La cuestión central es dirimir acerca de la definición de Inteligencia; actitud valiente y necesaria. Y no exenta de riesgos. En primer lugar, muestro mi acuerdo con prácticamente todo tu planteamiento en el post. Y es más, me parece muy acertada esa gradación que introduces en lo que es el camino hacia los procesos inteligentes, a saber: capacidad de cómputo, sistemas inteligentes y finalmente, comportamiento inteligente.
No obstante, me aventuro a profundizar algo en lo que considero el párrafo central de tu artículo, el cual transcribo a continuación y a partir de él, comienzo mi exposición sobre en qué detalles debemos poner más el acento desde un punto de vista científico, para consolidar la definición de inteligencia. Definición que por otra parte, una vez se consiga y haya acuerdo generalizado sobre ella, permitirá muchos avances en este campo.
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La diferencia entre capacidad de cálculo y comportamiento inteligente es simple, y radica en que la capacidad de cálculo está relacionada con el ser capaz de procesar la información de forma algorítmica, aplicando una serie de pasos claros que conducen a un resultado único. El comportamiento inteligente es algo más complejo, porque está relacionado con el ser capaz de realizar acciones o tomar decisiones que lleven a una buena solución para un problema dado, siendo un problema que no se puede resolver aplicando una serie de pasos determinados (de forma algorítmica)."
Pero creo que la diferencia va más allá. En el caso de la Inteligencia, o de los comportamientos inteligentes, el input/output fundamental que debe ser considerado en el proceso es el "conocimiento". En efecto, sólo podríamos considerar comportamiento inteligente cuando existiera una serie de entradas/salidas en el proceso (algoritmizado, dadas nuestras limitaciones materiales a la hora de construir máquinas hoy día), que son "conocimiento".
Toca pues ahora definir éste. Abordémoslo desde un punto de vista Leibnitziano. En el mundo existen juicios analíticos y juicios sintéticos. Los primeros son necesarios, pues lo que se deduce o se predica de ellos tiene un carácter necesario, que se deriva de su propio planteamiento. Ejemplos de ello serían proposiciones del tipo “Que el todo es mayor que la parte”, o bien “el resultado de la raíz cuadrada de 143.234 es 378,4626…”, que tiene una respuesta o resultado exacto, y no otro. Por lo tanto, decir que "la raiz cuadrada de 143.234 es..." es un juicio analítico. Sólo esa puede ser la raíz del número dado, y su contenido, como que la parte es menor que el todo, tienen sus conclusiones por tanto un carácter necesario, dado a partir de su planteamiento o premisas.
Por contra, los juicios sintéticos, se forman por concatenación de sujeto y predicado, que puede darse o no. "Los leones rugen" es un juicio sintético, pues se forma por la concatenación de dos hechos que en el mundo se dan, los leones por una parte, y seres que rugen por otra. Pero esto no es bastante. Hace falta una razón suficiente para dar cuenta que los leones rugen, y que no es otra que este juicio es cierto por la constatación misma de su existencia. Podría ser "los leones ladran", sintáctica mente bien formada, pero no superaría el criterio de la razón suficiente. Pero podemos formulárnosla en la cabeza, como juicio posible. Sólo resta comprobarlo. Es lo que Wittgestein establecía como proposiciones con sentido. La inteligencia humana trabaja con proposiciones con sentido, que pueden ser juicios analíticos (pura algorítmica y en la que los ordenadores nos ganan) y juicios sintéticos (que pueden llegar a ser ciertos -existentes en la naturaleza- o bien no, sólo meras hipótesis que se contrasten o no en la realidad). Es esto último, los juicios sintéticos, en definitiva, conocimiento.
El tema crucial del debate que éstas líneas plantean a la hora de definir la inteligencia creo pues que radica en lo siguiente: con dispositivos como los actuales, que trabajan sólo pura algorítmica, ¿pueden gestionar el conocimiento para llegar a resultados que resulten a su vez conocimiento?
Y creo, intuyo, supongo, que por muy buenos programadores que tengamos, por mucha potencia de cálculo que desarrollemos, por mucha memoría que dispongan nuestros ordenadores actuales, la respuesta es no. Justificaré mi respuesta.
Vinculado a la gestión eficiente del conocimiento para la obtención de resultados, que sean a su vez conocimiento, deben concurrir circunstancias que, sólo de momento, se da en los seres humanos en gran medida, y en otros seres vivos en general en otro tipo de medida, y son las siguientes.
