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miércoles, 09 de septiembre de 2009

“España pierde competitividad”, “Los impuestos y el mercado laboral lastran la competitividad en España”, “El deterioro económico y laboral resta competitividad a España”… son titulares de diferentes diarios generalistas y económicos del 9 de septiembre de 2009. Hay muchos más y todos del mismo tenor

“España pierde competitividad”, “Los impuestos y el mercado laboral lastran la competitividad en España”, “El deterioro económico y laboral resta competitividad a España”… titulares de diferentes diarios generalistas y económicos del 9 de septiembre de 2009. Hay muchos más y todos del mismo tenor.

Los datos son sumamente preocupantes porque nuestro país pasa a puestos que nos sacan fuera de todas las listas de países competitivos, teniéndonos que comparar con otros anteriormente muy por detrás de España y que ahora nos adelantan, como la República Checa. Más preocupante aún, si cabe, es que los expertos y las instituciones coinciden en que de esta crisis, considerada inexistente o de bajo impacto hace menos de dos años, España va a salir muy mal parada y solo la supera Islandia.

Muchos son los motivos que se analizan y por los que España baja en el ranking de la competitividad mundial y quedará más “tocada que otras economías. El primero es el acceso a la financiación (también nuestro sistema financiero era el más preparado para afrontar cualquier situación por la excelente regulación que tenía), seguido de la rigidez del mercado laboral, la burocracia, los impuestos , solo en quinto lugar, aparece la educación.

No entro ni en la primera de las causas, porque no soy experto; mucho menos en la segunda: están los ánimos como para que se escape una sola palabra. El exceso de burocracia aparece, en las áreas en las que me manejo, como uno de los principales factores disuasorios para el acceso a los programas de apoyo a la innovación empresarial y en ello ha incidido CEIM desde hace mucho tiempo. Parece absolutamente contradictorio que las administraciones fomenten la Sociedad de la Información y se siga tardando una media de 47 días para poner una empresa a funcionar en regla y cada administración, formando parte de un todo, te pida “sus” datos y te los vuelva a pedir a pesar de lo fácil que es preguntar si algún dato relevante de la empresa se ha modificado desde el último expediente: SI/NO. Ya está. Es incomprensible.

En cuanto a los impuestos elevados, parece de sentido común que no se deben subir los impuestos en momentos en los que hay que generar liquidez en la caja de las empresas y las familias, ahogando más la capacidad de inversión y de gasto.

Decía que solo aparece en quinto lugar la educación. El World Economic Forum señala la escasa calidad de la educación, especialmente la primaria, que reciben nuestros jóvenes, algo que ya han señalado amplia y pormenorizadamente los diferentes informes PISA. En cualquier caso, el Foro de Davos y el Banco Mundial señalan que la educación es especialmente pobre en ciencias y en matemáticas.

Esto me parece importante y tengo la impresión que no se le presta la suficiente atención. El estudio de las ciencias y las matemáticas no es importante solo porque permita resolver problemas que se plantean. Así, las matemáticas podrían servir para calcular el cambio que hay que devolver al cliente tras tomarse una cerveza en un restaurante o la factura tras cinco días de hotel con un descuento promocional. El estudio de las ciencias dotaría nuestros alumnos de una cultura general necesaria para poder comprender mínimamente el mundo: por qué en el vacío una bola de plomo cae a la misma velocidad que una pluma y llegan juntas, al mismo tiempo, al suelo…

Creo que el estudio de las ciencias y las matemáticas, al fin y al cabo la herramienta esencial de las ciencias, es esencial por dos razones que me parecen las más importantes. La primera es que obliga a pensar, a buscar caminos para la resolución de un problema. Ello exige una comprensión del problema, una ordenación de los datos, el estudio de diferentes alternativas que permitan alcanzar un resultado, interpretarlo, elegir las herramientas que mejor se adapten para alcanzar una solución.

Se trata, por ello, de enseñar a la cabeza a pensar de manera ordenada. Y ello no solo sirve para resolver problemas que se plantean, sino para plantear otros nuevos, retos en definitiva, y resolverlos. Creo que a este proceso se lo llama innovación, el producto final de un largo proceso que se inicia en la ciencia básica y que utiliza todo lo que se tiene a mano para dar solución satisfactoria a un problema o a mejorar una alternativa existente.

Algunos de los problemas a los que se enfrenta la economía española, y que han sido analizados y evaluados en función de su importancia por el Foro de Davos son coyunturales. El acceso a la financiación, los impuestos y, a mayor plazo y con esfuerzo político y administrativo, la burocracia pueden ser resueltos. La reforma laboral, sin duda necesaria, requerirá un importante esfuerzo político y de consenso, sin olvidar que es el sector privado, los empresarios, los que generan el empleo y pagan a los empleados por su trabajo y su competitividad.

En el caso de la educación nos enfrentamos, creo, a un problema de mucho mayor calado. Desde que alumno entra por primera vez en el sistema educativo hasta que sale con una formación básica pasan, al menos 10 años. Si hablamos de formación profesional, pasamos a los 12 o 13 años y si se trata de una formación universitaria en ciencias variará pero no será menor de 20 años. Formar una generación es mucho más complejo, porque para ser competitivos no basta con tener unos cuantos buenos alumnos, que ya los tenemos; es necesario tener un buen sistema que los interrelaciones entre ellos, con la sociedad y con las empresas.

Al igual que los impuestos, la burocracia o el coste de la financiación, la educación puede ser transformada por decreto, pero las primeras tendrán efectos a uno, dos o tres años mientras que la educación tiene unos plazos incomparablemente mayores y que vienen afectados por otros muchos factores.

Los informes PISA, elaborados por la OCDE, no hacen más que señalar año tras año, la decadencia de nuestro sistema educativo en materias como las ciencias y las matemáticas. Todavía no hemos reaccionado y creo que, como decía antes, los cambios son a largo plazo. Si están directamente relacionadas las capacidades derivadas de la educación con la competitividad, deberemos pensarnos muy mucho cuál es el futuro de nuestra economía.

Siempre recuerdo una frase que me dijo un empresario, de un sector tradicional pero afectado, como todos por los avances de la ciencia y la tecnología. Me decía, que “lo importante es lo primero. Pues eso.

15:15 | gestionado por Daniel de la Sota Rius | Enviar comentario (0)

viernes, 24 de julio de 2009

Reconozco que he tardado en reaccionar, si bien podría perfectamente achacarlo al estupor que me produjo su lectura. Me refiero a una columna del suplemento Mercados de El Mundo del pasado 12 de julio. Tras la pregunta sobre si el crecimiento que ha mantenido la economía española en los últimos 7 años era bueno, se llega a la conclusión de que da igual de dónde venga el dinero, que siempre será bueno si cada día hay más. Y reflexiono sobre ello, y he de decir que sorprendido.

Sobre el modelo de crecimiento de la economía española

 

Reconozco que he tardado en reaccionar, si bien podría perfectamente achacarlo al estupor que me produjo su lectura. Me refiero a una columna, escrita por un profesor del IESE en el suplemento Mercados de El Mundo del pasado 12 de julio. Tras preguntarse si el crecimiento que ha mantenido la economía española en los últimos 7 años era bueno, llega a la conclusión de que da igual de dónde venga el dinero, que siempre será bueno si cada día hay más.

Gato blanco o gato negro, da igual si caza ratones.

Habla de que cada punto de crecimiento es riqueza y se distribuye. Pues claro!!!. Pero dice que el valor que se crea con mano de obra sin cualificar, y por ello de salarios baratos, es igual que el valor añadido por biotecnologías, nanotecnologías, microelectrónica, energías renovables, o nuevos modelos de negocio innovadores y sostenibles, pongo por caso. Podría preguntarme que para qué nos gastamos una barbaridad en universidades y para qué sirven las escuelas de negocios, porque estas son privadas.

Yo hice un PDD en el IESE y me dijeron que eso no era así, que son precisamente los países avanzados los que soportan su economía y la hacen crecer a largo plazo sobre nuevo conocimiento.

El artículo compara, además, el impresionante crecimiento del PIB español en los últimos años con el de Alemania, Francia o el conjunto de la UE. Me asombra, sinceramente, que se pueda comparar estas magnitudes cuando en la actual crisis la mitad del empleo destruido procede de España, cuando el cierre de empresas en España es el doble del europeo, cuando el PIB industrial se reduce a una tasa muy superior a la europea y se ignora que Alemania y Francia han creado empleo industrial en vez de destruirlo.

