LoginRSS 2.0 Feed

sábado, 26 de abril de 2008

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

 

Hace una semana se murió Armando Bauleo, psiquiatra, psicoanalista, psicólogo social y una de las pocas personas que en este mundo reconozco sin dudar como “mi maestro” en el más amplio y noble sentido de la palabra.

 

 

Para mi un maestro es una persona que no solo te enseña conocimientos y modos de hacer, sino que puede determinar un nuevo rumbo profesional y ser un modelo o punto de referencia. Y Armando lo fue para mí en un momento de mi carrera profesional y en muchos sentidos lo sigue siendo.

 

No me podía imaginar que en este triste mes de abril de 2008 fuera a tener que escribir dos réquiems: uno por la Salud Pública de la Comunidad de Madrid y otro por Armando Bauleo. ¡Cuántos lutos juntos! La realidad es que, siguiendo las enseñanzas de Armando (desconfiar de las casualidades y buscar causalidades), creo que ambos sucesos están entrelazados.


La construcción de la Dirección General de Salud Pública fue el proyecto al que me dediqué (junto con otros muchos compañeros salubristas) en las últimas dos décadas y en el que cristalizaron los conocimientos y practicas de Salud Pública que fui aprendiendo de varias fuentes y maestros. Pero indudablemente fue Armando Bauleo quien me introdujo en campos tan ajenos a la formación médica reglada cómo la psicología social, el análisis institucional y la epistemología, que forjaron una manera especial de ver la Salud Pública.

 

Conocí a Armando en 1981 hacia el final de mi formación cómo médico de familia y comunidad. En aquella época tuve la inmensa fortuna y el privilegio de poder contactar con el equipo del Centro de Medicina Comunitaria, adscrito al hospital 12 de Octubre (¡entonces todavía se llamaba 1 de Octubre!) y dirigido por la Dra. Teresa Sánchez Mozo. Teresa tuvo el acierto de vincular al centro y su proyecto de Salud Comunitaria a un grupo de profesionales que habían venido pocos años antes de Argentina y ya habían formado en España a un grupo de entusiastas “operativos”, que después descubrimos que se agrupaban alrededor de algo llamado CHIR. Este grupo de psicólogos sociales y  sociólogos, argentinos y españoles, aportarían el enfoque de las ciencias sociales al proyecto experimental del nuevo centro, que Teresa estaba en ese momento construyendo con un grupo de médicos,  enfermeras y trabajadores sociales con acreditada vocación comunitaria.

 

Sus enseñanzas fueron rompedoras para muchos residentes y alumnos que pasaron por el centro. El aprovechamiento de estas enseñanzas seminales encontró el terreno abonado en las inquietudes de aquellos años de reforma de la atención primaria, de fascinación por lo comunitario, por lo interdisciplinario, de ganas de aportar un grano al cambio político y social desde nuestra función de médico, de trabajador de un servicio público.

                                                                                                   

Con algunos de ellos, he seguido haciendo proyectos conjuntos, entre ellos la fascinante aventura del nacimiento de la revista Área 3, donde tuve el honor de ser socio fundador, la organización de grupos de formación dentro de la Dirección General de Salud Pública, de los seminarios de Epistemología y Salud Pública coordinados por Armando,  o el valioso apoyo que me supuso la supervisión de mi trabajo institucional en los momentos en que tenia que aprender a ser jefe, a ser un buen jefe, a intentar ser un jefe “contrainstritucional”,... si alguna vez esto es posible....es decir liderar un proyecto de cambio social en vez de uno de control social dentro de la propia institución.

 

 

Area 3. Cuadernos de temas grupales e institucionales

 

 

¿Cómo he aplicado las enseñanzas de Armando? Cómo ya comenté en una ponencia (¿"Lo operativo" sin grupos? Una experiencia de aplicación de la COG a la Salud Pública, presentada en el Congreso internacional “Actualidad del Grupo Operativo”, celebrado en Madrid en  febrero 2006), la principal aplicación de las enseñanzas de Armando, además de la coordinación de grupos y el trabajo en equipo, ha sido mi propio trabajo institucional en Salud Pública, especialmente el comprender las dinámicas institucionales. Saber leer los signos y síntomas de una institución que dan cuenta de lo oculto (la dinámica institucional). Es decir:

  

  • Encuadres que se rompen o cambian
  • Distancia entre lo que se enuncia y lo que se hace
  • Distancia entre lo que se programa y lo que se presupuesta
  • Distancia entre el organigrama formal y el informal (poder oficial y poderes fácticos)
  • Analizar los canales de transmisión de información, sus bloqueos y facilitadores
  • Cómo circulan y se reprimen los afectos y la sexualidad
  • Valorar especialmente lo que se excluye (lo que se margina, el chivo expiatorio, el acosado, el cesado, el desprestigiado, el quemado, como emergentes)

 

Este proceso de análisis no ha sido un fin en sí mismo, sino solo un paso para el objetivo de fijar estrategias en el trabajo institucional, estrategias para llevar adelante proyectos de cambio. Precisamente, mi salida reciente de la institución que poco después se derrumbó, respondió principalmente a la percepción de agotamiento de toda opción de un proceso de cambio y aprendizaje. La capacidad de análisis no iba a servir más que para frustrarme.

 

En esta capacidad analítica Armando era un maestro. Tenía una intuición especial para captar lo oculto en los grupos y las instituciones. Y lo mejor de todo: tenía humor, era seductor y sabía como cuidar a las personas del grupo. ¡Cómo me gustaría llegar a coordinar un grupo con el humor de Armando! ¡Cómo me gustaría tener su maestría para hacer lo difícil pareciendo fácil! Para crear ese ambiente grupal especial.

 

Para ilustrar esa capacidad seductora de Armando, contaré aquí una anécdota que me ocurrió al terminar de presentar mi ponencia en el congreso de Madrid arriba mencionado. Afortunadamente, la ponencia gustó a muchos de los oyentes. Algunos de ellos se acercaron a mí en el descanso “cafetero” posterior. En un momento contemplé con deleite y esperanza como una bella joven congresista con la taza de café en la mano se acercaba a hablar conmigo sobre mi ponencia. Cuando consideraba si iba a poder contener el presumible desborde narcisista de otra felicitación y halago, resultó que la bella no había asistido a la exposición de mi ponencia, pero los que si lo hicieron le habían informado que yo había incluido una foto de un Armando juvenil entre las diapositivas proyectadas y cuya copia ella anhelaba tener….¡¡¡glups!!!... Ce la vie! 

(Incluyo a continuación la foto de marras para deleite de otras/os posibles admiradoras/es coleccionistas)

 

 

Pocos saben que profesionalmente Armando tambien se consideraba salubrista, en el sentido clásico del término. La primera especialidad médica en la que se formó, antes de la psiquiatria, fue la infectología (especialista en enfermedades infecciosa). Pareció resucitar esta identidad olvidada en la presentación de inicio del último seminario que hicimos con él. Mediante el mismo, queriamos apoyarnos en sus conocimientos de Epistemología para "deconstruir" nuestra práctica en Salud Pública (el Seminario de Epistemología y Salud Pública, que tuvo lugar entre 2003 y 2006). Reproduzco aquí un parrafo de la entrevista que le hizo Emilia Cueto para la revista electronica El Sigma en esas mismas fechas (2004), en la que recuerda esta identidad:

 

“En cuanto a su pregunta, yo en esos momentos, ya había terminado medicina, había hecho la especialidad de psiquiatría. Había realizado antes, también, la especialidad en enfermedades infecciosas. Lo que pasa es que, aunque muchos no lo crean, en enfermedades infecciosas tiene mucho que ver lo social, no podemos negarlo. Imagínese, todo el problema de las epidemias, los contagios, de cómo se adquieren ciertas enfermedades, cómo juegan las relaciones humanas, el problema de los prejuicios en la lepra, por ejemplo. O sea, no está tan alejado lo social, porque muchas veces se piensa en las enfermedades infecciosas como una bacteria que entró en un sujeto y punto. Y no cómo eso depende de todo un contexto. El chagas, por ejemplo, el cólera. Si usted no hace una buena prevención en esos casos, que es social, no es solamente el tratamiento al sujeto enfermo, sino también, qué hace usted con esa sociedad donde esa bacteria –parece una metáfora todo esto– se anida, es inútil trabajar únicamente en curar un paciente. La cosa es mucho más amplia. Entonces, venía yo de enfermedades infecciosas, venía de psiquiatría, o sea, lo social me venía jugando, también, como un elemento que yo veía como una entidad participante en los procesos, sea de las enfermedades infecciosas, sea directamente de las enfermedades en salud mental. Después, el rol de la familia. Cómo uno ha estudiado la familia. Sin un instrumento grupal, sin un pensamiento grupal, es imposible pensar la familia. Todo esto llevó a que me interesara y utilizara lo grupal”.