Primero, la noción de consciencia. Ser consciente de una idea o pensamiento, dejémoslo en términos "wittgenstenianos", ser consciente de una “proposición posible”, implica muchas veces vulneraciones de ciertos principios físicos que una máquina operando dentro del marco de la física clásica no puede realizar. Pues el ser consciente de algo, no sólo lo es en relación a aquello de lo cual se es consciente, sino que determina de manera clara la existencia de un ser que lo es (consciente) de las otras cosas. Somos conscientes por el “conocimiento” que tenemos de aquello que no es nosotros mismos.
Segundo, el principio de simultaneidad. La inteligencia humana, en algunos episodios según han evidenciado los neuropsiquiatras, se comporta como un sistema de procesamiento de la información, masivamente paralelo, llegando al extremo de tener consciencia una persona de sucesos que se suceden necesariamente unos a otros, en un sólo lapso de tiempo, casi, considerando la escala humana de la percepción, o mejor dicho, de la consciencia de los mismos, se es consciente de ellos simultáneamente.
No entraremos en el terreno del esoterismo, pues este es un debate científico, que llega a afirmar que en ciertos “elegidos” o “iluminados” puede incluso subvertirse en la percepción humana los principios de causa-efecto, en el sentido de ser conscientes de los efectos antes de las causas.
Pero sí que en ciertas experiencias de laboratorio, los neurocientíficos sí que han constatado el carácter casi-simultaneo de ciertas percepciones que vulneran lo que cabía esperar de ellas en la cadencia temporal, dentro de los cánones físicos. A este respecto, conviene recordar que todavía es un debate abierto en la cosmología moderna (y filosofía, por qué no decirlo) determinar si en el universo existen eventos simultáneos o todo, absolutamente todo cuanto ocurre, lo hace de un modo lineal o secuencial, y que a la percepción humana en algunos casos, dadas nuestras limitaciones perceptivas se presentan como simultaneas. Esto llevaría a una “cuantización” del tiempo, o “cuantos” temporales que haría rescribir muchas teorías del mundo físico firmemente asentadas.
Esto de introducir en el debate tiempo y distancia (a prioris frente a la alteridad, cosa distinta a lo que uno es), reconozco que es algo muy kantiano. Pero ¿qué subyace a todo esto? Pues que mientras nuestros ordenadores, son cada día más potentes, más sofisticados, más rápidos y más potentes, siguen siendo esclavos de la 2ª Ley de la Termodinámica, y todo cuanto sucede en el interior de sus circuitos, debe obedecer esa Ley.
Recordemos lo que esa Ley obliga a los sistemas físicos. Comentaremos sólo dos de sus efectos más notables: en primer lugar, y siguiendo a Hawking, que existe una flecha del tiempo clara y rigurosa, en virtud de la cual los sucesos ocurren con una orientación temporal determinada y no otra. Un vaso con cubitos de hielo, a la temperatura ambiente normal (25 grados C) y a la presión atmosférica normal, acaba siendo un vaso con agua, y no al revés. Iría contra el sentido común de todo lo percibido por nosotros hasta ahora, que “esta película”, la experimentáramos de otra manera.
Y en segundo lugar, los sistemas físicos que ganan orden o que disminuyen su entropía (esto es, el número de estados en los que el sistema físico se encuentra con mayor probabilidad, es un número de estados reducidos frente al número total de estados posibles) lo hacen a expensas de incrementar la entropía de los sistemas físicos que lo envuelven.
Un caso de la vida real que ilustra este hecho. En el supercomputador “Marenostrum” (63.83 TFlops Max – 94 TFlops Peak) instalado en la UPC en Barcelona (www.bsc.es, interesantísimo de ver y visitar, además de enseñarlo a los visitantes de una manera muy cordial y con muy buena acogida http://www.bsc.es/plantillaA.php?cat_id=6 Por último, acompaño también unos enlaces de interés sobre los supercomputadores en el mundo en ranking: http://top500.org/list/2009/06/100 y su gasto y consumo energético http://green500.org/lists/2009/06/list.php ), un superordenador de procesamiento masivamente paralelo y que estuve visitando recientemente, el aire que entra en los módulos de procesadores entra a 20 grados centígrados, siendo expelido por la parte superior del sistema de la torreta a más de 45 grados aproximadamente. El sistema que rodea a los procesadores gana muchísima entropía (o desorden, o número de estados accesibles se hace muy grande para las moléculas de aire que han entrado por debajo para refrigerar) a costa de una significativa reducción de entropía que se da en el interior de los circuitos de memoria y procesador, pues se obtienen estados de memoria concretos y precisos que los programas de cálculo llevan a ello.
