Descubrir que la higiene bucodental u
orofaríngea no solo contribuye a mantener limpia esa zona, sino que es un
factor determinante de la salud en el resto del organismo, no es nada nuevo,
pero darle la importancia y difusión que merece sí que lo es.
El año pasado escribí un par de post sobre
este tema:
Comenzamos el año con otro artículo que
resalta la importancia de mantener la higiene aún en condiciones extremas como
pueden ser las de pacientes con ventilación mecánica ingresados en la Unidad de
Cuidados Intensivos (UCI).
La revista 'The New England Journal of
Medicine' ha publicado un artículo, mucho más amplio, del que solo voy a
resaltar la importancia de este tipo de profilaxis. El resto del artículo lo
podéis encontrar en el enlace.
El estudio se basa en el estudio de 6000 pacientes que fueron ingresados en la UCI de 13
hospitales holandeses. El único
requisito era que estuvieran intubados al menos 48 horas o con una estancia
esperada en esta unidad de un mínimo de tres días.
Fueron divididos en tres grupos:
- El primero de ellos recibió los cuidados normales, es
decir, ningún cuidado extra.
- Otro grupo recibió además una descontaminación
orofaríngea (administración de antibacterianos tópicos en la zona oral)
- El último grupo fue sometido a una descontaminación digestiva
selectiva (que suma a los anteriores el tratamiento gástrico e intravenoso
con antibióticos).
Cuando se
habían cumplido cuatro semanas de tratamiento, los investigadores calcularon la
mortalidad de cada grupo. Los pacientes que recibieron los cuidados
habituales tenían una tasa del 27,5%. Al comparar esta cifra con la de los
otros grupos, y ajustar los resultados a los posibles factores de confusión
(edad, enfermedades previas, gravedad de la enfermedad presente, etc.) los investigadores determinaron que el uso de la profilaxis
orofaríngea redujo en un 2,9% la mortalidad mientras que la digestiva lo hizo
en un 3,5%.
De Smet y su
equipo detectaron además una tendencia a la baja en la duración de la
ventilación mecánica, la estancia en la UCI y en el hospital entre los
pacientes que recibieron antibióticos, aunque la diferencia no era
significativa. El número de infecciones adquiridas también era inferior en
estos participantes y no se detectó repunte alguno de las bacterias
resistentes, aunque no se puede descartar la posibilidad de que éstas aparezcan
a largo plazo.
Precisamente el
miedo ante la aparición de microorganismos resistentes a estos fármacos es el
principal límite para su uso profiláctico. A tenor de estos resultados, los
investigadores holandeses se inclinan por la descontaminación orofaríngea como
régimen preventivo ideal, ya que utiliza menos antibióticos "minimizando
el riesgo de desarrollo de resistencia a largo plazo".
Evidentemente una disminución en la
mortalidad de un 3,5% es mayor que una de un 2,9%. Pero la gran diferencia
estriba en que aplicando una terapia no invasiva
como el uso de la profilaxis orofaríngea
ya se consigue una importante disminución de la mortalidad
Consuelo Ibáñez
Martí
Médico
salubrista