No quieren inventar la rueda... ¡pero la inventan!. A raíz del desastre tantas veces citado de la falta de vocaciones científicas en Europa y en EEUU, de modo periódico surgen nuevos estudios que demuestran que la "culpa" está en el método con que se enseña en nuestras escuelas y proponen la panacea para solucionar el problema. Ahora le toca el turno al Inquiry-based science education (IBSE) que como todos sus predecesores ha probado su eficacia para incrementar el interés de los alumnos (tanto en primaria como en secundaria, aunque al leerlo está casi todo el rato refiriéndose a primaria) y la motivación de los profesores que lo han llevado a cabo. En todos estos estudios, los profesores inicialmente ponen mucho empeño y casi siempre los resultados son espectaculares, con eso no quiero decir que lo que plantean no sea coherente, pero es un factor que no tienen en cuenta
Lo más divertido es cuando explican los distintos modos de abordar el problema de que factores influyen en el tiempo que tarda un reloj de arena en vaciarse. La primera aproximación que citan es la del profesor"clásico" que les muestra el reloj y les dice a priori a los alumnos los factores para que los alumnos lo comprueben. Para estos europeos este es el profesor clásico ;-)), je je, ya me gustaría a mí que muchos que yo conozco llevasen al menos el reloj a la clase aunque la aproximación al método no sea la más adecuada.
Parece que se basa más en un método básicamente inductivo y por tanto opuesto al deductivo, del que opina que desmotiva a muchos alumnos por "tener que manejar Abstracciones" , aunque matizan que ambos métodos no tienen por qué ser excluyentes.
Lo definen como el proceso de diagnóstico de problemas, distinguir alternativas, planificar investigaciones, buscar información, construir modelos, debatir en grupo y argumentar de forma coherente (Linn, Davis, & Bell, 2004). Es decir, más o menos lo de siempre, que siempre se dice... y casi nunca se hace.
El diseño del informe es atractivo y se lee fácil, lo que cuentan es coherente aunque discutible para ciertos niveles de secundaria pero no aborda el principal problema ¿Por qué los profesores no asumen estas metodologías, por qué siguen aferrados al libro y a la tiza (aunque una tiza bien usada no tienen precio)?. ¿Es solo la culpa del método el que haya poco interés por las ciencias? Me temo que no, que el problema es de una sociedad que no valora el esfuerzo, una sociedad "blandita" y acomodada, y no nos engañemos, la ciencia puede y debe ser atractiva, pero al llegar a cierto nivel también es exigente en sus razonamientos y cálculos...y ahí llega la espantá. Bueno, ahí dejo el tema para que otros más expertos que yo opinen y nos iluminen.