Pero lo anterior, es pura “algorítimica” expresada en Kw, y en MFlops/Kw. Y que obedece, por supuesto, a rajatabla la 2ª Ley de la Termodinámica, como podemos apreciar, tal y como hacen nuestros aparatos de aire acondicionado también: ganan orden en el interior de nuestra casa (estamos más fresquitos, así podemos pensar mejor) a expensas de generar desorden en el exterior, calor en otras palabras, debiendo gastar Kw para ello.
Ahora deberíamos responder a otra cuestión ineludiblemente ¿cómo es posible que como seres humanos seamos capaces de imaginar, y digo imaginar, que en un vaso de agua a la temperatura ambiente y presión atmosférica normal, espontáneamente su contenido en agua se convierta en varios cubitos de hielo? Mis circuitos neuronales, al fabular con sucesos o eventos ("proposiciones posibles" y sintácticamente bien formadas, conocimiento en suma) que violan la 2ª Ley y que por tanto no se dan en la naturaleza ¿acaso no estarán violando en su funcionamiento, en el proceder más íntimo de sus sinapsis, esta misma 2ª Ley?
Imaginemos que tenemos un potente ordenador, y que le introducimos todas las Leyes de Naturaleza perfectamente codificada, que es capaz de resolvernos cualquier cuestión científica. Si le introducimos los parámetros anteriores de la situación relatada, en ningún caso nos devolvería que aparecerán cubitos de hielo, sino que este hipotético HAL nos diría con su familiar voz metalica "seguirás teniendo un vaso con agua".
Pero alguien, podría preguntar, con toda la razón del mundo ¿para qué necesitará el ordenador recrear situaciones que violan el acontecer natural de las cosas? Y ahí radica una de las claves. Los humanos, la inteligencia humana ( y a veces la animal), es capaz de ser consciente, o necesita ser consciente, de hechos que no se dan en la naturaleza, o que o bien todavía no ha llegado a observar, y los maneja sólo como hipótesis. Y lo hace gracias a una “circuitería” que quizá en su funcionamiento más profundo vulnere los propios principios físicos clásicos en virtud de los cuales pensamos funciona.
Pues bien, podría afirmarse que el conocimiento se compone de juicios sintéticos. Los juicios analíticos, es pura algorítmica. Y la paradoja de la inteligencia artificial precisamente radica en lo siguiente: tratamos mediante sistemas algorítmicos (capaces de procesar y emitir juicios analíticos, necesariamente ciertos) tratamos, decimos, de procesar juicios sintéticos, que el mundo da y que cumplen el criterio de razón suficiente, mediante métodos y construcciones que solamente son capaces de trabajar con juicios analíticos. Mucho de lo que se exige mediante algorítmica pura a los sistemas inteligentes: diseño de estrategías, ensayo de soluciones, manejo de hipótesis e incluso cierta dosis de fabulación, me temo que está limitado por la tecnología actual a lo meramente algorítmico. Y es que los sistemas informáticos actuales, para hacer cosas que sólo los humanos parecen hacer con éxito, y aparentemente sencillas, hacen uso de su "circuitería" de una manera especial. Si bien nuestra "circuitería" es más lenta (se estima que la velocidad de transmisión de señales eléctricas dentro de un ordenador es del orden de 1.000.000 veces más rápido, si no me equivoco, hablo de memoria) nos permite generar "conocimiento"
Obviamente, a día de hoy, esto para un ordenador es del todo imposible. Y nuestro imaginario amigo sigue preguntándonos ¿pero para qué necesito yo imaginar que espontáneamente obtengo hielo de un vaso de agua en condiciones que lo hacen imposible? Y es que a veces, ¿no hemos soñado cosas así? ¿Uno no sueña a veces que vuela, o que está en dos sitios simultáneamente, o incluso cosas más extrañas? ¿Para qué soñamos por tanto? En este proceso desasistido (por tomar una terminología informática) que es la actividad del sueño ¿podemos llegar a afirmar que sobre una "circuitería" que sigue a rajatabla los principios de la 2ª Ley se recreen episodios que la violen? Me temo que no. Creo que nuestra psique, si bien lenta y con limitaciones, tiene un funcionamiento que no responde a veces estrictamente al dominio de la física clásica. Quizá responda a una serie de planteamientos cuánticos en el procesamiento de las señales eléctricas y de la información, con lo cual, transciende de la pura algorítmica. Recordaré en este punto uno de vuestros últimos posts colgados en vuestro blog acerca de los trabajos de Henry Markram, quien se contradice un poco. Afirma que en breve seremos capaces de replicar el funcionamiento del cerebro, pero por otra parte reconoce que “el mayor desafío consiste en comprender cómo los patrones eléctricos, magnéticos y químicos en el cerebro se convierten en nuestra percepción de la realidad”.