En definitiva, nos dice el profesor del IESE que nos hemos hecho más ricos en menos tiempo que el resto de los europeos, si bien matiza que unos más ricos que otros. No cita que la riqueza de unos no es igual a la de otros, lo que se ve muy claramente cuando llegan las crisis como las que padecemos ahora.

Pero aún peor el final de la columna, porque el augurio pone los pelos de punta. “¿Y cómo vamos a crecer en el futuro?”, se pregunta. La respuesta es simple, quizá porque el profesor sabe más de historia que de economía: “De forma parecida a la que lo hemos hecho en el pasado”. Y las razones son sólidas: en primer lugar, nuestro clima no va a cambiar en el próximo futuro, y seguiremos por ello teniendo el sol que nos permite atraer turismo; en segundo lugar, la mejor forma de poner en valor el territorio es llenarlo de construcciones, tal como ocurre en las costas españolas en las que da el sol, primero por un lado de la muralla de apartamentos, la misma que por la tarde oscurece la playa y de esta manera crece el turismo.

Es sencillo. Tan sencillo que no puede ser cierto. Y si así fuese, aquí estamos todos perdiendo el tiempo, devanándonos los sesos para imaginar el “nuevo modelo de crecimiento” español. Será cuestión de esperar a que pasen los nubarrones y vuelva a salir el sol y mantener así nuestro turismo, que no olvidemos, representa más del 10% del PIB español.

Efectivamente no nos hemos movido y el sol está donde debería y por eso este año los presupuestos de I+D son los que son, la Ley de la Ciencia es un asunto menor y las convocatorias de programas de I+D se han retrasado todo lo que se ha podido. El sol sigue donde debería pero el turismo español sufre una profundísima crisis estructural y de definición, que esperemos pueda remontar sin demasiado trauma.

Sinceramente me parece que el artículo al que me refiero sostiene una argumentación fuera de lugar. Primero porque queremos estar entre las economías avanzadas (y he de suponer que un profesor del IESE se dedica a hacerlas avanzar), lo que significa generar valor añadido a través de nuevo conocimiento, lo que no se hace con salarios baratos. Segundo, porque el modelo de explotación del suelo que hemos tenido en España, ya se ha visto, no es sostenible: la costa está sobreexplotada en su recurso principal, que es el suelo que quiere usar el turismo de primera línea de playa y que ya trepa, como en los belenes, por las laderas. Llegará a la meseta. Al tiempo.

Evidentemente podemos llenar la meseta castellana de piscinas, “baretos” baratos y blanquitas construcciones mediterráneas, pero sospecho que no es eso lo que quiere un turismo de calidad. Tenmos, de acuerdo a casi todos los indicadores, un turismo que cada vez gasta menos euros, si es que gasta algo porque ya viene con la pulserita de color en la muñeca.

Y para vender las nuevas construcciones, es preciso generar valor para que alguien las compre. Si pudiésemos llenar la meseta de pueblitos blancos mediterráneos con piscinas y urbasón para los turistas churruscados, quizá la gente ganaría dinero, comprase casas y se harían más casitas, pero mucho me temo que no es por ahí por donde van las cosas.

A mi me da que lo que quieren los turistas que nos interesan, o deberían interesarnos, si es que queremos seguir viviendo del turismo, son costas limpias y menos, mucho menos urbanizadas, donde vayan turistas a gastarse más, muchos más euros de los que ahora se gastan por día. Lo que hemos hecho hasta ahora ya lo hacen otros en el Mediterráneo y hasta en el Caribe, adonde se va, como me decía una amiga, por menos dinero que a nuestras islas.

No. Yo creo que si, efectivamente, vamos a seguir creciendo como hasta ahora, las cosas se pondrán, incluso, peor que hoy. Saldremos de esta, claro, o al menos saldrán los que queden, que siempre hay los resistentes, pero la próxima, y no tardará tanto, a estos resistentes los habrá dejado tocados y listos para su desaparición.

Si hay algo que veo claro es que este modelo de crecimiento se agota en sí mismo. Los empresarios del turismo español, junto con sus colegas alemanes, ingleses, franceses, suecos y demás, son pioneros en muchas fórmulas absolutamente innovadoras y así han transformado su sector en líder en muchos aspectos. Pero los tiempos cambian. La tecnología ha cambiado el modelo, el cliente quiere que cambie el modelo y lo ha cambiado utilizando la tecnología, y el operador ha de cambiar el modelo para seguir en su negocio y lo ha cambiado, asimismo, utilizando tanto la tecnología como al propio cliente y al proveedor. Se ha cambiado el modelo de negocio y la cadena de valor.

Creo que es acertado pensar que el modelo de crecimiento español pasa por ser más competitivo y por generar conocimiento y aplicarlo, generar valor sostenible, en definitiva. Recuerdo una noticia de julio de 2006, en “Cinco Días” que venía a decir lo siguiente tras el primer año de vigencia del Programa Ingenio 2010: “se trata de una apuesta por el desarrollo económico basado en el conocimiento y la extensión de las tecnologías de la información y de la comunicación”. Lo decía el Presidente del Gobierno.

El Plan Ingenio 2010 quería incrementar la inversión en I+D, casi duplicarla en términos de PIB, desde el 1,05% que estaba en 2003 hasta el 2% en 2010, pasando por el 1,6% en 2008. No. Estamos en 2009 y la inversión en I+D apenas alcanza el 1,3% sobre el PIB.

Hoy, el número de patentes triádicas españolas (las que se registran en Europa, Estados Unidos y Japón y tienen, por ello, el mayor valor económico) representa el 0,4% del total mundial, frente al 12% de Alemania o casi el 5% de Francia. Estados Unidos representa el 31% mientras que Japón y la UE-25 acaparan un 28 y pico cada una.

El Plan Ingenio 2010 quería incrementar la participación privada, con el objetivo de elevar la contribución empresarial en el esfuerzo en I+D, desde el 48% que tenía en 2003 hasta el 55% en 2010, pasando por el objetivo intermedio del 52,5% en 2008. Más o menos, si estiramos las cifras en algunas Comunidades Autónomas y con todos los matices de distribución del tamaño y sector de empresas.

Continuaba la noticia de “Cinco Días” comparando los porcentajes de inversión en I+D sobre el PIB español, apenas el 1,1% en aquel tiempo, con el 2% de la media europea UE o el casi 3% de Estados Unidos o Japón. Se olvidan siempre del 4 y mucho por ciento de Suecia y Finlandia, o del casi 7 de Israel. Más vale.

La nota del periódico terminaba diciendo que “el Gobierno pretende así modificar el modelo productivo, excesivamente dependiente de sectores poco intensivos en tecnología como la construcción o la hostelería…”. No le hemos hecho caso, a lo que parece.

Y añadía que “ya existen (en 2006) signos de dicho cambio de patrón, como el aumento de la inversión en bienes de equipo del año pasado (8%) o la mejora de las exportaciones en el primer trimestre de este año (2006)”

Hoy, en julio de tres años más tarde, la Fundación COTEC nos pone los pelos de punta o los puntos sobre las íes. Las exportaciones de bienes de media-alta y alta tecnología han caído en los dos últimos años con una tasa negativa del -6,15%, y en el último ejercicio computado, 2006-2007, al -4,25%, con una tasa de cobertura de productos de alta tecnología (los que usan los países desarrollados) que mantiene una tendencia decreciente desde el año 2000 (0,38 en 2000; 0,29 en 2007). No sé en qué medida este déficit ha contribuido al mencionado por el Profesor del IESE, que cifra el déficit acumulado entre 2001 y 2008 en más de medio billón de Euros.

Quizá el artículo que ha dado pie a esta reflexión sea una claudicación, una aceptación de la realidad, un adaptarse a lo que hay, qué le vamos a hacer, España es diferente. Yo me niego. Y además no me gusta que un profesor de una de las grandes escuelas de negocios del mundo escriba algo que supone abandonar el reto y seguir haciendo lo mismo porque no se nos ocurre nada mejor.

Sé perfectamente que cambiar una cultura empresarial,  académica y política no es fácil y que cambiar un modelo de crecimiento económico es aún más difícil, porque mientras se cambia hay que seguir pagando nóminas y la seguridad social, la salud y las carreteras y la educación... Insisto, me duelo y me duele que se escriba esto.

Qué le vamos a hacer…..

