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lunes, 09 de junio de 2008

En lugar de centrarse en las páginas web personales y en los blogs, psicólogos de la Universidad de Arizona han utilizado escritos de monólogos interiores para determinar una más precisa los rasgos personales.

Tradicionalmente, los investigadores han utilizado formas de expresión públicas (como los mensajes de e-mail, blogs, interacciones cara a cara, etc.) para determinar la personalidad de las personas. Sin embargo, el profesor Matthias R. Mehl y Shannon E. Holleran, de la Universidad de Arizona, querían hurgar en los difíciles matices de la personalidad privada. Para ello utilizaron escritos realizados a modo de monólogo interior y determinaron que la lectura de pensamientos privados permite la capacidad de obtener medidas sorprendentemente precisas que los rasgos de personalidad de una persona.

Sus conclusiones se publicaron en la edición de junio de la revista Journal of Research in Personality, más concretamente en el artículo "Let Me Read Your Mind: Personality Judgments Based on a Person's Natural Stream of Thought" (Permítame leer su mente: Juicios de personalidad basados en el flujo de pensamientos natural de una persona). Mehl dice "la sensación general es que símplemente mirando las fotos de una persona en la web o leyendo su blog puedes tener una buena idea de como es esa persona", pero los resultados indican que esto puede no ser enteramente cierto. "Una persona puede poner buena cara y evitar que transciendan ciertas informaciones", añade. "Se podría pensar que la gente deprimida sale menos de fiesta, habla menos, ríe menos o interactúa menos con otras personas, pero los estudiantes que mostraron mayores síntomas de depresión no se diferenciaban tanto en estos aspectos de la gente sin estos problemas".

Personalidad sin filtros

Tanto Mehl como Holleran buscan la "expresión natural de la personalidad", sin la influencia de filtros de ningún tipo. Para ello instaron a 100 estudiantes a que escribieran sus pensamientos durante 20 minutos, encerrados en cubículos para tener la máxima privacidad. También les pidieron que no tuvieran cuidado con la gramática o la precisión de lo que escribían, lo mejor era que pusieran por escrito todo lo que se les pasara por la mete teniendo escpecial atención con los sentimientos y sensaciones que tenían al escribir.

La mayoría de la gente escribió sobre la escuela, el tiempo de inactividad, las experiencias recientes y sus planes para el día. A partir de estos textos, Mehl y Holleran contaron con nueve "jueces ingenuos", personas que sabían de qué iba el proyecto, y que leyeron y evaluaron estos textos basándose en las "5 grandes" dimensiones: estabilidad emocional,  complacencia, conciencia, apertura y extroversión. Los investigadores se dieron cuenta que, a menudo, los monólogos interiores hablan de una forma más clara sobre la personalidad privada de las personas que otras formas de expresión más públicas. La investigación también reveló que era fácil obtener detalles específicos de la personalidad, como baja autoestima, la tendencia a preocuparse, la evidencia de ansiedad o depresión, o incluso neurosis. Este tipo de detalles de la personalidad no son fácilmente distinguibles estudiando como las personas organizan las mantas y almohadas o cuántos post-it tiene una persona pegados a su pantalla del ordenador.

"La ansiedad y la depresión son detalles que tienen a estar más escondidos cuándo conocemos a la gente por primera vez" comenta Holleran, quién también apunta que esta investigación puede determinar caminos para mejorar las relaciones y también ayudar a miembros de la familia y compañeros a ser capaces de detectar síntomas de depresión entre sus allegados.
 

[Noticia original: Universidad de Arizona]
[Traducción: José Carlos Cortizo Pérez]


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