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jueves, 17 de abril de 2008

Ahí se muestra la dialéctica desde el principio: un arte que pareciera enseñar que no hay mayor hecho de relevancia que los errores.

Por una especie de cuerda parece andar el hombre ante el conocimiento: sigilosos y precavidos son todos sus movimientos.

De alguna manera el ser humano se convence ante esto que todo lo que conoce no será precisamente lo que acabe creyendo como cierto. Es más, trataría hasta de convencerse que todo aquello que percibe es falso, bajos ciertas premisas que habría que investigar.

Esto evidencia la necesidad de que existan varios elementos psíquicos. Uno es la realidad y el otro es el sujeto mismo. El sujeto es pasivo ante la realidad y todo lo que quisiera hacer el sujeto es para y con la realidad.

Este fenómeno se ha venido muchas veces a llamar "proyección", sobre todo en psicología. El sujeto, que a través de unas normas "ha conocido", quiere para sí "manipular" ese elemento de la realidad.

Pero tanto importante como todas las condiciones como al final "se conoce", son las premisas previas o los factores que determinan en qué grado es posible el conocimiento, la información que manejara al final el sujeto.

Estas premisas a veces parecieran seguir también leyes lógicas, pero no sabríamos predecir la naturaleza de estas leyes mas allá de lo que el ser humano puede percibir. He aquí que el ser humano se movería en el campo Gnoseológico.

Común parece tomar  todo falso por norma. En verdad pareciera cierto que aquello que conoce el hombre no es igual que lo representado propiamente, pero me pareciera demasiado radical de ahí deducir, de alguna manera, que todo conocimiento se opone a otro.

Bajo esta premisa epistemológica, el ser humano solo podría conocer aquello que percibe como diferencia, pero si hablamos de opuestos, las propiedades serán solo y cuando las contrarias que se tratara de conocer.

Si de alguna manera tratamos de decir que todo aquello que percibamos es falso, caemos de por si en una falacia, en una inconsistencia lógica. Remediar esto puedo suponer una larga exposición y hasta una vida entera.

Es a mi opinión ya regla del pensamiento tratar con formas iguales y formas diferentes, que en contenido no revela su existencia, si no en sus propiedades, porque su existencia ya es probada tácitamente.

Esto se sugiere de la misma forma que algo tiene una propiedad, debe ser algo (por ejemplo, "el coche es gris"). A nadie se le podría sugerir la existencia de algo "gris", si tomamos solo la propiedad “gris". Sería algo indeterminado, un concepto abstracto, en tanto tomado en el contexto de un sujeto si revela de su existencia, y de ello se pueden deducir mas proposiciones.

Previo a conocer es en qué condiciones el ser humano conoce. El ser humano además de un ser científico, como se podría decir, es un ser gnoseológico. El determina en qué condiciones se pretende conocer y cuales serán las reglas usadas para que ese conocimiento se pueda dar.

Un saludo.


18:53 | gestionado por Andrés Luis | Enviar comentario (0)