14:01 | gestionado por Daniel de la Sota Rius | Enviar comentario (6)

miércoles, 04 de junio de 2008

Algunas cuestiones sobre el papel de las organizaciones empresariales en el proceso de innovación de las empresas


La innovación en las empresas, especialmente en PyMEs, y de manera especial las de sectores tradicionales es un proceso complejo que se ve afectado por innumerables factores como son, entre otros la historia  y cultura de la empresa, el sector en el que desarrolla la actividad, el entorno económico, legislativo, fiscal, técnico, de soporte, consultivo, etc.

En un gran número de empresas el proceso de innovación ha de ser en gran medida colectivo, dado el esfuerzo que habrían de llevar a cabo para la definición de problemas, propuesta de soluciones e implementación de las mismas

Por su parte, las asociaciones empresariales tienen diferentes objetivos en función de su representatividad: territorial o sectorial, cuyas funciones podrían tener características diferentes en relación a la innovación, especialmente la tecnológica pero no solo ésta

Por todo ello han de ser consideradas como elementos clave en el proceso de innovación, liderando el cambio de los colectivos empresariales con mayores dificultades, generalmente PyMEs

Las organizaciones empresariales deben tener capacidad análisis de la problemática de sus empresas afiliadas para tener capacidad de movilización y representatividad y deben tener una capacitación y medios adecuados para ser interlocutores válidos de las administraciones

Sin duda, esta representatividad les da mayor capacidad de interlocución con las administraciones en políticas y acciones de innovación

 

Para dar respuesta a lo anterior, algunas de las cuestiones a contestar serían como las que siguen:

"     Las organizaciones empresariales, ¿desempeñan un papel en el proceso de innovación empresarial más allá de la información, la difusión y la movilización?

"     ¿Cuáles han de ser sus relaciones con las administraciones locales, regionales, nacionales como representantes de las empresas y sectores?

"     ¿Han de ser intermediarios entre las políticas/programas/servicios de las administraciones a las empresas o deben ser socios de las administraciones en el desarrollo de estas políticas? ¿Cómo se materializaría esta colaboración como socios?

"     Si son socias de las administraciones, ¿en qué medida han de participar en el desarrollo de las políticas/programas/servicios a las empresas?

"     En función de su nivel de representatividad (multisectorial = territorial, sectorial regional/nacional), qué tipo de servicios deben dar a las empresas?

"     Los servicios que dé a las empresas, ¿han de ser sin coste o tener una tarifa y, en cualquiera de los casos, por qué?

"     En la prestación de servicios, ¿hasta dónde pueden llegar las organizaciones empresariales sin entrar en competencia con las empresas que prestan los mismos servicios?

"     Para dar los servicios que se definan como adecuados en función de las anteriores cuestiones, ¿qué estructura interna debe adoptar/ crear o reforzar/reestructurar la organización empresarial: personal y cualificación, equipos, infraestructuras….?

4:20 | gestionado por Daniel de la Sota Rius | Enviar comentario (2)

lunes, 02 de junio de 2008

Tras el resultado de las Elecciones Generales del 9 de Marzo y la creación del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación, estoy siguiendo las publicaciones en prensa y algún discurso relacionadas con la necesidad de incrementar nuestra inversión en I+D. Sigo de manera especial las que proceden del mundo empresarial, pero también las de carácter general. Todas tienen que ver con el momento actual de desaceleración económica que vivimos y de forma especial en España por la caída de lo que ha sido motor de nuestra economía, la construcción y la venta de viviendas.

Me llamaron poderosamente la atención tres artículos. Los dos primeros, en las páginas salmón de El País del pasado Domingo 4 de mayo, del Presidente de la Patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y del Presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio Industria y Navegación de España, Javier Gómez-Navarro. El tercer artículo informaba sobre la Asamblea Anual del Instituto de Empresa Familiar (IEF).

Todos ellos se refieren a propuestas que estas organizaciones hacen al nuevo Gobierno para relanzar economía española en crisis, que si bien no todavía técnica sí de muchos de sus indicadores y, sobre todo, de confianza en todos los sectores, desde los empresariales a los consumidores. Los tres artículos mencionados proponen como poco 10 medidas, que pasan por la creación de nuevas infraestructuras, liberalización de los servicios públicos, reforzamiento de la capacidad de adaptación de empleados y empresas, apertura sin prejuicios del debate sobre la energía, un seguimiento intensivo del absentismo, el sector de la construcción pide socorro…

La competitividad se cita como uno de los elementos que es necesario mejorar para relanzar la economía, si bien es cierto que ninguno de los artículos hace mención expresa de la investigación, desarrollo tecnológico y la innovación, el trío que la sustenta y que más tarde aparecerá, sin duda, en todos los discursos.

Hay que tener en cuenta que el Consejo Superior de Cámaras agrupa, por Ley, a todas las empresas, la CEOE a casi todas y el IFE representa un 15% del PIB español. Está claro que las medidas propuestas, en su gran mayoría tienen un claro objetivo de relanzamiento urgente de la economía, frente a la recuperación a medio-largo plazo que exige la I+D+i. Claro que también hace más resistente a las economías, pero ahora importa salir cuanto antes de la crisis.

El artículo del Presidente del Consejo Superior de Cámaras plantea que “Es el turno del sector público”. Por supuesto que sí, el sector público es imprescindible, tanto que la Estrategia de Lisboa sobre la competitividad europea le otorga al menos un tercio del esfuerzo innovador. Los dos tercios restantes han de venir de las empresas, apoyadas en lo necesario por el sector público que ha de crear el entorno adecuado y dotarlas de las herramientas para hacerlo.

Un artículo de un reconocido economista español en El País, el 18 de mayo, proponía una serie de medidas para superar la crisis, pero tampoco he podido encontrar referencias a la I+D+i, señalándose que “no basta con fomentar la innovación” […] ya opera a largo plazo.

Si nos vamos más atrás en el tiempo, aparece en Expansión un titular, en mi opinión muy representativo: “Los empresarios reclaman alianzas con los Gobiernos para impulsar la I+D+i”. Leo atentamente, pero no encuentro sino referencias al despliegue de las operadoras de telefonía.

Hemos de esperar algún tiempo para encontrar un artículo de la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia y otro del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. Posteriormente, dos artículos más, en el especial de expansión celebrando su 22 aniversario.

Y, finalmente, un artículo del Presidente de Confebask en el que ya plantea la necesidad inaplazable de invertir más en I+D, de alcanzar la media europea, de incrementar el número de empresas innovadoras creando una masa crítica que permita acelerar el proceso y todo ello mediante una muy estrecha colaboración entre los sectores privado, público y político.

Titulo intencionadamente estas reflexiones con una frase, plenamente acertada del artículo del Presidente de la CEOE (“No dejemos para mañana lo importante”), pero me permito añadirle un “no podemos” por la urgencia que me plantean las últimas estadísticas del European Innovation Scoreboard 2007, publicados en Febrero de 2008 por la Dirección General de Empresa e Industria de la Comisión Europea.

Algunos datos. Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania y Reino Unido son los países más innovadores de Europa, por delante incluso de Estados Unidos. España se encuentra en el último puesto del tercer grupo, el de los llamados “moderadamente innovadores”: Australia, Chipre, la República Checa, Estonia, Italia, Noruega, Eslovenia y, finalmente, España. Por supuesto, hay otros países más atrasados en este concepto: Bulgaria, Croacia, Grecia, Portugal, Malta…

El análisis indica que, si bien existe un proceso de convergencia en el Índice Sintético de Innovación, más allá de las diferencias en PIB importan los flujos de tecnología y el gasto empresarial para explicar las  diferentes capacidades innovadoras del país en cuestión. El Índice Sintético de Innovación agrega los indicadores de capacidad innovadora nacional. Si la media europea se sitúa en 0,45, España se sitúa en 0,31. Por detrás Malta, Lituania, Hungría… Por delante los demás, con Suecia a la cabeza, con un índice de 0,73.

Para ser conscientes de la importancia relativa de la I+D, el European Innovation Scoreboard indica además que casi la mitad de las empresas innovadoras europeas no hace I+D en su sentido clásico, sino que innova en procesos, marketing o en organización. Tampoco en este indicador aparece España, si bien algunos sectores, especialmente los servicios, o determinadas regiones no se sentirán identificados con este diagnóstico.

Señala el análisis que si bien se da un proceso de convergencia en el Índice Sintético de Innovación, es decir cada vez los diferentes países tienden a igualarse en los indicadores de innovación, la estabilidad general de los grupos (líderes, seguidores…) y de los países dentro de dichos grupos es grande, por lo que no fácil pasar de un grupo a otro superior a no ser que haya una decisión política y empresarial de hacerlo y que exige una visión a largo plazo. Esto indica el enorme esfuerzo que habrá de hacer nuestro país para jugar en la liga superior.