Mientras tanto, nuestros procesadores siguen teniendo una patilla a una tensión fija de unos +9V, tensión que no son capaces de variar, por mucho que lo desearan a veces para tratar de recrear o plantear cosas que son “conocimiento”. Mientras no puedan trabajar de otra manera, será sólo pura algorítmica lo que hagan, juicios sintéticos. No podremos hablar de comportamiento inteligente (aunque sí, de sistemas inteligentes tal y como tú los defines).
Después de todo este planteamiento, ¿cómo queda pues planteado el tema de la definición o intento de ensayar una definición de Inteligencia?
Pues seguimos retomando a Wittgenstein: "somos lenguaje".
¿se puede definir el lenguaje haciendo uso del lenguaje? Algunos dirán que sí, claramente. El lenguaje es una facultad que tiene el hombre y que faculta a quien lo tiene para definir dicha facultad precisamente. Pero ¿hay que ser muy inteligente para definir la inteligencia? No lo sabemos con exactitud. ¿Nos hemos planteado que quizá no seamos capaces de definir una facultad que nos permite crear y trabajar con entes que no sepamos definir, tal y como es la Inteligencia misma? Pensemos que si respondemos que sí a este último interrogante, estaremos en un grave apuro. Pues quedaría que la Inteligencia humana no es una facultad, sino que puede llegar a ser un ente creado por nosotros mismos y el cual no somos capaces de definir, aunque nos sirvamos de él para ciertas cosas.
Soy de la opinión que al interrogante anterior hay que responder con un no. Por lo tanto, y siguiendo con el planteamiento expuesto más arriba acerca de las proposiciones con las que tratamos (a fin de cuentas, somos todo ese cúmulo de proposiciones con las que somos capaces de tratar), diremos que la Inteligencia es aquello que nos permitirá tratar las proposiciones que conforman nuestro mundo, y con discernimiento, de lo posible y de lo real. Porque tratar de lo cierto, de lo necesariamente cierto, ya lo hacen los algoritmos, y nos ganan. Pero de lo anterior, de los juicios sintéticos, contingentes ¿podrán hacerlo las máquinas algún día? Un ordenador podrá procesar que "los leones ladran", puede que sí, si los motores de inferencia que le introducimos se lo permiten. pero ¿acaso será consciente de lo que dice? Puede que también, si la ontología con la que trabaja está muy perfeccionada, y se reconozca a sí misma la máquina como aquella que sabe que hay leones que ladran. Pero ¿podrá soñar o imaginar que una león ladra?
Concluiré a modo de resumen recapitulando las dos preguntas cruciales que he planteado en este escrito, y a las cuales he respondido. Alguien muy sabio me enseñó hace muchos años que toda pregunta que no se pueda responder con un sí o con un no, es una pregunta mal planteada. Bueno me lo dijo un abogado antes de tener que prestar declaración en un pleito civil que tuve. Tipos listos estos abogados, que no sé si es otro tipo de inteligencia o es otra cosa distinta. El caso, es que son los que acaban gobernando el mundo. Bueno, bromas aparte, recapitulemos.
a) Con dispositivos como los actuales, que trabajan sólo pura algorítmica, ¿pueden gestionar el conocimiento para llegar a resultados que resulten a su vez conocimiento? (tal y como se ha definido conocimiento, definición que a su vez puede ser nada pacífica).
He contestado que no. Dada la naturaleza que le hemos otorgado al conocimiento, como esencia de la actividad inteligente.
b) ¿No somos capaces de definir una facultad que nos permite crear y trabajar con entes que no sepamos definir, tal y como es la Inteligencia misma?
He contestado que no. Pues soy de la opinión de que la Inteligencia es definible en términos de conocimiento y actividad mental.
Pienso por tanto que la Inteligencia es definible, pero que no es replicable haciendo uso de pura algorítmica en máquinas sometidas a la 2ª Ley de la Termodinámica.
Pero Jose Carlos, el debate está abierto. Caben cuatro combinaciones posibles de SI/NO a este par de preguntas, y cada una de estas combinaciones nos lleva a una visión de la Inteligencia y por ende, de la Inteligencia Artificial, que es lo que nos ocupa. Si pudiera sintetizar estas extensas nueve páginas (reconozco que me he pasado), en un SMS, lo terminaría con aquello de “pásalo”, para ver qué opina la comunidad investigadora y científica a este respecto, y que respuestas e interpretaciones obtenemos.