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lunes, 23 de julio de 2007

"Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas".  

Los objetivos planteados en el curriculum oficial están claros y los contenidos también, pero

¿cómo llegar a buen puerto con un grupo de adolescentes de 4º ESO?, ¿cómo motivarles?, ¿qué estrategias debemos usar?. Estamos ante la piedra angular de la educación. Parece claro que el profesor debe motivar, dirigir el proceso, comunicar y evaluar… y, por supuesto, no olvidarse de la cita de Ortega y Gasset que encabeza el párrafo.

 

 


En este nivel todavía hay alumnos se encuentran en un estadio inicial de las

operaciones formales por lo que conviene un acercamiento a los conceptos basado

en experiencias directas o cercanas.

No se puede proponer un método único e inflexible,

sino más bien una combinación de varios con tal de que constituyan un eficaz

“método de aprendizaje” del alumno.

Así, en sus diversas categorías se propone: 

  El método hipotético-deductivo (en cuanto a la forma de razonamiento).

El alumno emite  una hipótesis como consecuencia de sus inferencias del conjunto

de datos empíricos o de principios y leyes más generales. En el primer caso arriba

a la hipótesis mediante procedimientos inductivos y en segundo caso mediante

procedimientos deductivos.

  Un método activo  (en cuanto a la participación), basado en un aprendizaje

por descubrimiento dirigido, con alumnos que emiten hipótesis, diseñan

experiencias, sacan sus conclusiones y las debaten con el resto de la clase y con

el profesor. Además, se les exige la búsqueda y presentación de información en

formas diferentes: verbal, numérica, simbólica y gráfica.

  Un método heurístico (en cuanto a lo pedagógico). En contraposición al

método memorístico y dogmático, se potencia el heurístico en el que el profesor

incita a los alumnos, mediante preguntas y respuestas, a comprender los

conceptos antes de fijar los contenidos. 

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