En el proceso de convergencia, continúa el estudio, hay países que tardarán más o menos en alcanzar la media europea. Así, Francia, Holanda o Dinamarca podrían caer hasta la media europea, ya que ésta crece más rápido que su incremento en capacidad de innovación. El proceso de convergencia también indica que hay países que van en la buena dirección, mejorando su posición relativa, como Reino Unido, Islandia o Austria, mientras que hay otros que siguen perdiendo terreno en el proceso de convergencia: España, Grecia, Croacia, Noruega y Turquía.

En estas clasificaciones ya casi preocupa más quién está por detrás que quién por delante, porque da una indicación de con quién y cómo ha de competir España como país si es que dejamos lo importante para mañana.

Un último apunte en este sentido. El European Innovation Scoreboard hace un análisis, si bien de forma indirecta, de cómo compiten, y también cómo tienen que competir, los países en función de sus capacidades de innovación. Señala que a los países que no realizan I+D únicamente les queda la opción de innovar a través de la compra de tecnología incorporada, es decir comprando la I+D de los otros y por ello sacando recursos al exterior sin generar valor añadido en nuevo conocimiento.

Las implicaciones de este hecho se ven claramente y afectan a muchas áreas de la economía, desde la balanza de pagos hasta la dependencia exterior o la imposibilidad de competir con países igualmente capaces de adquirir esa tecnología pero con menores costes de mano de obra o menores restricciones medioambientales o…

En fin, se tiene la sensación de que los resultados de este punto del  análisis, en el que España depende en un 61% de la I+D externa, frente al 8 % de Dinamarca, el 22% de Suecia o el 46% de la media europea, pero que está por delante, otra vez, de Rumania, Lituania, Chipre, Polonia y Bulgaria, hace que nuestro país siga pensando en competir en términos similares a los de los años 60: se compra tecnología incorporada y se consigue competitividad por mano de obra con menor coste. Esto ya no es posible en nuestra economía global, y deberíamos haberlo dejado de hacer ayer mismo o mejor anteayer.

La tecnología de producción, los nuevos materiales, el nuevo conocimiento en definitiva son, prácticamente, una commodity que se adquirirán por aquel país que tenga dinero para comprarlos y mano de obra barata para usarlos. Eso hizo España en su momento, y no es malo. También lo hicieron Japón primero, más tarde Corea y ahora China, la India y Brasil y…. No pasa nada si eso sirve para recomponer sobre ello la capacidad creativa del país sobre la base de su propia I+D. Más “i”, por supuesto.

 

Tras los datos aportados tan recientemente por la Comisión Europea a través del European Innovation Scoreboard, es evidente que no podemos dejar para mañana el compromiso de que las empresas españolas hagan más I+D+i en cooperación entre ellas, con el sector público, a nivel local, nacional, internacional. Se juega en el campo global y si esto no se entiende y se asume es fácil que pasen oportunidades no recuperables: los demás jugadores siguen corriendo.

Es necesario, por ello, que los representantes empresariales se pongan al frente de esta imprescindible transformación. Se tienen que subir a la tribuna y expresar claramente que la I+D+i es importante porque en ello nos jugamos el futuro como país.

Yo estoy seguro de que la gran mayoría de las empresas agradecerían ver a las Organizaciones Empresariales ponerse al frente de esta manifestación, sujetando la pancarta que pide transformar el modelo de creación de valor, porque el proceso de innovar no es sencillo y además sigue siendo nuevo para nuestro país en su conjunto. Muchas de ellas ya lo están haciendo y ejemplos hay para quien los quiera.

Cuando el entorno global aprieta y no es favorable, como ahora, se hace más necesario y más urgente ser más conscientes de que no podemos dejar para mañana lo importante: generar nuestro propio conocimiento y aplicarlo. Lo demás ya lo hacen los demás.

Al final de todo ello siempre me vienen a la memoria las palabras de un importante empresario del pan: “Lo importante es lo primero”. Pues eso: al pan, pan y al vino, vino.


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jueves, 25 de octubre de 2007

“Todos los imperios del futuro serán imperios del conocimiento y solamente los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos, cómo buscar a los jóvenes que tengan capacidad para hacerlo y asegurarse de que se queden en su país, serán los países exitosos” (Albert Einstein)

No puedo resistirme a no utilizar esta frase de Einstein para iniciar esta breve reflexión sobre la importancia de generar conocimiento, crear nuevas empresas basadas en su aplicación, encontrar para ellas la financiación que todavía no pueden aportar y generar riqueza y progreso.

No puedo resistirme a no utilizar esta frase de Einstein para iniciar esta breve reflexión sobre la importancia de generar conocimiento, crear nuevas empresas basadas en su aplicación, encontrar para ellas la financiación que todavía no pueden aportar y generar riqueza y progreso.

El conocimiento científico acelerado exponencialmente genera un imparable desarrollo tecnológico que permite a su vez desarrollar nuevos productos, procesos y servicios. Cuando éstos son valorados por los mercados se produce lo que entendemos por innovación, cerrando el ciclo que conocemos por I+D+i.

Este ciclo requiere interacciones complejas entre los actores que intervienen: universidades y centros de investigación, organismos intermedios, Administraciones Públicas a diferentes niveles, sector financiero y, finalmente pero estimulando el proceso, el sector empresarial: estas relaciones no son siempre simétricas pero todas son igualmente importantes.

Si estas interacciones se (auto)gestionan de manera adecuada, generan riqueza para la sociedad en la que suceden y así la ciencia, la tecnología y la innovación son temas estratégicos en los países y regiones más avanzadas. El Silicon Valley, en California, o la Ruta 128 en Boston, ambos en los EE.UU., son antecedentes importantes y bien conocidos de esta interacción que se ha extendido a otras regiones tanto europeas como asiáticas y a las que Madrid se une a marchas forzadas para no perder un tren que acelera imparable.

Una de las vías fundamentales para impulsar este proceso de creación de riqueza es la creación de nuevas empresas basadas en la ciencia y la tecnología, que aplican el desarrollo tecnológico generado por los investigadores para crear nuevos procesos, productos y servicios y alcanzar con ello mayores cotas de competitividad.

El alto valor añadido de estas nuevas empresas y su posición en la frontera del conocimiento es lo que las caracteriza, otorgándoles un alto potencial de crecimiento y beneficios y, al tiempo que asumen el riesgo de esta posición. Decía Jeff Hawkins, ingeniero informático y fundador de numerosas empresas en Silicon Valley, que es necesario saltar a los nuevos negocios antes de que se despejen todas las incógnitas porque es cuando se dan las oportunidades; después ya es tarde.

Estas nuevas empresas de base tecnológica necesitan importantes inversiones durante las fases tempranas de su funcionamiento, financiación que excede la capacidad financiera de sus fundadores, amigos y familiares. La ciencia es ubicua y en cualquier parte puede surgir un nuevo desarrollo, por lo que es necesario el rápido desarrollo de prototipos, proteger la propiedad intelectual e industrial, y llegar el primero a los mercados antes de obtener ingresos.

España, y también en Madrid, genera ciencia de calidad pero crea todavía muy pocos proyectos de base tecnológica debido, entre otros, a dos factores clave: la falta de una cultura empresarial suficientemente asentada sobre las potencialidades del avance tecnológico y la falta de financiación adecuada a las necesidades de estos proyectos.

Estas inversiones, decía antes, exceden las capacidades de sus fundadores, amigos y familiares, por un lado y de las empresas de capital riesgo, por otro. Se encuentran en la zona de calmas ecuatoriales en las que la empresa puede estancarse y naufragar y es precisamente en estas etapas en las que la figura de los Business Angels o inversores informales adquiere una importancia fundamental.

El papel de los Business Angels o inversores privados es esencial en el desarrollo de la empresa. No se trata únicamente de aportar fondos en un momento crucial para el desarrollo de la empresa sino además de dotar al emprendedor con capacidades que le son necesarias para lograr el éxito.

Su perfil es variado pero se le puede caracterizar por ser varón de entre 45 y 65 años, con amplia experiencia en gestión empresarial de éxito y capacidad para asumir nuevos retos en mercados emergentes. Evidentemente buscan beneficios empresariales a través de inversiones que oscilan entre los 25.000 y los 250.000 €, pero tiene pasión por el desarrollo empresarial y, por ello, su principal valor como socio es su experiencia y su compromiso por compartirla en un nuevo proyecto empresarial, del que suelen conocer el sector o saben cómo y con quién asesorarse,  sindicando en ocasiones su inversión con otros socios.

