Enviado el miércoles, 22 de noviembre de 2006 7:10
Ayer tuve una charla con un colega sobre la motivación que pueden tener empresas y organizaciones para moverse a un producto libre. Tocamos varios puntos, pero la conclusión me gustaría compartirla aquí: No es coste, no es calidad, no es disponibilidad de técnicos: es control.
¿Puedo decir que controlo mi informática con software propietario? ¿Qué sucede si mi fabricante de BD decide lanzar una nueva versión y deja de soportar la antigua - que yo tengo con mis datos de años?
Es muy positivo que el software vaya evolucionando - como todo. Los fabricantes van añadiendo servicios a sus productos y esto está bien. Lo que no está tan bien es que me impongan un cambio con su política comercial. En estos momentos es cuando estoy perdiendo el control de mis sistemas y dedico parte de mi presupuesto a algo que yo no he pedido. Y lo peor es que muchas de esas nuevas funcionalidades no las voy a usar y que, además, requiere un ordenador más potente, lo que incrementa la inversión.
La solución sería que los fabricantes ofreciesen soporte de productos antiguos, pero esto no suele ser viable económicamente.
Un movimiento a Software Libre nos elimina el problema, porque el soporte o lo hacemos nosotros o tenemos a alguien que conozca el producto por dentro y lo haga. El coste será mayor, menor o igual, pero yo decido si incluyo un nuevo parche, una nueva versión o, incluso si no me importa que cada 2 horas aquello deje de funcionar, ¡¡así tomo un café!! Evidentemente, estoy exagerando, pero es un ejemplo de que el Software Libre no es solo productos, es también filosofía de vida y de trabajo.
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¿Qué es?