Enviado el domingo, 11 de mayo de 2008 20:57
¿Qué precio tiene la Fe? Fe es convencer, a todas vistas
hacer girar un rodamiento, que se mueve, a lo largo del tiempo, y las ideas es
su andamiaje. Fe no es más que hacer girar un propio discurso, en la dialéctica
del tiempo. Como siempre dije: son los hechos que dan "Fe" Pero
probar que una cosa es cierta o no depende de tantos factores, como la certeza
que el hombre no es capaz de ver el futuro. ¿Que es más todo eso que el hombre
se va a fabricar un juego de extraña alquimia, con eso de observar las verdades?
¿No es, al fin al cabo, hacer girar esa rueda todo propósito, lo único que al
final nos dará "certeza", pues un juego de verdades, contrariedades y
certezas todo?
El Hombre-animal hará girar esa rueda dialéctica con los asertos más
vergonzosos e inútiles, y hasta lo llamara "probabilidad". El caso
que se darán probabilidades de hasta 1/1.000.000, pero la verdad es refinado y
"especial". De esto dará cuenta el Hombre-animal para que improbable
sea la probabilidad y tenga "éxito".
El Yo probable, el que experimenta con su Yo, halla razón también en su yo. Ese
"Equilibrio" que halla el hombre no es otra cosa que dar razón a ese
Yo, devorador de axiomas.
Con razón que de profunda vergüenza se vistió el conocimiento, para espanto de
generaciones venideras, nacida de un YO dictador, en el que acaba poco de
importar ya, precisamente mover "aspas de molinos".
Se careció siempre de la suficiente honradez, y nunca se quiso admitir
"por que conoce el hombre", pero sobre todo "como conoce el
hombre".
Pareciera en este sentido todos tener su opinión. ¿Cual sería el hombre del
futuro, un ser sintético, a la manera que nos hablaba Nietzsche, sintético de
opiniones? ¿Por qué se habla de esa clase de hombre, como si fuera el futuro
del hombre, que sabe el hombre del futuro?
La "Ausencia de Dios" es aquí evidente, y hasta algunos hicieron de
La Desesperación mas interior, ese estar solo el Hombre en el Mundo, sin compasión,
a merced de creerse una norma, que solo el futuro del que se desconoce todo,
pueda decirnos si es verdadera o falsa en términos tan absolutos que al propio
ser le costaría de entender.
Tan solo se frenaron ahí por que ya no se hacían mas preguntas, ni sentido tenían
las respuestas. La vida misma pareciera irse a cada aliento, pero aun así el
hombre esperaba la gran señal, aquellas señales des la que hablan los viejos
sabios, una especie de reliquia, bien que se puede aspirar a tener al fin al
cabo, de una guerra que siempre fue desproporcionada para el
homo-sapiens-sapiens.