El hecho de que en Europa el mercado que abarcan estos inversores represente no más del 15% del americano es una cuestión claramente cultural, a la que se une la falta de formación y de información tanto por parte de los  emprendedores como de los inversores. De ahí la importancia que tiene, por una lado, la selección y oferta de proyectos muy seleccionados a través de procedimientos de vigilancia tecnológica e inteligencia estratégica y el desarrollo de las redes de Business Angels, en las que el intercambio de informaciones y experiencias y la posibilidad de cooperación entre inversores facilitan esta actividad inversora.

Sin duda en Madrid hay oferta de capital riesgo, pero existe claramente la fractura entre éste y el capital semilla, es decir, aquel que necesitan estas empresas en sus fases iniciales de creación y consolidación. Es este hueco, el llamado “equity gap” el que pueden cubrir con flexibilidad, rapidez y experiencia los Business Angels.

Somos conscientes de ello y, en estrecha cooperación con la Fundación madri+d estamos comenzando a gestionar la Red de Business Angels madri+d, que tiene por objetivo sentar las bases para crear una estructura de apoyo a inversores privados en proyectos con alto potencial tecnológico y de mercado, proyectos que previamente han sido seleccionados por expertos, y sus emprendedores formados en los aspectos básicos de la gestión Empresarial.

En la frase inicial, Einstein habla de los jóvenes, de la necesidad de atraerlos y retenerlos, lo que  solo se logra mediante un entorno en el que los emprendedores son capaces de prosperar en contacto con el mundo científico, infraestructuras adecuadas, reconocimiento social y, sobre todo, con un soporte financiero que permita a sus empresas afianzarse y abarcar nuevos mercados. Sinceramente pienso que estas condiciones comienzan a darse en la Comunidad de Madrid y por ello impulsamos con entusiasmo la iniciativa de la Red de Business Angels madri+d

Aprovechando que el próximo año la Asociación Europea de Capital Riesgo va a celebrar en Madrid su reunión anual, creo que es el momento adecuado para impulsar estas acciones. Sin duda CEIM reúne a los mejores empresarios de Madrid, y aunque los Business Angels quieren seguir manteniendo su discreción, pienso que podemos ser el lugar de encuentro, el elemento impulsor de esta iniciativa. Nuestra cooperación con el mundo académico y la capacidad de CEIM para movilizar iniciativas serán un elemento de éxito.

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lunes, 14 de mayo de 2007

Foro por la competitividad de las PyMEs, organizado por CEIM y la Cámara de Comercio de Madrid.

 

 

El pasado 11 de mayo se celebró el Foro por la competitividad de las PyMEs, organizado por CEIM y la Cámara de Comercio de Madrid, inaugurado por la Presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el presidente de CEIM y Cámara de comercio, Gerardo Díaz Ferrán y al que asistieron más de 400 empresarios.

El pasado 11 de mayo se celebró el Foro por la competitividad de las PyMEs, organizado por CEIM y la Cámara de Comercio de Madrid, inaugurado por la Presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el presidente de CEIM y Cámara de comercio, Gerardo Díaz Ferrán y al que asistieron más de 400 empresarios.

 

El Foro tenía dos áreas prioritarias. La primera dedicada a la innovación y la segunda a la internacionalización. Entraré de refilón en la primera y solo en pocos aspectos, porque las ponencias o, mejor, las respuestas a las preguntas del moderador, Juan Pablo Lázaro, tuvieron sustancia, tanto por la pertinencia de la pregunta como por las respuestas de los ponentes.

 

Antes de comenzar este foro, una presentación de Russel Hancock, Presidente y CEO de Joint Venture Silicon Valley Network, que en una brillante exposición plasmó el modelo de desarrollo de un cluster tan admirado como el de Silicon Valley y que se sustenta desde hace más de 60 años en tres pilares: un espíritu emprendedor muy potente, unas relaciones universidad empresa que van más allá de los acuerdos de colaboración y que insertan una en la vida de las otras y viceversa y, finalmente, un sector financiero ansioso por la inversión en tecnología. Planteó, sin duda, otros cuantos factores que han intervenido en su desarrollo, pero sin duda estos han sido claves.

 

De entre los demás, me llamaron la atención dos. El primero, un entorno en el que no se penaliza el fracaso. Por supuesto se premia, y muy bien el éxito (véase si no  la lista Forbes de fortunas norteamericanas salidas del Silicon Valley) pero el fracaso es considerado por todos, incluído el sector financiero de riesgo como un factor de experiencia. El segundo, la vocación de crecimiento de las empresas norteamericanas: quieren ser grandes, tienen vocación de permanencia y quieren ser líderes en sus tecnologías y mercados, globales en definitiva.

Los ponentes: Mario Armero, presidente de General Electric, multinacional norteamericana en muchos sectores industriales y, ahora, incluso de ocio; Manuel Sánchez Ortega, Presidente de Telvent, empresa española de TIC tiempo real, especializada en sistemas y servicios de alto valor añadido en Energía, Transporte, Medio Ambiente y Administraciones Públicas, gestionando procesos operativos y de negocio. Finalmente, José Razón Sanz, con quien tengo el privilegio de colaborar desde CEIM, expresidente de Dalphimetal, una de las principales mundiales de componentes de automóvil, y presente en más de 7 países. El cartel, sin duda, prometía.

Hay algunos temas que me llamaron la atención, aparte de la calidad, el sentido común y la enorme experiencia de los ponentes.

Para las tres empresas, la innovación es clave: no pueden mantenerse en un mundo que está globalizado y que en muchos casos son ellas mismas las que han contribuido a globalizar, sin crear nuevos productos, procesos y servicios. Para Mario Armero, este proceso está interiorizado en la empresa, forma parte de su propia esencia pero la innovación no es por si misma el objetivo: es la vía para dar valor al accionista. Me admira este planeamiento, que tanto se aleja de la especulación. Es un proceso interno, que surge de las personas que se integran en la empresa y que ésta no tiene sino que dotarlas de los medios para que esto se leve a cabo de forma eficiente en beneficio del conjunto. Esto implica la comunicación entre todos los integrantes, la formación y la asunción de liderazgo.

Manuel Sánchez hizo referencia a uno de los temas planteados por Russel Hancock: las 20 primeras empresas de Silicon Valley son norteamericanas, han nacido allí y allí siguen sus sedes. Creo que hizo esta reflexión porque Telvent es una empresa española y no hay muchas en nuestro país con esta vocación de multinacionalidad. Mario Armero cree que el origen de la empresa y de la tecnología no tiene importancia y yo no estoy de acuerdo plenamente con esta afirmación. Las decisiones y, por ello el valor añadido de estas decisiones (entre las que está sin duda el desarrollo de la core technolgy se quedan en el país o región de donde es originaria y donde está ubicada la empresa. Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la importancia de la creación de nuestras propias empresas y de su vocación de crecimiento y liderazgo.

 

En cualquier caso, hay un tema que me trae de cabeza en los últimos meses. Se habla de tecnología, se habla de poner a las universidades al servicio de las empresas, de la aplicación de su conocimiento por las empresas para que hagan innovación (que no es sino incorporar nuevos productos, servicios y procesos que tengan valor en el mercado). Se habla de tecnología, digo, y al final uno se queda con la sensación de que surge como las setas tras un chaparrón, como si la ciencia tuviese un papel de secundario, a veces de lujo. Preciosas fotos de la última gran supernova….  y digo preciosas porque parece que no sirviesen para otra cosa que para alegrar la vista y admirarnos de la pequeñez del hombre…  Si hablásemos de genes, posiblemente se percibiese de otra manera, pero deberá ser otro debate, pero en cualquier caso la ciencia esstá detrás de la tecnología y, por supuesto, de la innovación

 

Creo que lo que no termina por asimilarse en España es que hay que hacer ciencia, que las empresas han de vincularse, involucrarse en la ciencia y en la cooperación con los científicos y de ahí esta escasa importancia que la ciencia tiene para la sociedad española. Sin duda es necesario acercar criterios, además del de gasto, sino también el de retorno y ahí la Comunidad de Madrid, tanto desde la política como desde la universidad, está peleando duro y me consta.

