MENSAJE CLAVE PROPUESTO POR LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD y que nosotras asumimos plenamente.

Logo de la OMS para el DÍA MUNDIAL DE LA TUBERCULOSIS
Estamos progresando contra la TB. En el 2005 el índice de nuevos casos de TB en todo el mundo se niveló por primera vez desde que la Organización Mundial de la Salud comenzó a recopilar datos sobre la enfermedad. Y desde el 2000 la tasa de detección de TB se ha duplicado.
Todos pueden hacer algo para frenar el avance de la TB, y todas las acciones individuales cuentan. En el 2008 celebraremos las acciones de personas que en todo el mundo están uniendo fuerzas para frenar la TB.
A pesar del progreso reciente, la TB continua siendo un gran problema mundial de salud pública, con cerca de 9 millones de casos nuevos y más de un millón y medio de muertos cada año.
Ahora se necesita un mayor compromiso de los gobiernos para luchar contra la TB en sus países. También se requiere un mayor compromiso de los donantes para financiar la atención de casos y la investigación de nuevas medicinas, nuevos diagnósticos y nuevas vacunas contra la TB.
Ahora se sabe con certeza que si los países con alta carga de TB implementan el Plan Mundial Para Detener la Tuberculosis 2006-2015, que establece las pautas para confrontar la enfermedad durante los próximos 8 años, pueden obtener una rentabilidad promedio de hasta 10 veces lo invertido en diagnóstico y tratamiento contra la TB.
El sufrimiento humano causado por la TB ya era razón suficiente para luchar contra ella ahora sabemos que enfrentar la enfermedad también contribuye a disminuir la pobreza.
Nunca venceremos la TB sin nuevos y más efectivos métodos de diagnóstico, medicamentos y vacunas.
El método de diagnóstico de TB más usado hoy en día, la baciloscopia de esputo, tiene más de 100 años de antigüedad y además carece de sensibilidad.
Los medicamentos contra la TB usados actualmente tienen más de 40 años y deben ser tomados entre 6 y 9 meses.
De manera similar, la vacuna antituberculosa vigente tiene más de 85 años de antigüedad y provee alguna protección contra formas graves de TB en niños, pero no protege contra la TB pulmonar.
Necesitamos urgentemente vacunas de TB que sean efectivas y prevengan la TB en personas de todas las edades,
Métodos de diagnóstico de TB más precisos y
rápidos y
Regimenes de tratamiento más simples y cortos para tratar todas las formas de TB.
Avance en la lucha contra la tuberculosis
A escala mundial, la incidencia de la tuberculosis por 100 000 habitantes está disminuyendo lentamente (–0,6% entre 2005 y 2006), tras haber alcanzado un máximo en torno a 2003. En 2006, la incidencia era aproximadamente estable en la Región de Europa y disminuía lentamente en todas las demás regiones de la OMS (desde el 0,5% entre 2005 y 2006 en la Región de Asia Sudoriental hasta el 3,2% entre 2005 y 2006 en la Región de las Américas). El objetivo de detener e invertir la incidencia de la tuberculosis, se conseguirá bastante antes de la meta fijada para 2015 si se mantiene la tendencia mundial.
Las tasas de prevalencia y de mortalidad están disminuyendo, y más deprisa que la incidencia de la tuberculosis. A escala mundial, las tasas de prevalencia cayeron en un 2,8% entre 2005 y 2006, hasta 219 por 100 000 habitantes (en comparación con la meta de 147 por 100 000 habitantes en 2015). Las tasas de mortalidad se redujeron en un 2,6% entre 2005 y 2006, hasta 25 por 100 000 habitantes (en comparación con la meta de 14 por 100 000 habitantes en 2015). Estas estimaciones y metas incluyen casos y muertes en personas VIH-positivas.
Si se mantienen las tendencias de las tasas de prevalencia y de mortalidad de los últimos cinco años, las metas de la Alianza Alto a la Tuberculosis de reducir a la mitad esas tasas antes de 2015 en relación con las cifras de 1990 podrían conseguirse en las Regiones de Asia Sudoriental, el Pacífico Occidental y el Mediterráneo Oriental, así como en la Región de las Américas. No es probable, sin embargo, que se alcancen las metas a escala mundial, dado que las Regiones de África y Europa se encuentran alejadas de ellas. Por ejemplo, en la Región de África se estima una tasa de mortalidad de 83 por 100 000 habitantes en 2006, frente a la meta de 21 prevista para la región.
Mientras que los programas DOTS están reduciendo las tasas de mortalidad y de prevalencia, un nuevo análisis ecológico sugiere que aún no han ejercido un efecto importante en la transmisión de la tuberculosis ni en las tendencias de su incidencia en todo el mundo. Si esto es así, el reto consiste en demostrar que el diagnóstico de la tuberculosis activa puede hacerse con antelación suficiente, y que las tasas de éxito terapéutico pueden ser lo bastante altas como para tener un impacto considerable en la incidencia a una escala geográfica importante. Cuanto mayor sea el impacto del control de la tuberculosis en la incidencia, más probabilidad habrá de que las tasas de prevalencia y de mortalidad sean reducidas a la mitad antes del plazo de 2015 fijado en el ODM.
Isabel Méndez Navas
Socióloga Salubrista