A medida que el número de usuarios ha ido aumentando, lo ha hecho también la cantidad de información disponible. Al principio poseer una página web era algo reservado a unos pocos: prácticamente sólo grandes empresas, organismos oficiales o usuarios avezados podían presumir de ello. Inicialmente esta presencia era meramente informativa. Básicamente se reducía a ofrecer información estática al internauta; información que terceras partes consideraban que podía ser interesante para el navegante, pero no demandada directamente por este. En resumidas cuentas: no existía interacción con el usuario.
Poco a poco esta tendencia fue cambiando, y la propia Red ha ido volviéndose más dinámica e interactiva. Se pasó de tener páginas meramente informativas a sitios creados por y para los usuarios. Ya no era necesario poseer conocimientos técnicos para convertirse en creador de un vistoso y exitoso sitio web; bastaba con tener algo que contar y ser capaz de rellenar un formulario. Habían llegado los blogs, las wikis o las comunidades online (de fotos, como
flickr , o de videos, como
youtube ). En definitiva, lugares en la Red que facilitaban y fomentaban que los usuarios pudieran colaborar y compartir. Había nacido la llamada
Web 2.0 o web social, denominada así no porque se hubiera producido una evolución en la tecnología, sino por el cambio que se estaba dando entre desarrolladores y usuarios a la hora de utilizar Internet.
Esta variación originó a su vez nuevas necesidades y enfoques a la hora de localizar información interesante para el usuario. Comenzaron a quedarse pequeños los buscadores “tradicionales”, basados en técnicas de análisis del contenido de las páginas o de los enlaces de las mismas, como los primeros Altavista,
Yahoo! o
Google. Se hacía necesario tener en cuenta nuevos factores, derivados precisamente de ese nuevo uso que se estaba dando a la web. Comienzan entonces a surgir buscadores que tienen también en cuenta aspectos tales como la colaboración entre usuarios, la inteligencia colectiva y otros factores que permiten obtener mayor rendimiento de la información. Algunos ejemplos de estos nuevos buscadores, llamados buscadores sociales o buscadores 2.0, son
Swicki (un buscador regido por una comunidad, y que aprende de las búsquedas que hacen sus miembros para ofrecer resultados más concretos),
Rollyo (que también realiza búsquedas dentro de una comunidad),
Clusty (un motor cluster , que agrupa los elementos similares, organizando así las búsquedas por categorías) o
Lexxe (diseñado para responder brevemente a las consultas, en lugar de localizar la página donde podría encontrarse la respuesta).
Los buscadores tradicionales son muy buenos encontrando información, y lo hacen cada vez con más precisión y analizando más datos. Sin embargo no tienen en cuenta las ideas asociadas a las palabras que están buscando. Los buscadores sociales tratan de avanzar en esa línea, haciendo búsquedas más significativas y hasta basadas en preguntas (como Lexxe). Exploran una vía alternativa, ya que profundizan en los intereses de los usuarios, y han dado lugar a nuevas maneras de representar la información, como por ejemplo las tag clouds (nube de etiquetas), que se utilizan como representaciones visuales de las palabras clave (o etiquetas) utilizadas en un sitio web, y donde los usuarios pueden ver fácilmente qué conceptos son los más relevantes, ya que aparecen destacados con respecto los demás por su mayor tamaño.

Figura 2.- Una nube de etiquetas populares
En la actualidad algunas las empresas más representativas del mundo de las búsquedas en Internet ya comienzan a mover ficha hacia la búsqueda social. Yahoo! por ejemplo posee un buscador (
MyWeb 2.0) que cada vez integra más aspectos sociales en sus búsquedas. Google por su parte también está tomando cartas en el asunto, añadiendo una
sección de favoritos al historial de búsqueda, que permite crear etiquetas y comentarios para asociarlos a las páginas que ya se han visitado. Esto podría permitir a los usuarios, en un futuro, ver las etiquetas y comentarios de otras personas e incluir esta información en las búsquedas. Mientras, Microsoft, que estima que el 50% de las consultas realizadas no son del todo resueltas por los buscadores tradicionales, comienza a trabajar en un proyecto de buscador social donde, entre otras características, pretenden incorporar en los procesos de búsqueda consultas en círculos de amigos.
[Borja Monsalve Piqueras]