 

Una anécdota, creo que ilustrativa, que surge tras una reciente conversación con Vicente Díaz, ingeniero de telecomunicaciones por la Universidad de Alcalá. Vicente crea GCM Communications con el apoyo del Sistema madri+d a través de CEIM, y será, sin duda, una de las empresas de base tecnológica que va a dar más que hablar en los próximos cercanos años, por el cambio de paradigma que representa su tecnología. Todo su desarrollo parte de su tesis doctoral. Vicente me decía no hace mucho que hacía ciencia pura con un papel, lápiz y un osciloscopio. Poco más. Pero además me decía algo como “creo que me costaría muchísimo volver a enfrentarme al problema y rehacer la  ecuación sobre la que baso todo el desarrollo tecnológico que estamos haciendo ahora”. Hay que hacer ciencia para poder después pensar cómo aplicarla.

 

Volviendo al Foro. Todos los ponentes coincidieron en que hay un tremendo déficit exterior y ahí están los datos. La peor parte del problema se debe, además y como todos coinciden, en que España exporta menos tecnología, menos valor añadido que otros países de nuestro entorno y ello lastra enormemente nuestra competitividad y el modelo de crecimiento que tenemos y con el que parece que tanta gente está satisfecha. Mientras esto aguante así, estupendo. Lo malo es que la tecnología, de la que somos buenos compradores y usuarios, v muy deprisa y ya se crea y se utiliza en muchos sitios, cada vez más y más potentes. Sin duda, el verdadero valor añadido es generarla, tener el control del conocimiento que permite ese nuevo desarrollo. Y ese es el reto de España, que no termina de arrancar .

 

La Presidenta de la comunidad hizo referencia a dos grandes proyectos para la próxima legislatura: los IMDEA, como instrumento de cooperación entre la generación de conocimiento y, derivada de ello, la generación de tecnología e innovación empresarial, y la Red de Clusters y Parques, como base para esta cooperación y la atracción de empresas con un alto contenido tecnológico que generen a su alrededor un núcleo cada vez más amplio de empresas basadas en la tecnología. Ojalá.

 

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viernes, 04 de mayo de 2007

La percepción (contradictoria?) de la Ciencia y la Tecnología por la sociedad española

Se ha publicado recientemente el tercer informe del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre la Percepción social de la Ciencia y la Tecnología, que con datos muy recientes (recogidos entre principios de septiembre y mediados de octubre) analiza en sus diversos aspectos cómo la sociedad española valora la aportación de la Ciencia y la Tecnología al bienestar de la sociedad, la importancia de ser científico y la percepción del estado actual de la situación en nuestro país.


La percepción (contradictoria?) de la Ciencia y la Tecnología por la sociedad española

 

Se ha publicado recientemente el tercer informe del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre la Percepción social de la Ciencia y la Tecnología, que con datos muy recientes (recogidos entre principios de septiembre y mediados de octubre) analiza en sus diversos aspectos cómo la sociedad española valora la aportación de la Ciencia y la Tecnología al bienestar de la sociedad, la importancia de ser científico y la percepción del estado actual de la situación en nuestro país.

No hay por qué no decirlo: la situación debe mejorar a corto plazo, porque hay aspectos claves que empeoran respecto a anteriores encuestas, como es la escasa valoración de la carrera científica o la consideración, contradictoria, de que no es necesario invertir más pero, al mismo tiempo, no reducir el gasto en I+D aún reconociendo nuestra retrasada posición en el ranking mundial.

Quizá será conveniente analizar y recibir información e impresiones en los próximos días sobre los diferentes aspectos de esta importante encuesta, pero me llaman la atención algunos de ellos que me parecen contradictorios.

Me parece contradictorio, por ejemplo que la medicina y la salud se valoren tras el fútbol (he de suponer que lo importante es el fútbol, y que si a alguien le rompen una canilla en el campo, que venga el médico, le haga una resonancia magnética nuclear, lo opere mediante endoscopia que lo importante es el fútbol…). La medicina y la salud, decía, pero igualmente la alimentación, el medio ambiente, etc. y eso por no citar los que aún están más abajo, como las empresas y la economía.

Y digo que me parece contradictorio porque parece desprenderse que todos estos aspectos de la vida surgen sin un soporte de la ciencia. La leche viene del tetrabrick. Se pide, se exige, tener salud, ir de vacaciones al otro lado del mundo, comer sano y abundante, cuidar el medio ambiente, comunicarnos cuándo y dónde queramos…. Es natural. ¿Cómo podría ser de otra manera si vivimos en el mundo de la tecnología?

Quizá sea por ello que 8 de cada 10 entrevistados considere que hay que invertir más en investigación sobre salud. El resto de los temas apenas sí aparecen y únicamente el medio ambiente, a pesar de su permanente presencia en los medios aparece con un 27% de las respuestas.

Creo, en esencia, que existe una enorme falla entre cómo la sociedad percibe lo que tiene y cómo lo consigue: lo importante es tenerlo. De hecho, y de nuevo contradictoriamente según mi opinión, sólo un quinto de la población cree necesario incrementar el gasto en ciencia y tecnología y al mismo tiempo casi dos tercios no quiere que ese gasto se reduzca.

La carrera científica está igualada en cuanto a su valoración social, que se mantiene alta y estable a lo largo de los años, pero al mismo tiempo, se reconoce que cada vez tiene menor atractivo para los jóvenes los que nos hace pensar en un futuro quizá no muy halagüeño para la ciencia en España.

Se reconoce una escasa formación e información en temas científicos y tecnológicos, que quizá indicaría una falta de demanda por el escaso interés que se muestra ante la ciencia y tecnología, y la calidad de la información recibida se considera peor que encuestas anteriores. Quizá sea por ello que la sociedad prefiere dejar en manos de los expertos las decisiones sobre ciencia y tecnología, pero con el necesario control sobre salud y medio ambiente. Sin duda sería necesario saber quién debe ser ese controlador, porque los entrevistados consideran que las investigaciones deben ser independientes de quien las financia, aunque es la propia sociedad la principal financiadora de la investigación científica y tecnológica al menos en España.

Y desde el punto de vista de la empresa, esta encuesta es ciertamente preocupante. Su percepción social es más baja que la de la ciencia y tecnología. Ya que la empresa en nuestro entorno global basa su competitividad en la aplicación de la tecnología desarrollada a partir del saber científico, se hace cada vez más necesario plantear acciones que inviertan estas percepciones como generadoras de riqueza, de bienestar y de futuro.

El Año de la Ciencia que se ha comenzado a celebrar imprescindible. Y todavía hay un poco de luz en el túnel cuando se ha visitado la Feria Madrid es Ciencia y se ha visto a cientos de chiquillos apasionados explicando cómo funciona un aerogenerador, cómo generan oxígeno las plantas o un pequeño robot. Es un paso adelante y si ha crecido en participantes y visitantes, hay esperanza.

13:02 | gestionado por Daniel de la Sota Rius | Enviar comentario (4)

martes, 17 de abril de 2007

Recientemente se presentó en Madrid el Informe sobre el estado de la I+D+i en España elaborado por la OCDE y presentado por su Director de Ciencia y Tecnología, Dirk Pilat.

De manera sumaria, señala dos aspectos claves en la situación de la innovación en España. Por una parte señala que existe una importante descoordinación entre las diferentes administraciones que genera un impacto negativo en la aplicación de los recursos I+D+i. Por otra, indica que el tamaño medio de la empresa española es pequeño, lo que le dificulta competir por los findos para la I+D+i en un entorno internacional y aportar sus propios recursos para llevar a cabo el proceso de I+D+i.


Recientemente se presentó en Madrid el Informe sobre el estado de la I+D+i en España elaborado por la OCDE y presentado por su Director de Ciencia y Tecnología, Dirk Pilat.

De manera sumaria, viene a decir que existe una importante descoordinación entre las diferentes administraciones lo que genera un impacto negativo en la aplicación de los recursos I+D+i. Si bien se valora el esfuerzo que se hace a nivel estatal en cuanto aportación de recursos, asimismo señala que muchas de las políticas de I+D autonómicas se diseñan al margen de la estatal, que lleva a la duplicación de esfuerzos que no solo se da en las políticas dirigidas al sector privado, sino asimismo en relación a la financiación de la financiación de la investigación pública.

Como consecuencia, la descoordinación de esfuerzos lleva a una masa crítica de investigación en el sector público que reduce nuestra capacidad de competir en proyectos internacionales., tanto a nivel mundial como especialmente europeo.

Y si la dimensión es importante en el sector publico, lo mismo ocurre a nivel privado. Es decir, el tamaño importa en el sector empresarial. Una menor dimensión empresarial dificulta el proceso de innovación, no solo porque este requiere una estructura interna especializada que permita analizar las vías de mejora, la ejecución de la I+D y la implementación de lamisca, dados los recursos que es necesario aportar al proceso.

