"Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas".
Los objetivos planteados en el curriculum oficial están claros y los contenidos también, pero
¿cómo llegar a buen puerto con un grupo de adolescentes de 4º ESO?, ¿cómo motivarles?, ¿qué estrategias debemos usar?. Estamos ante la piedra angular de la educación. Parece claro que el profesor debe motivar, dirigir el proceso, comunicar y evaluar… y, por supuesto, no olvidarse de la cita de Ortega y Gasset que encabeza el párrafo.
En este nivel todavía hay alumnos se encuentran en un estadio inicial de las
operaciones formales por lo que conviene un acercamiento a los conceptos basado
en experiencias directas o cercanas.
No se puede proponer un método único e inflexible,
sino más bien una combinación de varios con tal de que constituyan un eficaz
“método de aprendizaje” del alumno.
Así, en sus diversas categorías se propone:
• El método hipotético-deductivo (en cuanto a la forma de razonamiento).
El alumno emite una hipótesis como consecuencia de sus inferencias del conjunto
de datos empíricos o de principios y leyes más generales. En el primer caso arriba
a la hipótesis mediante procedimientos inductivos y en segundo caso mediante
procedimientos deductivos.
• Un método activo (en cuanto a la participación), basado en un aprendizaje
por descubrimiento dirigido, con alumnos que emiten hipótesis, diseñan
experiencias, sacan sus conclusiones y las debaten con el resto de la clase y con
el profesor. Además, se les exige la búsqueda y presentación de información en
formas diferentes: verbal, numérica, simbólica y gráfica.
• Un método heurístico (en cuanto a lo pedagógico). En contraposición al
método memorístico y dogmático, se potencia el heurístico en el que el profesor
incita a los alumnos, mediante preguntas y respuestas, a comprender los
conceptos antes de fijar los contenidos.