos. Lo importante no es la lista, sino la falta de información e investigación sobre la gestión de los nano residuos, o su impacto ambiental. Si lo que está en marcha es una política de hechos consumados en un tema que ya se considera la próxima "revolución científica", la iniciativa de gobernaza en la ciencia habrá fracasado antes de empezar. La movilización social producida por los OGM podría entonces quedarse pequeña.


2:33 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (0)

Las nuevas preocupaciones en torno a la nanotecnología se distancian del catastrofismo de ciencia ficción para atender a su impacto sobre los valores [Nuria Valverde]

Las noticias sobre nanotecnología nos invaden. Desde la posible cura del cáncer al abaratamiento de los costes de infinidad de productos, los factores positivos del desarrollo tecnológico no dejan de subrayarse. De los 11 riesgos posibles considerados por el Center for Responsible Nanotechnology, (en español en Euroresidentes.com), el de que las nanomáquinas se repliquen e invadan el entorno es el menor, aunque sin duda es el temor más popular.

Lo cierto es que desde que en 1986 el científico Eric Drexler hiciera el ejercicio de imaginar el descontrol de lo que se llamó la "gray goo" (plaga gris), las investigaciones han contribuido a calmar los ánimos en lo que a este riesgo se refiere por una simple razón: la dificultad técnica de diseñar una nanomáquina autónoma y autoreplicante. Otros temores, sin embargo, han cobrado mayor consistencia.

El informe final que el grupo de nanotecnología de la Royal Society y la Royal Academy of Engineering presentó en julio del año pasado manifiesta una preocupación creciente por las implicaciones éticas y sociales del desarrollo de la nanotecnología. Las perspectivas de su efecto sobre el incremento del PIB son positivas, pero no sabemos qué implicaciones podrían tener sobre otros sectores económicos. Se teme que crezca el abismo entre países ricos y pobres; o que los intereses económicos provoquen una suspensión de la inversión en tecnologías de bajo coste, menor complejidad (i.e., más fáciles de expandir) o más sostenibles.

También se advierte que la produción de sensores baratos y prácticamente invisibles podría convertirse en una ameza para las libertades civiles. Por último, se señala que la asociación entre la nanotecnología y sus usos militares puede convertirse en un factor importante de rechazo a cualquier otra aplicación, por útil e inocua que sea. 

2:12 | gestionado por Antonio Lafuente | Enviar comentario (7)