Evidentemente, toda regla tiene sus excepciones: las micro o pequeñas  empresas de base tecnológica tienen la dimensión adecuada a su objetivo, generar conocimiento o tecnología altamente especializada. Pero como suele ocurrir en la propia naturaleza, tienen una vida limitada: o crecen para mantener su actividad o son absorbidas por otras empresas mayores incorporando conocimiento.

En España se da una situación que, sin duda, dificulta más el proceso de innovación si utilizamos como referente  la dimensión de las empresas (y hay sin duda otros muchos). La tabla a continuación muestra el número de empleados por tamaño de empresa en Europa, en España y en otros países que son referentes de I+D+innovación.

 

Número de personas empleadas por tamaño de empresa en 2003 (excepto sector financiero)

Total x 1000 Trabajadores

Micro 1-9

Small 10-49

Media 50-249

Grande +250

Trab. X 1000

%

Trab. X 1000

%

Trab. X 1000

%

Trab. X 1000

%

EU-25

116.647

34.862

29,89

24.249

20,79

19.253

16,51

38.283

32,82

España

12.324

4.759

38,62

3.179

25,80

1.816

14,74

2.571

20,86

Alemania

20.672

4.059

19,64

4.518

21,86

3.861

18,68

8.235

39,84

Francia

14.089

3.284

23,31

2.912

20,67

2.375

16,86

5.519

39,17

R.Unido

17.842

3.766

21,11

3.191

17,88

2.647

14,84

8.238

46,17

Finlandia

1.219

267

21,90

229

18,79

225

18,46

498

40,85

Fuente: Eurostat yearbook 2006-07

 

 

 

 

 

 

 

 

Si son las empresas medianas, es decir con un número de trabajadores entre 50 y 250 las que están más capacitadas para hacer I+D, no parece que en España tengamos una clara descompensación con lo que ocurre en el resto de Europa (ver la tabla de más abajo).

Ahora bien, si son las grandes empresas las que generan un efecto de arrastre sobre las PyMEs como demandantes de innovación integrada en su cadena de valor, entonces sí tenemos en España un más que considerable déficit, que se pone de manifiesto en la siguiente tabla, la misma que la anterior pero sumando las pequeñas y medianas, es decir creando la categoría PyMEs.

Creo que es importante resaltar este aspecto y explicaría algunos de las claves que llevan a la empresa española a ser menos innovadora, de acuerdo a los parámetros utilizados (gasto en I+D, patentes, participación en proyectos) que sus colegas europeas: un gran número de microempresas, que representan casi la mitad de la población empresarial española y un número de grandes empresas que representa la mitad, e incluso menos, de la población empresarial en países de nuestro entorno y un tercio menos que la media de la Europa de los 25.

 

Total

x 1000 Trabajadores

Micro 1-9

PyMEs 10-249

Grande +250

Trab. X 1000

%

Trab. X 1000

%

Trab. X 1000

%

EU-25

116.647

34.862

29,89

43.502

37,29

38.283

32,82

España

12.324

4.759

38,62

4.995

40,53

2.571

20,86

Alemania

20.672

4.059

19,64

8.379

40,53

8.235

39,84

Francia

14.089

3.284

23,31

5.287

37,53

5.519

39,17

R.Unido

17.842

3.766

21,11

5.838

32,72

8.238

46,17

Finlandia

1.219

267

21,90

454

37,24

498

40,85

Fuente: Eurostat yearbook 2006-07

 

 

 

 

 

 

Se pueden hacer numerosas reflexiones sobre estas cifras y la composición (no solo en tamaño sino en términos sectoriales) de nuestro tejido empresarial. Ahí están y habremos de seguir este análisis, que tiene numerosas derivaciones.

Pero planteo ya el papel relevante y de coordinación de las organizaciones empresariales: este gran número de empresas medianas y pequeñas a las que en España les falta la “dirección” de las grandes empresas, requieren el apoyo, el soporte y la guía de las organizaciones empresariales en el proceso de innovación.

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martes, 23 de enero de 2007

Mala consejera es la incertidumbre sobre el tratamiento en las empresas de las deducciones fiscales por inversiones en I+D

Quiero señalar que en los últimos meses se han producido suficientes incertidumbres legislativas sobre el futuro de las deducciones fiscales de las inversiones en I+D+i  y sobre los procedimientos (especialmente tras la publicación del último Real Decreto 2/2007, de 12 de enero) como para que el sector empresarial se sienta inquieto ante qué decisiones tomar en este tema, absolutamente esencial si queremos que nuestro país sea competitivo en investigación, desarrollo e innovación tecnológica.

Incertidumbre, mala consejera para invertir en I+D. La fiscalidad de la I+D+i en España, como un día acertó a decir un experto es “confusa, difusa y dispersa” y no se hace mucho para eliminarle estos sambenitos...


En estos párrafos comento cómo se ha ido produciendo primero un acercamiento a la simplificación de procedimientos y a las demandas de seguridad jurídica de las empresas; posteriormente un procedimiento complejo pero que llenaba algunas de estas expectativas y, posteriormente, de nuevo la confusión que no nos indica nada bueno en este sentido.

Las modificaciones que aporta el nuevo Real Decreto 2/2007, de 12 de enero, por el que se amplía el número de entidades que pueden cooperar con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en la emisión de Informes Motivados, son bienvenidas y, sin embargo, causan sorpresa.

Bienvenidas porque aportan más recursos a la Oficina Técnica del Ministerio y facilitan la emisión de los informes motivados, con la participación de expertos, aunque quizá a las entidades certificadoras no les guste esa competencia. Causan sorpresa porque hace apenas unos meses la Administración del estado se cuestionaba la propia viabilidad de los incentivos fiscales a la I+D+i. Hoy aporta más recursos para su uso pero al, mismo tiempo reduce la cuantía de las deducciones.

Incertidumbre, mala consejera para invertir en I+D. La fiscalidad de la I+D+i en España, como un día acertó a decir un experto es “confusa, difusa y dispersa”.

Esto lo dijo hace unos años, cuando comenzaba a hacerse público el debate sobre cómo debía organizarse la deducción fiscal sobre actividades de I+D+i de forma que simplificase los trámites, clarificase los términos, fuese fiscalmente eficiente e igualitaria y, sobre todo, otorgase garantías jurídicas a la empresa ante la Agencia Tributaria.

La modificación del Artículo 33 de la Ley 43/1995, de 27 de Diciembre del Impuesto de Sociedades permite a las empresas presentar informes motivados ante la administración tributaria, tanto para las deducciones por actividades de I+D+i como para las consultas vinculantes.

Es a partir de la publicación del Real Decreto 1432/2003, de 21 de noviembre cuando se regula el procedimiento para la emisión de estos informes motivados y consultas vinculantes. Si bien el proceso no era sencillo, especialmente para las PyMEs: contacto con entidades certificadoras acreditadas por ENAC, solicitud de informe motivado al Ministerio a través de la Oficina Técnica… tenía una serie de ventajas, a mi modo de ver

Quizá más allá de la propia deducción fiscal, los procedimientos de deducción obligan a ordenar la actividad de I+D de las PyMEs, algunas de las cuales llevan a cabo procesos de, como mínimo, innovación, pero de manera desestructurada: no se define un proyecto, no se fija el objetivo de mejora, se asignan circunstancialmente los recursos (financieros, técnicos, de personal, de cooperación….), apenas se mide el avance logrado…. Es este procedimiento ordenado el que permite posteriormente realizar las acciones de certificación de proyectos y obtener con ellos los informes motivados que garanticen la deducción.

Una serie de entidades privadas o público-privadas, decidieron lanzarse al proceso de certificación con lo que ello significa de riesgo inversor, y asumieron las muy altas exigencias en cuanto al nivel de los expertos para el proceso de certificación (nivel  UNESCO 4 en una primera etapa y nivel 6 para finalizar) así como la estructura de análisis y gestión de proyectos que ello significa. Toda una apuesta con el fin de lanzar de una vez por todas la I+D empresarial en España.

Las empresas se lo tomaron en serio, certificaron sus proyectos, siguieron el protocolo de acuerdo a la normativa… y las solicitudes de informes motivados comenzaron a acumularse.