 

 

En fin, el caso es que hemos perdido a Bauleo. He perdido a Armando. Hemos perdido un maestro. He perdido un amigo.

 

Malos tiempos estos en que la edad te hace sufrir dentelladas cada vez más frecuentes por las pérdidas de padres y maestros. Y te va a advirtiendo que te vayas preparando, pues las próximas  perdidas corresponderán a los de tu generación, entre los que tú estás irremediablemente incluido.

 

Necesito todavía un tiempo para asumir la muerte de Armando y lo que significa su desaparición. Hasta ahora la ausencia de Armando era lo más normal para mí. Lo extraordinario era su presencia, verle  en persona. Venía  a España de vez en cuando y no siempre que venia le veía. Sin embargo, sabía que su ausencia tenia presencia. Es decir, no estaba aquí, pero estaba. Estaba en Italia o en Argentina, pero en cualquier momento podía llamarle, pedirle ayuda o consejo. Estaba como referente (gran palabra cargada en este momento de un enorme significado para mí).

 

Aun estando ausente, Armando estaba presente de muchas formas. Por ejemplo, muchas veces me hacia la pregunta “¿Qué pensaría de esto Armando?”. Aunque confieso que cada vez menos. Afortunadamente. Iba creciendo, y a medida que iba creciendo, el maestro bajaba del pedestal. Se humanizaba para mí. Lo podía contextualizar. Tal vez, por ello, le quería más. Últimamente, no me cabreaba tanto con él, no le exigía tanto. Sabia distinguir en qué cosas podía y debía “tirar” de Armando y en cuales no. Sabía adaptar sus enseñanzas, rechazar algunas. En resumen, sin necesidad de mencionar complejas pero evidentes interpretaciones, fui creciendo con Armando y el me ayudó a crecer.

 

Ahora, sin embargo, su ausencia no es presencia lejana (pero disponible). Ahora su ausencia es ausencia de verdad. Ausencia definitiva.

 

Ya se que esto no es verdad. No es verdad del todo. Ya se que nuestra trascendencia depende de la semilla que dejemos. De las personas que nos recuerden. De las obras que hayamos dejado. De las personas que hayamos ayudado a crecer. De nuestros hijos. De los que hayan aprendido algo de nosotros. De nuestros alumnos. De las personas que nos hayan querido y que hayan recibido nuestro amor. Y en este sentido, Armando está y estará muy presente, pues Armando ha sido muy fecundo.

 

Hasta siempre maestro, hasta siempre compañero, hasta siempre amigo.

 

14:25 | gestionado por Consuelo Ibáñez | Enviar comentario (8)

Tenemos que acostumbrarnos a que periódicamente surjan Alertas Sanitarias, esto sólo es un reflejo de que han aumentado los controles a los que se someten todos los productos que entran en la cadena alimentaria.

 

El que se produzca una alerta sanitaria es un signo de la eficacia del sistema de control y de la aplicación del “principio de precaución” y deberíamos agradecer esta transparencia informativa, tomar las alertas exactamente como lo que son: “una señal de un posible riesgo para la salud” y aprender a convivir con ellas ya que “la sociedad de riesgo cero con la que soñamos no existe”.


Las alertas se activan y desactivan ésta ha sido desactivada el 27 de abril de 2008

 


Ayer  25/04/2008  la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)  informaba: Detectado aceite de girasol contaminado por aceites minerales
 

Francia notificó ayer a través de la Red de Alerta Comunitaria que aceite procedente de Ucrania presentaba contaminación por hidrocarburos alifáticos procedentes de aceites minerales. Francia ha informado de que el aceite se ha distribuido a la mayoría de países de la Unión Europea, entre ellos, España. La Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ya ha difundido esta información por la red de alerta a todas las Comunidades Autónomas.

