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jueves, 18 de diciembre de 2008

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

 

Salud Pública, instrumento de emancipación o de regulación de las poblaciones

 

¿Es la Salud Pública un instrumento de emancipación de las poblaciones, ayudando a éstas a conocer la raíz social de las enfermedades y de las muertes prematuras, y a través de esta “toma de conciencia”, a que adopten decisiones (personales y colectivas) de transformación de la sociedad y de las políticas publicas, hacia una mayor salud y bienestar colectivos? O bien ¿Es la Salud Pública un mero instrumento o mecanismo de control, normativización y sujeción de las poblaciones, propio de lo que Michel Foucault (y otros autores) denominaron como Biopolítica? ¿Deberíamos ser conscientes, los que trabajamos en Salud Pública, que ésta es realmente una tecnología política, que busca regular los grandes procesos biológicos que afectan a la población en su conjunto (natalidad, mortalidad, morbilidad, vejez, siniestrabilidad,…), a través de imponer una normatividad, de vigilar lo anormal y de controlar que no se sobrepasen en demasía estos limites y normas (en situaciones de brotes epidémicos, sobremortalidad, agregación de casos de cancer, adicción a drogas ilegales, catástrofes ambientales, etc.)?

 

Michel Foucault, con "look" rockero


¿Es esta regulación tan sutíl (e incluso, diría, perversa) que es capaz de utilizar para sus fines de sujeción y control, términos y conceptos surgidos de las culturas de resistencia al poder, como “empoderamiento”, “participación comunitaria”, “promoción de la autonomía”, muy presentes en áreas propias de la Salud Pública, como es la Promoción de la Salud?

 

Los que trabajamos desde hace muchos años en la Administración de Salud Pública y nos hemos enfrentado a fracasos y frustraciones, a la hora de aplicar en nuestra acción profesional y en nuestras instituciones y territorios, las ideas y modelos estilo Declaración de Alma Ata, Modelo Lalonde, Ciudades Saludables, Nueva Salud Pública, etc. ¿deberíamos dejar de buscar el origen de tales bloqueos en el contexto coyuntural institucional y político en el que vivimos (“No se pueden alcanzar los objetivos de la OMS, estilo Salud Para todos en el año 2000, o de la ONU, estilo Agenda 21, con gobiernos de derechas y políticas neoliberales”)?; ¿deberiamos dejar de esperar a las posibles nuevas condiciones que abran las próximas elecciones y, en vez de ello, considerar que el problema y los límites están en nuestra propia profesión y en la misión intrínseca y a largo plazo que juega la Salud Pública como instrumento de control, que va mas allá de los tiempos cortos marcados por los periodos legislativos y la correspondiente sucesión de gobiernos de derecha e izquierda en un sistema político como el nuestro?.

 

 

¿Agentes contra-institucionales o mamporreros de la institución?

 

La semana pasada escribía un correo (con el texto que figura a continuación) al Profesor Francisco Vázquez García,  al que he tenido la suerte de “descubrir” recientemente (ya os lo presentaré a los que todavía no le conozcáis), gracias al curso “Riesgo y vulnerabilidad en Salud Pública” de otro apreciado profesor, Adrián Buzzaqui Echevarrieta (del que también hablaremos):

 

“Para los que arribamos a la Salud Pública (y a la administración publica), a finales de los 70 y principios de los 80, desde un compromiso social y político, con la intención no solo de "hacer la transición democrática" desde lo mas micro-administrativo, sino de utilizar la palanca de la administración publica para ayudar a cambiar el orden y status-quo (!!!) (¿luchar contra las desigualdades sociales en salud?); para los que nos hicimos las ilusiones de estar haciendo un trabajo "contra-institucional" (bebíamos de Bauleo, Loureau, Lapassade, mayo 68...), nos encontramos (ahora, o desde hace un tiempo, mas mayores y asentados) con la sospecha de que somos "los mamporreros de la institución". Una institución, que por otra parte, ya no está en sus frescos momentos "instituyentes" de principios de los 80, época de nacimiento, por ejemplo, de las Comunidades Autónoma., sino en lo mas cerrado y consolidado de "lo instituido" y dirigidos, además, por fuerzas políticas muy conservadoras”.

 

 

¿Hay salvación para nosotros los salubristas? ¿Hay una Biopolitica “buena”?

 

“Leer a Foucault o Esposito te lleva a reflexionar y dudar sobre el eterno dilema de que cuando estas al lado de (o en) el poder, no sabes quién está cambiando a quién. Y aunque todavía podemos discriminarnos de personajes mencionados por usted, como el comandante médico franquista Antonio Vallejo Nájera (por cierto, su tratado sobre psiquiatría formó parte de mi enseñanza pregraduada), ahora sacado a la popularidad merced al meritorio destape publico que ha realizado el juez Garzón sobre el fenómeno de los niños robados a las republicanas presas o fusiladas, nos sentimos incómodos en nuestra función de diseñar y desarrollar programas de promoción de la salud y de definir las necesidades de salud "de las poblaciones".

 

M. Foucault. "El nacimiento de la Biopolitica". FCE; R. Esposito. "Bios. Biopoliticas y filosofia". Amorrortu ediciones.

 

“Queremos huir de los aspectos más "higienistas" de la promoción de la salud, representado por su componente instrumental de "la educación de la salud”, dirigida a la modificación de hábitos nocivos para la salud, y criticamos el enfoque de "culpabilización de la victimas". Creemos que la alternativa es centrarnos en  el componente más colectivo de la Promoción de la Salud: la función de agencia o abogacía de la Salud Pública, influyendo sobre las políticas públicas (urbanismo, medioambiente, enseñanza, vivienda, etc.). Seria como el polo heredero de la Medicina Social del XIX y XX (vamos, me refiero a toda la galería de personajes y referentes desde Rudolf Virchow a Marcelino Pascua). Pasar, como digo en algún articulo, de ser el "Pepito Grillo" de las conciencias y comportamientos individuales a ser el "Pepito Grillo" de las políticas publicas (=epidemiología social: traductor de información epidemiológica para la acción política;  evaluación del impacto en salud de políticas publicas, etc.). Pero al abogar por que lo sanitario tenga mas influencia en lo político y los políticos, tomamos conciencia de que somos meros "agentes de la Biopolítica". ¿Hay salvación para nosotros?”

 

“Buscamos ahora pues, anhelantes "la Biopolítica buena", con el fin de ser redimidos, pues al fin y al cabo, nos pagan por esto, somos demasiado viejos para volver al ámbito mas individual (¿clínico?) de "lo disciplinario" (Foucault dixit)  y...además, esto nos gusta. ;)”

 

 

Roberto Esposito

 

En próximos post, intentaremos profundizar en ésta relación (?) de Salud Pública y Biopolítica. A través de la reflexión sobre conceptos e instrumentos con los que operamos en Salud Pública, sin conocer suficientemente su historia (cuándo y cómo se originaron) y su base filosófica (a que visión del mundo corresponde). Por ejemplo: Higienismo, Medicina Social, Beneficencia, Seguridad Social, Estadística, Sanidad Municipal, Eugenismo, Promoción de la Salud, Epidemiología Social, Intervención sobre las Desigualdades Sociales en Salud, etc. Nos ayudaremos de autores como Virchow, Foucault, Cangilhem, Esposito y algunos de sus estudiosos contemporáneos, como los que os he mencionado antes (Francisco Vázquez, Adrián Buzzaqui). Espero tener las energías y tiempo suficientes para cumplir lo prometido. En la próxima entrega hablaremos del Higienismo.

9:49 | gestionado por Consuelo Ibáñez | Enviar comentario (4)