Pero… la alegría en nuestro país no dura mucho en este terreno. A principios del pasado año y a tenor de la prevista nueva regulación del IRPF y del IS se comienzan a oír voces, algunas de gran peso político y de responsabilidad en este asunto: es mejor eliminar estas deducciones, que apenas son utilizadas por las empresas, sustituimos las deducciones por ayudas directas(equivalentes a mayor rigidez y burocracia) o (nunca “y”) por la contratación de personal dedicado a la I+D (¿qué puede hacer un investigador si su empresa no invierte en proyectos? me pregunto)…

El sector empresarial se opone a la eliminación de estas deducciones y a la incertidumbre generada.

Un lío, no? Bueno, pues no es suficiente. Desde un principio se había solicitado, con el único fin de simplificar los procedimientos y facilitar a las empresas la obtención de estos documentos, que aquellos gastos aprobados como integrantes de proyectos financiados por CDTI o por un programa nacional de I+D fuesen considerados como susceptibles de deducción de manera directa. ¿No era la propia Administración la que aprobaba dichos gastos? ¿No eran estos gastos asociados a un proyecto de I+D, por ello, susceptibles de deducción? No se admitió, creo que con argumentos que ahora desmontan los que nos dieron entonces para la negativa.

Y los expedientes, a pesar de los esfuerzos ingentes de la Oficina Técnica, siguen acumulándose. Parece que las empresas innovan más cuando las dejan…

El reciente Real Decreto 2/2007, de 12 de enero que modifica el citado Real Decreto 1432/2003, amplía el número de instituciones que pueden, en colaboración con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, otorgar informes motivados en determinadas áreas tecnológicas y en determinadas condiciones de resultados obtenidos en los proyectos referidos a dichos informes.

En el caso de CDTI (albricias!!!!), aquellas empresas que obtengan financiación de este organismo estarán exentas de presentar los preceptivos informes técnicos elaborados por las entidades de certificación y, en el caso de la OEPM, los técnicos de esta entidad colaborarán con los de las entidades certificadoras. El IDAE únicamente podrá emitir informes vinculantes.

Bienvenido sea, pues, el desatranco que ello puede producir en la Oficina Técnica, pero me temo que una competencia desleal para las entidades certificadoras, si bien una potencial ventaja por costes para las empresas. ¿O van estas entidades a cobrar por las certificaciones previas al informe motivado?.

Y si antes se exigían los niveles UNESCO para la certificación, ¿qué es lo que va a ocurrir ahora?. ¿Se les exigirá a CDTI y OEPM que sus expertos tengan dichos niveles de cualificación o, simplemente porque trabajan en estas entidades se les supone la misma, sin dudar para nada de su alta cualificación tecnológica?

Todo ello me lleva a recordar que hace escasamente seis meses se estaba generando entre las empresas la incertidumbre sobre sus inversiones en I+D. Tengo el convencimiento de que en un asunto como el que tratamos, es peor para las empresas la incertidumbre generada sobre la continuidad, la cuantía y el procedimiento que una regulación que trate peor estas inversiones pero de manera estable.

La incertidumbre no ha sido nunca buena consejera del inversor. Tampoco la confusión. Si el tratamiento fiscal de la I+D eran “confuso, difuso y disperso” hace algunos años ahora es, como poco, confuso. Algo hemos avanzado.

Daniel de la Sota

Director de Innovación y Nuevas Tecnologías de CEIM

 

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miércoles, 17 de enero de 2007

A principios de diciembre del pasado año 2006, UNICE (Union des Industries de la Communauté Européenne) publicó un análisis sobre los 10 puntos de la Acción Prioritaria del Plan de Innovación de la Comisión Europea. Este análisis señala que las decisiones tomadas en la Cumbre Europea de Lahti (Finlandia) el 20 de octubre de 2006, marcan el camino adecuado a la estrategia de Lisboa, señalando a la innovación como la base para el incremento de la competitividad y que se requiere un claro compromiso de la UE y de sus Estados miembros con la puesta en práctica del Plan de Acción de Innovación. El propio Director General de la DG Empresa de la UE, Heinz Zourek, hace expresa mención al hecho de que Europa no puede fallar de nuevo en su estrategia de I+D+i.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, tiene un claro objetivo para transformar a Madrid en una de las grandes Regiones del Conocimiento, bajo la premisa de que se compite por conocimiento o no se compite y ese es el reto que los empresarios hemos de asumir, junto al resto de los actores del proceso de innovación.


Posición del sector empresarial y de UNICE ante el Plan de Innovación de la Comisión Europea

A principios de diciembre del pasado año 2006, UNICE (Union des Industries de la Communauté Européenne) publicó un análisis sobre los 10 puntos de la Acción Prioritaria del Plan de Innovación de la Comisión Europea. Por la importancia del documento, hacemos un resumen del mismo ya que una parte sustancial de la política europea de competitividad va dirigida a incrementar este indicador en la industria en el sector industrial.

UNICE cree que las decisiones tomadas en la Cumbre Europea de Lahti (Finlandia) el 20 de octubre de 2006, marcan el camino adecuado y concordante con la estrategia de Lisboa al señalar a la innovación como el instrumento que permitirá el desarrollo de procesos, productos y servicios de alto valor añadido en los mercados globales y que se requiere un claro compromiso de la UE y de sus Estados miembros con la puesta en práctica del Plan de Acción de Innovación.

Desde la perspectiva de la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, la Comunicación “Poner en práctica el Conocimiento: Una estrategia Amplia de Innovación para la UE” representa una nueva propuesta de la Comisión ante el hecho de que Europa en su conjunto todavía mejora lentamente en competitividad. El propio Director General de la DG Empresa de la UE, Heinz Zourek, hace expresa mención al hecho de que Europa no puede fallar de nuevo en su estrategia de I+D+i.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid tiene un claro objetivo para transformar a Madrid en una de las grandes Regiones del Conocimiento, bajo la premisa de que se compite por conocimiento o no se compite y ese es el reto que los empresarios, junto al resto de los actores del proceso de innovación.

En este contexto, UNICE señala, y desde CEIM lo apoyamos plenamente, que un marco adecuado para la innovación incluiría aspectos claves tales como:

  • La reducción de las trabas burocráticas a la innovación y la transferencia de los resultados de la misma al sector empresarial
  • Un sistema accesible y competitivo de protección de la propiedad intelectual e industrial
  • Un reforzamiento de la ciencia y tecnología, con mayor cooperación entre academia y empresa
  • Una mejor financiación de la I+D tanto en capital como en fiscalidad, algo que está por ver al menos en España, con continuas modificaciones de esta legislación
  • Educación y cualificación profesionales de alta calidad y adecuadas a las necesidades de los mercados
  • Un mayor desarrollo de consorcios público-privados para la I+D+i
  • El reforzamiento del papel de las Administraciones públicas como adquirentes de bienes y servicios con alto contenido tecnológico
  • La financiación adecuada del riesgo, incluso fiscalmente, para las PyMEs innovadoras
  • El desarrollo de políticas medioambientales que fomenten la innovación sin coartar la competitividad de las empresas

De entre las 10 acciones propuestas en la Comunicación (Communication from the Commission to the Council, the European Parliament, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions, COM (2006) 502, Septiembre de 2006) se pueden destacar por su actualidad la Acción 2, relativa a la creación de un Instituto Tecnológico Europeo (plenamente en línea con la creación de los IMDEA); la Acción 4, referida al reforzamiento de las relaciones Academia-Empresa y considerada como esencial por las Organizaciones Empresariales, enfatizando sobre la necesidad del lanzamiento inmediato de las Iniciativas Tecnológicas Conjuntas (Joint Technology Initiatives, JTIs, la Acción 6 sobre la reforma de las ayudas nacionales a la I+D y a la provisión del adecuado tratamiento fiscal para la inversión en I+D y la Acción 7, que se ecntra sobre la necesidad de disponer cuanto antes de una patente europea realmente amplia, accesible igualitaria y eficiente en términos de coste-beneficio, sugiréndose la rápida ratificación del Acuerdo de Londres.

El número de temas es amplio y la comunicación propone medidas que, en cualquier caso, llevamos años discutiendo, apoyando, legislando sobre ellas. En unos lugares de Europa se avanza más deprisa que en otros en uno o varios de los aspectos mencionados, aunque el proceso de innovación es complejo y requiere todos los soportes para que se sostenga y avance.

Creo que existe una importante labor de cambio cultural en el mundo empresarial y en el mundo académico, a pesar de que, no me cabe duda, cada surgen nuevos ejemplos, para muchos desconocidos, de cooperación academia empresa.

Así que... ¿por dónde seguimos?

 

Daniel de la Sota

Director de Innovación y Nuevas Tecnologías

CEIM Confederación empresarial de Madrid-CEOE

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