Todos los que nos dedicamos a la Salud Pública somos conscientes de que ésta empieza por una buena higiene individual y el lavado de manos es la primera fase y una de la formas más eficaces de prevención de la mayoría de las enfermedades infecciosas. Tanto de las de transmisión fecal oral, como de muchas de las enfermedades de transmisión alimentaria y respiratoria.
Del 2 al 8 de diciembre tuvo lugar la Semana Nacional para la Promoción del Lavado de las Manos. Mantener limpias las manos es una de las maneras más importantes de prevenir la propagación de infecciones y enfermedades.
Por eso, aprovechando estas jornadas os transcribo este texto del CDC: Lávese las manos.
Como se descubrió y demostró que el lavado de manos salvaba vidas evitando la transmisión de Enfermedades Infecciosas: El lavado de las manos marcó el inicio del control de infecciones.
Antecedentes Históricos:
Ignaz Semmelweis, un médico austro-húngaro, fue el primero que demostró, hace más de 150 años, que la higiene de las manos puede prevenir la propagación de enfermedades. La higiene de las manos es una práctica que incluye el lavado de las manos o el uso de un producto antiséptico, un desinfectante a base alcohol o una antisepsia/higiene quirúrgica de manos.
El Dr. Semmelweis trabajaba en un hospital en Viena en el cual las pacientes del pabellón de maternidad estaban muriendo a un ritmo tan alarmante que ellas rogaban que las enviaran a casa (Semmelweis I. Etiology, concept, and prophylaxis of childbed fever. Carter KC, ed. 1st ed. Madison, WI: The University of Wisconsin Press, 1983). La mayoría de las pacientes fallecidas habían sido atendidas por estudiantes de medicina que habían trabajado con cadáveres durante una clase de anatomía antes de iniciar sus rondas en el pabellón de maternidad.
Debido a que los estudiantes no se lavaban bien las manos después de tocar a los cadáveres y antes de atender a las pacientes (el lavado de las manos no era una práctica de higiene reconocida en esa época), una bacteria patógena se transmitía regularmente de los cadáveres a las madres a través de las manos de los estudiantes.
El resultado era una tasa de mortalidad cinco veces más alta en las madres que daban a luz en un pabellón del hospital que las que daban a luz en otro pabellón donde no eran atendidas por estudiantes de medicina.
En un experimento que sus colegas consideraron extraño, el Dr. Semmelweis insistió en que los estudiantes se lavaran las manos antes de atender a las mujeres. El resultado: el número de muertes en el pabellón de maternidad fue cinco veces menor.
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A pesar de que hoy en día el lavado de las manos se considera, sin lugar a dudas, la herramienta más importante que los trabajadores de la salud tienen a su disposición para prevenir infecciones, ésta no era una práctica aceptada comúnmente en la época del Dr. Semmelweis. De hecho, sus peticiones de que se incorporara el lavado de las manos como práctica de rutina en todo el hospital fueron recibidas generalmente con desdén. Tuvieron que pasar otros 50 años antes de que la importancia del lavado de las manos como medida de prevención fuera ampliamente aceptada en la profesión médica. La medidas de higiene son ahora una norma y han salvado miles de vidas gracias al descubrimiento que hizo el Dr. Semmelweis.

Mantener las manos limpias previene las enfermedades en la casa, la escuela y el trabajo. Las prácticas de higiene de las manos son herramientas clave de prevención en establecimientos médicos, guarderías, escuelas e instituciones públicas, y contribuyen a proteger la integridad de nuestros alimentos.
En los establecimientos médicos, el lavado de las manos puede prevenir la propagación de infecciones potencialmente mortales entre los pacientes y entre pacientes y trabajadores de la salud y viceversa. La regla básica en un hospital es limpiarse las manos antes y después del contacto con un paciente bien sea lavándose las manos o utilizando un desinfectante para manos a base de alcohol.
En la casa, el lavado de las manos puede prevenir la propagación de infecciones y enfermedades entre los miembros de la familia y, en ocasiones, en toda la comunidad. La regla básica en la casa es lavarse las manos antes de preparar los alimentos, antes de comer, después de cambiar pañales, después de toser, estornudar o sonarse la nariz con un pañuelo desechable, o después de ir el baño.
Forma correcta de lavarse las manos (vídeo de You Tube)
• Mójese las manos con agua corriente y enjabóneselas. Use agua tibia si puede.
• Frótese las manos hasta formar espuma y restriégueselas cuidadosamente.
• Siga frotándose las manos unos 15 a 20 segundos.
• Enjuáguese bien las manos con agua corriente.
• Séquese las manos con una toalla de papel o un secador de aire. Si es posible, use la toalla de papel para cerrar la llave.
Si no tiene agua limpia ni jabón, use un desinfectante para manos a base de alcohol.
Los desinfectantes para las manos a base de alcohol son de acción rápida y reducen considerablemente el número de gérmenes en la piel.
• Aplique el producto en la palma de una mano.
• Frótese las manos.
• Restriegue el producto sobre todas las superficies de las manos y los dedos hasta que las manos estén secas.
Consuelo Ibáñez Martí, salubrista y epidemióloga