Enviado el viernes, 30 de octubre de 2009 18:27
El análisis del sentimiento (sentiment analysis) o minería de opiniones (opinion mining) es una interesante parcela del conocimiento a medio camino entre el procesamiento del lenguaje natural, la lingüística computacional y la minería de textos. Y este cruce de caminos, todavía en un estado muy verde, es una de las tecnologías que creo que revolucionarán el futuro de Internet en su momento.
Algunos verán estas tecnologías como una forma de controlarnos cada vez más, pero para mi abren oportunidades muy interesantes a nivel de usuario. Me imagino el día en el que gracias a toda la información que comparto a diario en mis blogs, Twitter o Facebook, se procese automáticamente para determinar mi estado de ánimos o bien mi opinión sobre productos, tendencias o noticias, y todo se adapte a cómo llevo ese día en particular. Música tecno para mis días de explosión creativa, o rock melódico para días más apagados. Recomendaciones más agresivas en Amazon si tengo el día de "irme de compras", o bien no recibir ninguna recomendación cuando compro un manual técnico que tengo que leerme "por narices" en un día la mar de apático. Algunos no querrán estas funcionalidades, pero a mi no solo me parecen útiles, si no que hasta casi necesarias. Mi experiencia de usuario en un sitio web no depende solo de la calidad del sitio en concreto, de su usabilidad y contenidos, si no también de mi estado anímico. Y lo mismo pasa con la música, las películas o los libros. Ver una película más "arriesgada" para mi perfil cinéfilo en un mal día representa una probabilidad del 99% de que no acabe de verla, pero esa misma película vista en un buen día puede hacerle descubrir una perla del cine para la que necesito estar preparado. Y todo esto se podrá lograr cuando se depuren las técnicas actuales de
análisis del sentimiento y de minería de opiniones, y se integren con otros servicios.
Por otro lado, las posibilidades para las empresas son múltiples con estas tecnologías. La minería de opiniones tiene una aplicación directa en marketing al permitirnos controlar si la gente está contenta o descontenta con nuestra marca o con alguno de nuestros productos, para posteriormente analizar los puntos fuertes y débiles de los mismos. Y no analizarlos desde el punto de vista del desarrollador de un servicio o el que dirige una gran marca, si no desde la perspectiva de los consumidores y usuarios que, hoy más que nunca, son los que siempre tienen la razón.
La Web Social
lo ha socializado todo, como
apuntaba Gartnet con el CRM, y seguirá haciéndolo hasta puntos insospechados, más allá del ya de por si impresionante futuro que nos pintaba Forrester con su informe de "
The Future of the Social Web in 5 eras". Apenas recién nacida, la Web Social ya ha cambiado la forma en la que se genera y consume la información, y ha posibilitado el que todos nosotros seamos generadores de contenidos, que compartamos nuestro día a día con quienes queremos compartirlo, y sentemos las bases de lo que está por venir, la explotación inteligente de estos datos. Hace unos años no podríamos pensar el conocer el estado de ánimo de una persona de forma automática sin necesitar una participación directa del sujeto, ya que no teníamos disponible de forma directa nada a partir de lo que extraer información para poder determinar este estado de ánimos. Y ahora tenemos tanta cantidad de información que resulta hasta abrumadora.
Para mi queda claro, el futuro de la Web es Social, pero lo Social solamente será la base de lo que está por venir. Falta que llegue la verdadera web móvil, falta que explote la realidad aumentada hasta que se meta en nuestras vidas y se combine con lo social, y falta que la web se adapte ya no a nuestros gustos, si no también a cómo va nuestro día.
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