Ante esta situación, como medida transitoria, y en cumplimiento del principio de precaución, el Ministerio de Sanidad y Consumo recomienda, en primer lugar, no consumir aceite de girasol. Además, envía un mensaje de tranquilidad a la población:

Si lo ha consumido, no debe preocuparse porque los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en niveles mínimos, lo que significa una baja exposición y la ausencia de riesgo para la salud.

Si no lo ha consumido pero lo tiene en su domicilio, reténgalo sin consumirlo, hasta que se informe acerca de las marcas que pueden utilizarse sin reserva alguna.


MEDIDAS QUE SE ESTÁN ADOPTANDO

La AESAN, en representación del Ministerio de Sanidad y Consumo, y miembros del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ya han reunido a las empresas importadoras de aceite de girasol (AFOEX) para conocer el destino del aceite procedente de Ucrania que haya llegado a España desde el mes de febrero. Estas empresas ya han indicado a sus clientes que retengan la mercancía y paralicen el procesado y envasado de este producto.

Aunque hay análisis que constatan que parte de la mercancía importada no está contaminada, por el principio de precaución, se está tratando todo el producto como sospechoso hasta que se tenga la absoluta certeza de qué cargamentos están libres de contaminación.

La AESAN ha celebrando esta tarde una reunión con las asociaciones que engloban a las pequeñas y grandes superficies comerciales y con la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) para garantizar que no se saca al mercado aceite sospechoso y para conocer las marcas que podrían estar afectadas por la contaminación.

Según la información recabada hasta el momento, la gran mayoría del aceite potencialmente contaminado (por sospecha de origen) está fuera de la cadena alimentaria o en fase de retirada antes de su comercialización.

No obstante, hasta que no se recaben los datos de las empresas de distribución es imposible asegurar que una parte del aceite sospechoso no haya llegado al consumidor final.

 

Carmen Morán en su artículo del País recoge la siguiente noticia: Sanidad pide que no se consuma aceite de girasol por una partida contaminada

 

El producto procedente de Ucrania ha sido distribuido en varios países europeos y estaba mezclado con aceites minerales - El Gobierno asegura que no hay riesgo para la salud

El Ministerio de Sanidad lanzó ayer una alerta sanitaria para que se paralice en España la venta de aceite de girasol y recomendó no consumirlo tras detectarse la presencia de contaminantes en partidas importadas desde Ucrania. Se pidió a las familias que tengan botellas en casa que no las utilicen, pero que las conserven hasta que se determine qué marcas podían estar afectadas por la mezcla con aceite mineral. Aseguraron que el consumo de este aceite no es peligroso para la salud porque su refinado impide que se encuentren los hidrocarburos alifáticos en concentraciones excesivas. Una vez refinados, estos aceites se mandan a las empresas de alimentación, tanto para embotellar, como para bollería, salsas y otros productos.

El producto ha podido entrar en el país por carretera

El aviso partió de Francia, pero España ha tomado la medida más drástica

Cinco cisternas con aceite contaminado han sido retenidas en Francia, Sanidad afirma que incluso el menos refinado es tolerable para el ser humano

Los consumidores no se explican por qué hay alerta si el riesgo es bajo

Francia conoce el caso desde hace 15 días y avisó ayer, asegura el Gobierno, El director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), José Ignacio Arranz, aseguró que el aceite para estos alimentos está muy refinado y, que, incluso con el menor refinamiento posible que se aplica a este producto, su toxicidad sería seis veces por debajo de lo que se considera tolerable para el ser humano.

Francia ha sido el país que ha alertado a toda Europa y España el que ha tomado la medida más drástica: paralizar la venta. El producto se ha distribuido al menos en Holanda, Italia, Francia, además de España. Sin embargo, para lanzar una alerta sanitaria que impida cautelarmente comerciar con un producto alimentario, como ha ocurrido en España, se necesita que haya un riesgo inminente y extraordinario para la salud. De no ser así, las empresas podrían exigir responsabilidades a la Administración por el hundimiento del consumo del producto afectado, algo similar a lo que pasó con el aceite de orujo, que no se ha vuelto a recuperar.

