Se plantea José Pedro Calvo en un interesante artículo, http://www.elpais.es/articulo/elpfutpor/20060104elpepifut_8/Tes/, que la sequía de vocaciones científicas hará imposible alcanzar en 2010 la cifra de 60.000 nuevos investigadores que se postula como necesaria para que España no pierda el tren tecnológico.
Las preguntas que se hace son varias:. ¿Qué hace que la enseñanza preuniversitaria sea tan escasamente motivadora de la ilusión por las ciencias? ¿Ven los jóvenes tan escaso el mercado de trabajo científico-investigador como para decidir no aventurarse por ese camino? ¿Es quizás la imagen de lo científico-técnico tan aburrida que induce a la pereza, acomodadas como están nuestras nuevas generaciones a un mundo repleto de imágenes concretas y accesibles?
Aun siendo muy complejas, vamos a esbozar alguna respuesta...
¿Qué hace que la enseñanza preuniversitaria sea tan escasamente motivadora de la ilusión por las ciencias?
Pues entre otras razones por la carga excesivamente teórica y memorística del curriculum (los alumnos del primer ciclo de la ESO no manifiestan ese rechazo, y mucho menos si la metodología empleada es activa. Si además le sumamos la dificultad de comprensión de algunos conceptos científicos (algunos planteados a edades en los que los alumnos no se encuentran en el estadio de las operaciones formales con la consiguiente desmotivación) y el mayor número de suspensos frente a las asignaturas de "letras", sepuede comprender la huida de muchos alumnos.
¿Ven los jóvenes tan escaso el mercado de trabajo científico-investigador como para decidir no aventurarse por ese camino?
No es que sea escaso, sino que lo ven más difícil que otros caminos .La sociedad actual prima lo inmediato y lo fácil, así que no es de extrañar la actitud de la mayoría. Además, los sueldos de los becarios y los jóvenes investigadores es ridículo y no parece que vaya a cambiar mucho el panorama. Aludía un afamado economista sobre el riesgo de España en los próximos años porque los costes de la mano de obra ya no son competitivos, las ayudas europeas menguan y sin embargo no tenemos recambio tecnológico, de empresas que investiguen y que generen trabajo, en gran medida porque se dedica muy poco dinero a la I+D.