Madrid+d nos informa de que La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado su Informe anual: Informe sobre la Salud en el mundo 2007- Un porvenir más seguro: Protección de la salud pública mundial en el siglo XXI.
Aunque, para variar la OMS presenta las cosas de una forma extremadamente catastrofista, refleja muy bien los potenciales peligros a los que estamos expuestos sobre todo como colectivo, es decir desde la Salud Pública.
Me gustaría pensar que la intención de la OMS no es asustarnos, que se trata de una llamada de atención a los países y sus respectivos gobiernos para que, de llegar a producirse una de estas catástrofes, tengan diseñados y preparados los planes para hacerles frente, las vías de comunicación entre la comunidad internacional y los posibles tratamientos pertinentes. Y eso, creo, lo están consiguiendo.
Hay que remarcar que, el recuento de las enfermedades y accidentes acaecidos son reales, sin embargo las predicciones que hace sobre la posibilidad de extensión de algunas enfermedades, en forma de brote, epidemia o pandemia, son eso: predicciones, posibilidades que pueden o no manifestarse como amenazas reales para la población. Por lo tanto, tomémoslos como advertencia no como amenaza inminente.
Periódicos como el País ya han llamado la atención con títulos como “Las epidemias viajan en avión” y es verdad, pero también viajan en barco y en cualquier medio de transporte imaginable y lo que esta claro es que, por mucho que sigamos pensando en términos de cuarentena, la rapidez con que viajan las enfermedades, la mayoría de las veces, es menor de el periodo de incubación de una enfermedad.
Un informe mundial es eso: mundial, y no todos los países han de enfrentarse a las mismas amenazas por mucho que la globalización sea ya un hecho, sobre todo económico.
He de reconocer que me ha sorprendido gratamente que no solo se hable de enfermedades, sino que se incluyan temas medioambientales, alimentarios, de seguridad química, nuclear, etc.
Veamos la introducción firmada por la Directora General Margaret Chan :
El mundo ha cambiado de forma extraordinaria desde 1951, año en el que la OMS Publicó su primer conjunto de reglamentos jurídicamente vinculantes para prevenir la propagación internacional de enfermedades. Se vivía entonces una situación de relativa estabilidad en ese sentido, por lo que la atención se centró sólo en seis enfermedades «cuarentenables»: cólera, peste, fiebre recurrente, viruela, tifus y fiebre amarilla. Las enfermedades nuevas eran raras y diversos medicamentos habían revolucionado la atención dispensada contra muchas infecciones conocidas.
Los viajes internacionales se hacían en barco y las noticias viajaban en forma de telegramas.
Desde entonces, la humanidad ha introducido profundos cambios en su relación con el planeta. La situación de las enfermedades es todo menos estable. El crecimiento demográfico, la incursión en zonas antes deshabitadas, la rápida urbanización, las prácticas agrícolas intensivas, el deterioro del medio ambiente y el mal uso de los antimicrobianos han alterado el equilibrio del mundo de los microorganismos y esto puede provocar la aparición o reaparición de viejas y nuevas enfermedades.
Las compañías aéreas transportan a más de 2.000 millones de pasajeros anualmente, aumentando las oportunidades de los agentes infecciosos y sus vectores para propagarse rápidamente de un país a otro.
Nuestra dependencia de los productos químicos es hoy mayor, al igual que nuestro grado de conciencia sobre los peligros potenciales para la salud y el medio ambiente.
Los antimicrobianos básicos están empezando a fallar a un ritmo mayor que el del desarrollo de los medicamentos que habrán de reemplazarlos.
En un mundo caracterizado por una gran movilidad, interdependencia económica e interconexión electrónica. Las defensas tradicionales empleadas en las fronteras nacionales son insuficientes para protegerse contra la invasión de una enfermedad o un vector.
Las crisis sanitarias se reflejan en la economía e interrumpen la actividad comercial en zonas muy alejadas del lugar afectado .
El Informe sobre la salud en el mundo 2007 está dedicado a promover la seguridad mundial en materia de salud pública, a fin de reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ante amenazas sanitarias agudas.
El Informe sobre la salud en el mundo 2007 aborda las posibilidades que brindan los nuevos medios de defensa colectiva, entre los que destaca el Reglamento Sanitario Internacional revisado (RSI (2005)), un instrumento jurídico internacional concebido para optimizar la seguridad frente a la propagación mundial de las enfermedades.
El RSI (2005) amplía el radio de acción de la defensa colectiva para abarcar cualquier emergencia con repercusiones sanitarias internacionales, incluidos los brotes de enfermedades emergentes y epidemiógenas, los brotes de enfermedades de transmisión alimentaria, los desastres naturales y los incidentes químicos o radionucleares, ya sea accidentales o provocados de forma deliberada.
El RSI (2005) se centra en adoptar una estrategia de gestión de riesgos proactiva que tiene por objeto detectar los eventos con prontitud y yugularlos en su origen, antes de que puedan convertirse en una amenaza internacional.
Dada la actual vulnerabilidad universal a esas amenazas, una condición de la seguridad es la solidaridad mundial. La seguridad sanitaria internacional es tanto una aspiración colectiva como una responsabilidad mutual. Los nuevos lemas son la diplomacia, la cooperación, la transparencia y la preparación.
Hasta aquí llega la introducción, más adelante intentaremos analizar las partes más relevantes del informe.
Entre otros trataremos los siguientes temas, algunos ya han sido tratados de una forma u otra y otros los abordaremos más adelante:
-
Enfermedades que pueden producir epidemias
-
Enfermedades transmitidas por los alimentos
-
Brotes accidentales e intencionados
-
Accidentes por sustancias químicas tóxicas
-
Accidentes radionucleares
-
Desastres ambientales
-
Propagación de la resistencia a los antimicrobianos
Consuelo Ibáñez Martí médico salubrista y epidemiólogo