Los planteamientos teóricos para mejorar el sistema educativo que plantean los equipos de expertos en educación y los especialistas que se reúnen en los congresos sobre estos temas, se encuentran a menudo totalmente desligados de la realidad de las aulas. Sus propuestas, aún estando bien elaboradas, no acaban calando en el día a día del profesorado que ante las nuevas “modas”, acaba por tener una opinión más bien escéptica, cuando no negativa, de los continuos cambios estructurales y de nomenclatura psicopedagógica.
En gran medida, las nuevas propuestas, leyes y medidas, planteadas con buena intención, acarrean un buen número de contradicciones. Veamos algunas:
1ª CONTRADICCIÓN. Mejores condiciones, mayor fracaso
Siempre se argumentó que las causas del fracaso escolar residían en la pobreza de medios, la aglomeración en las aulas, libros y metodología aburridos, etc, pero hoy día las condiciones actuales son mejores: hay más medios, menos ratio de alumnos por aula, libros más atractivos y con una elevada carga gráfica, la metodología es más activa (por desgracia no en todos los casos),etc… , y sin embargo la sensación de fracaso es mayor.
La causa no está tanto en los medios materiales como en los cambios de valores de nuestra sociedad, la baja implicación de los padres en la educación de sus hijos y el desánimo y acomodamiento de cierta parte del profesorado ante la situación actual.
2ª CONTRADICCIÓN. Más contenidos en ciencia, menos horas lectivas
Los nuevos descubrimientos, los avances de la Ciencia en estas últimas décadas, la nuevas tendencias CTS (Ciencia Tecnología Sociedad) en educación que dan valor a la implicación de la ciencia en la vida cotidiana, hacen que el currículo de ciencias haya engrosado respecto al “clásico” de los años sesenta. Sin embargo en los últimos planes de estudio (tanto en la LOGSE como en la LOCE como en la actual LOE) el número de horas dedicadas a la ciencia en el calendario escolar ha disminuido. Para agravar el panorama, tanto la Física-Química como la Biología-Geología de 4º de ESO no son obligatorias (el panorama de la LOCE aún era peor, se llevaba la optatividad a 3º de la ESO) y en el curso de 2º de Bachillerato de Ciencias, se lo crean o no… ¡las Matemáticas y la Física son optativas!
3ª CONTRADICCIÓN. Nuevas “competencias”, todo sigue igual
La Unión Europea propone que los alumnos logren unos objetivos muy ambiciosos: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, aprender a ser.
En la LOE se recoge esta filosofía en forma de" competencias básicas": comprensión lectora, expresión oral y escrita, competencia científico-tecnológica, comprensión artística y audiovisual, competencia digital, competencia ético-cívica,....
Pero formular filosofías hermosas no vale de nada si no se logra algún mecanismo para que el profesor las incorpore a su quehacer diario. Y uno de los más eficaces sería la evaluación concreta de dichas competencias, algo que por desgracia no se contempla por el momento.
Si no se lleva a cabo, la ley será muy progresista pero la mayoría del profesorado lo verá como la “última moda” y no calará en ni en su programación ni en su metodología.
Convendría recordar que en los inicios de la Reforma promovida por el PSOE en los ochenta existían los "Objetivos Generales" que tenían que ser evaluados desde las distintas materias y que eran la llave para superar la ESO. Los padres recibían en el boletín de calificaciones, las notas "clásicas" de Matemáticas, Lengua, etc pero también las de "Expresión oral y escrita", "Hábito racional de trabajo", "Razonamiento lógico", etc , que ofrecían una radiografía del alumno mucho más precisa que la habitual.
(Seguiremos mañana)