Existe una opinión generalizada de que cada vez es menor el uso de los laboratorios en secundaria. Por otro lado, tenemos en nuestro país un grave problema de vocaciones científicas, especialmente en el área de la física. Sin entrar por ahora en las causas de ambos fenómenos, se plantea aquí una propuesta realista, sencilla y creemos que motivadora para llevar a cabo una serie de experiencias imprescindibles para un alumno de secundaria.
El diseño y el montaje de las actividades es muy sencillo, pero con enormes posibilidades para extraer o afianzar conceptos, a la vez que se trabajan temas de gran importancia histórica.
El que tenga interés que pregunte y se le asesorará...
- De la dad de Piedra a la edad de los metales. Transforma a tus alumnos en los primeros químicos de la historia de la humanidad. De paso se emulará al fantástico Joseph Priestley y su descubrimiento del oxígeno.
- Más de dos mil años pensando que el agua era un elemento… ¡y resulta que no! Haremos una electrolisis sencilla y perfecta, en la que la proporción del hidrógeno y oxígeno sale realmente 2:1. El hidrógeno, el combustible del futuro, nos sorprenderá y divertirá.
- La pila de Volta supuso una auténtica revolución, un nuevo “juguete” para físicos y químicos, pero que se mueva la aguja de un galvanómetro no emociona demasiado a los alumnos. Así que proponemos una pila casera… ¡que enciende una bombilla!
- Uno de los que estaban “jugando” con la pila de Volta fue Oersted, y lo que él descubrió y lo que de su experimentó dedujo Faraday es el objetivo de este cuarto gran hito de la ciencia. Saldrás del taller hecho un hombre “eléctrico”
- Y para acabar esta sección físico-química, repetiremos uno de los experimentos más impresionantes: el descubrimiento del electrón. No estamos hablando de un experimento inalcanzable, sino de un experimento diseñado para 3º de la ESO o 1º de bachillerato.
- ¿Pesa el aire o no pesa?... Claro que sí y repetiremos el experimento que hizo Galileo, pero no hinchando globos, como aparece en algunos textos (cometiendo un error que haría sonreír a Arquímedes).
- Si el aire pesa, ejerce presión. Los experimentos son muy conocidos y divertidos, pero hay que medir esa presión atmosférica, y haremos el experimento de Torricelli de dos maneras distintas, ambas impresionantes. No hay alumno ni profesor que no se rinda ante el maravilloso, y peligroso, mercurio.
- Personalmente no medí g hasta que estuve en 1º de Físicas. ¿Dejaremos en esa situación a nuestros alumnos con lo fácil que es medirla? Claro que no, y lo haremos de tres maneras distintas.
- Un poco de magia y ciencia no viene mal. El tubo de Lenz y sus variantes nos van a ayudar a entender el electromagnetismo.
- ¿Levantar a un alumno soplando, hacer el efecto fotoeléctrico, hacer el bruto con los hemisferios de Magdeburgo o algún experimento inesperado con el que nos sorprenda alguno de los asistentes? Así acabaremos.