Una de las mayores necesidades de la salud pública es conocer, lo más aproximadamente posible, las características de salud-enfermedad de la población. Esta información es extremadamente valiosa como instrumento para la planificación de las actuaciones en el ámbito de la salud en general y de la salud pública en particular.
Son muchas y muy variadas las fuentes de datos que pueden aportar información sobre el binomio salud-enfermedad de la población; pero entre ellas se sitúan de forma destacada las estadísticas de mortalidad.
El sistema de registro de mortalidad es una fuente de datos exhaustiva, representativa tanto a nivel nacional como internacional, y ha sido recopilada durante un largo periodo de tiempo. Este sistema de registro recoge todas las muertes ocurridas en una zona o país, con información sobre persona, tiempo, lugar y la causa de la defunción.
La solidez de este sistema hace posible:
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la comparación entre otras comunidades y otros países
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ver los cambios en los patrones de enfermar
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la existencia de series de enfermedades a lo largo del tiempo
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el detalle geográfico con mayor o menor desagregación por zonas
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el estudio de enfermedades de baja prevalencia
Las estadísticas de mortalidad son la fuente de información más completa y con más tradición sobre la salud de la población. Es una fuente de información universal. Es decir, la mayoría de los países tienen un registro de todas las personas fallecidas, y desde que se implantó la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), las causas de muerte son codificadas de una forma homogénea, una vez inscritas.
“Una clasificación estadística de enfermedades debe estar conformada por un número limitado de categorías mutuamente excluyentes, capaces de abarcar todo el rango de condiciones morbosas. Las categorías deben ser estructuradas de tal forma que permitan facilitar el estudio estadístico del fenómeno de la enfermedad”
La calidad, fiabilidad y utilidad de las estadísticas de mortalidad dependen de la exactitud en la certificación, por parte del médico notificador de la enfermedad o enfermedades que han producido el fallecimiento. Esto hace necesario que todos los médicos conozcan y apliquen las normas internacionales para una correcta certificación.
ASPECTOS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA
Entre las normas, que hay que observar en el momento de cumplimentar estos documentos, hay que tener siempre presente la relación cronológica entre la causa inmediata y la causa fundamental, esta última entidad nosológica es la que, después de aplicar las reglas de selección de la CIE para la selección de la causa básica de defunción, debería ser seleccionada y es la que posteriormente se utiliza en las estadísticas de mortalidad.
Otras normas importantes son:
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una caligrafía legible,
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detallar las enfermedades con el nombre completo (no utilizar siglas y abreviaturas)
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utilizar entidades con suficiente significación médica para certificar el fallecimiento
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escribir enfermedades en lugar de signos y síntomas en los certificados de defunción. El cumplimentar un certificado con signos y síntomas de enfermedades, únicamente contribuye al aumento de las causas mal definidas en las estadísticas.
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cumplimentar el médico el Boletín Estadístico de Defunción (BED)
CAUSAS DE DEFUNCIÓN
En 1967 la Asamblea Mundial de la Salud definió las causas de defunción a ser registradas en el certificado médico de causas de defunción como “todas aquellas enfermedades, estados morbosos o lesiones que produjeron la muerte o contribuyeron a ella y las circunstancias del accidente o de la violencia que produjo dichas lesiones”.
“El propósito de esta definición era asegurar que se registrara toda la información pertinente y que el certificador no seleccionara algunas afecciones para registrarlas y rechazara otras.
La definición no incluye síntomas ni modos de morir, tales como el paro cardiaco o la insuficiencia respiratoria, cuando son el resultado final de un proceso de enfermedad”.
“En la CIE se especifica que la causa de muerte para la tabulación primaria se denominará causa básica de la defunción”.
El objetivo más efectivo de los programas de salud pública es prevenir la causa que da origen a todos los demás trastornos o afecciones que conducen a la muerte. Con esa base se diseñó el Modelo Internacional de Certificado Médico de Causa de Defunción, en el que está basado el diseño del Boletín Estadístico de Defunción (B.E.D.).
Una vez cumplimentado éste certificado se inicia la selección, entre la secuencia de enfermedades notificadas, en orden lógico de causa-efecto, de la enfermedad que ha desencadenado todo el proceso como causa básica de defunción.
La importancia de una buena certificación de las causas de muerte es que en esta certificación se basa todo el proceso que finaliza en la realización de las estadísticas de mortalidad y es a partir de estas estadísticas rutinarias de mortalidad como podemos conocer, de una manera aproximada, cuales son las patologías que con más frecuencia afectan a la población.
Estas estadísticas, para comparación a escala nacional e internacional, únicamente pueden ser elaboradas con las enfermedades que han resultado seleccionadas como causa básica de defunción.
Cuando en el certificado se menciona una sola causa de defunción, esta causa es la seleccionada para la tabulación. Cuando se menciona más de una causa, se debe hacer una selección de acuerdo con las reglas y normas de selección, elaboradas por la OMS, para escoger una única enfermedad como causa básica de defunción.
Básicamente, estas reglas se han dispuesto para homogeneizar la selección, intentando minimizar las variaciones entre países, regiones, o personas, de forma que cualquier persona, debidamente entrenada, aún sin conocimientos sanitarios, e incluso una máquina debidamente programada, ante una misma secuencia de enfermedades seleccione la misma entidad patológica.
Desde el momento en que se produce el fallecimiento de una persona, se inician una serie de procesos que culminan con la publicación de las estadísticas de mortalidad.
Estas estadísticas sintetizan la información disponible de todos los fallecidos a lo largo de un año.
En sucesivos documentos se recogerán los pasos más significativos de dicho proceso en un intento de que una mejor comprensión del mismo, y de las dificultades que puede entrañar el proceso, el resultado se traduzca en una mejora de la calidad de las estadísticas de defunción.
Consuelo Ibáñez Martí, médico salubrista y epidemiólogo