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viernes, 16 de mayo de 2008

Que  no se me confunda.

¿Hasta donde hemos llegado?¿Hasta qué punto el ser humano ha hecho de su vanidad la piedra angular en la que todo demás gira? ¿Hasta qué punto, momento ruin además el ser humano ha hecho de eso sentido de lo bueno y malo y ha llamado al orgullo en bruto cosas buenas y santas?

Pero también hasta qué punto ese hombre se ha querido llamar sabio, y hasta filosofo, inundado en una farragosa ignorancia; “Que no me salpique” –se dice este aprendiz de acertijos.


Un filosofo de verdad se moja, cruza a nado, pasa tres ríos más y se queda unos cuantos días en la montaña, si es que no inverna allí.

Pero de repente se nos presentan estos filosofitos de salón; probablemente no han escuchado en su vida algo mas excepcional que el sonido al cerrar su bmw con el mandito.

Estos nos quieren hablar de la verdad: desde lo confortable de su hogar, quieren manejar la verdad a su antojo.

Ni han visto, ni han oído, -como mucho a varias leguas- ni se han querido jamás a atrever escuchar ni comprender nada.

Poceros, abogados, albañiles, delineantes, políticos, criminales: todos tienen en común ser inherentes a su profesión. Mas estos filósofos nos hablan de vanidad, que es el orgullo en fundamentador de todas las cosas, y así debe serlo, y así deberán ser llamadas todas las cosas santas.

En términos técnicos, tal ideología se basaría en determinar todo como verdadero o falso en función sólo resulte grato para el deseo, al gusto. Si no es así -como fácilmente podemos comprobar- todo lo dicho debe resultar falso. Y en términos técnicos, supone que toda praxis este solo fundamentada sólo y en exclusiva en la creencia.

Serán cualquier cosa, pero filósofos no son, aunque les pese, porque nadie más que ellos se han querido llamar así.

En verdad si: aquí es donde yace el ideal hombre hacia todos sus materiales fines. El político, y mas allá aun el religioso, cuando el ser humano ha perdido ya el sentido del absurdo hasta el extremo de intentar encontrar otra vida en esta.

Un saludo.

1:30 | gestionado por Andrés Luis | Enviar comentario (1)