Un portavoz del Ministerio de Sanidad dijo ayer que "se ha informado a la población por precaución". Sin embargo, insisten en que no hay "riesgo agudo" para la salud del consumidor. "Se ha detectado una sustancia que no debe estar en el aceite y nuestro deber es informar de ello". También quisieron tranquilizar a la población diciendo que esto no tiene nada que ver con lo ocurrido con el aceite de colza.

Sanidad explicó ayer que se ha lanzado la alerta un día después de que Francia avisara del problema al resto de los países de la Unión Europea porque en España estas incidencias tienen que pasar por un protocolo que obliga a avisar primero a las comunidades autónomas.

Desde la AESAN explicaron que se han movido por Europa una cantidad indeterminada de cisternas de este aceite (o pasta de girasol). Francia ha interceptado cinco de ellas, con 25.000 kilos cada una, que han entrado en barco o en tren. Sanidad cree que en España el producto ha podido entrar por carretera, lo que dificulta su control. Ayer pidieron que se revise lo que ha entrado desde finales de febrero. El director de la AESAN acusó directamente a Francia de conocer este problema desde hace 15 días y no comunicarlo.

"No concuerda que el Gobierno diga que el producto no entraña riesgo grave para la salud y en cambio alerte contra él. Está lanzando un mensaje alarmista. Millones de consumidores toman habitualmente aceite de girasol. Aunque a partir de hoy no lo consuman más se preguntarán si pasa algo con todo el que se haya ingerido antes", dice Sánchez.

El director de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición afirmó que el Gobierno ha adoptado una medida "estrictamente cautelar". "Una medida que tiene toda la vocación de ser reversible. No existe un riesgo de toxicidad aguda, los niveles de concentración son muy bajos, pero lo que queremos, con esta medida de protección es la seguridad de la población, es cortar cualquier convivencia con una toxicidad crónica".

El aceite de girasol sospechoso partió de un puerto de Ucrania, Ilyichevsk donde se cree que se mezclaba con el mineral antes de partir para Europa. Las autoridades sanitarias de La Unión han pedido al gobierno ucraniano toda la información sobre este asunto.

El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Andalucía, Agustín Rodríguez se mostró de acuerdo con el mensaje de Sanidad minimizando los peligros para el consumidor: "El riesgo para la salud es mínimo, a no ser que se consuman altas cantidades". Sanidad se ha comprometido a publicar cuanto antes las marcas afectadas. Pero anoche todavía no se sabía con precisión cómo había entrado el aceite en España.

 

 

Según un experto consultado por el periódico el País los Hidrocarburos alifáticos, pueden presentar riesgo para el sistema nervioso

 

Los hidrocarburos alifáticos (el elemento que se ha detectado en el aceite de girasol contaminado) son una familia de compuestos que se encuentran, según el catedrático de química orgánica de la Universidad de Granada Andrés García Granados, en productos como el butano o en disolventes orgánicos como el hexano. "También los combustibles de los automóviles llevan hidrocarburos alifáticos", explicas. Se trata de unos compuestos muy solubles en líquidos como el aceite, por lo que su absorción puede ser "relativamente fácil".

"La presencia de aceites minerales en el aceite de girasol puede deberse a varias cosas, desde una pequeña contaminación por descuido -que haya sido transportado en una cisterna que previamente haya llevado combustible- hasta una adulteración, ya se han detectado casos. Todo depende de la proporción en la que estén", explica el experto.

García Granados intenta tranquilizar al consumidor explicando que hace falta una gran concentración de este compuesto en el aceite para que sea "altamente tóxico". Aunque, como asegura el ministerio la concentración sea baja, los niveles de tolerancia varían dependiendo de las personas, por ejemplo en niños o en inmunodeficientes. "No hay que olvidar que este producto no es altamente tóxico en las cantidades que presuponemos que tienen, pero no es apto para el consumo humano".

Los efectos para el organismo dependen de qué tipo de hidrocarburo alifático se trate y también de su concentración. "Es necesaria una concentración de dos centímetros cúbicos por cada litro de aceite para que se llegue a manifestar una toxicidad aguda. Cantidades menores, como las que podrían estar en el aceite suelen causar molestias gástricas, daños reversibles sobre hígado, bazo y riñón y daños en el sistema nervioso central".

 

 

 

Consuelo Ibáñez Martí, médico salubrista                 

10:51 | gestionado por Consuelo Ibáñez | Enviar comentario (6)