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martes, 04 de agosto de 2009

La escasez de agua surge en los inicios del siglo XXI como uno de los problemas más acuciantes que afectan a la generalidad del globo terráqueo y posible causa del mayor conflicto geopolítico hasta ahora conocido.

 

 

[Grupo de Fisicoquímica de Procesos Industriales y Medioambientales, FQPIMA. Universidad Complutense de Madrid.]

 


Como se comento en el primero de esta serie de escritos, la escasez de agua dulce es uno de los siete problemas ambientales fundamentales y para buena parte de la comunidad científica es, junto al cambio climático, el principal problema del nuevo siglo. A las perspectivas nada favorables, se une el interés cada vez más real por parte de los estados y de otros intereses por apropiarse de los recursos que, en buena lógica deberían compartirse. De esta manera este recurso a pasado a ser objeto claro de peleas políticas relacionadas con el reparto y el uso…..el agua es de todos pero la que pasa por el territorio propio no; presas, canales de riego, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales son motivo de luchas políticas más que soluciones. A esto se une el envasado y comercialización del agua, negocio que mueve más ganancias que la industria farmacéutica.

 

Esta última parte es grave porque existe un serio peligro que puede suponer la apropiación de territorios ricos en reservas de agua o, de forma directa, la privatización del agua. Los gobiernos de buena parte del globo (que en su mayoría no forman parte del primer mundo) están cediendo de responsabilidad y de sus obligaciones con los recursos naturales a favor de las empresas privadas. Esto no significa una mejoría clara en  la gestión del agua, y si supone un aumento de costes que repercute en el consumidor final. En los últimos años, las grandes corporaciones (Global Fortune, RWE, American Water Works, Thames Water, Vivendi y Suez entre otras), que en muchos casos son de naturaleza multinacional, han pasado a controlar el agua de una buena parte del planeta, y se teme que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control del monopolio de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.

 

Los problemas se agravan aun más cuando añadimos el problema de la contaminación de los escasos recursos con los que se puede contar, en especial en áreas deprimidas. Los acuíferos que corren bajo Beijing, Delhi, Bangkok, y docenas de otros ubicados en zonas urbanas de rápido crecimiento  se están secando. Los ríos Ganges,  Jordan, Nilo y Yangtze, durante gran parte del año reducen su caudal a la mínima expresión. En la antigua Unión Soviética, el Mar de Aral se ha reducido a una cuarta parte de su tamaño, dejando tras de sí una corteza de salitre como residuo.

 

El déficit local y regional de agua es debido, sobre todo, al aumento de las necesidades surgidas del desarrollo económico y de la explosión demográfica. El hombre ha utilizado el agua para fines cada vez más numerosos, y su dependencia de este elemento no ha hecho más que crecer, en especial en el pasado siglo; debido a esto el volumen de aguas residuales ha crecido exponencialmente. El agua dulce es el recurso renovable más importante, pero la humanidad está utilizándolo y contaminándolo más rápidamente de lo que necesita para reponerse. Además hay que añadir que el ciclo hidrológico es cada vez menos previsible ya que el cambio climático altera los patrones de temperatura y precipitaciones establecidos y previstos en todo el mundo.

 

 

 

 

21:24 | gestionado por José Aguado Alonso | Enviar comentario (0)

Investigadores de la Agencia Nacional y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos, han confirmado recientemente el comienzo del fenómeno denominado “El Niño” (ENOS, El Niño Oscilación Sur), después de registrarse un incremento constante de las temperaturas en la superficie del Océano Pacífico Central. Aún es temprano para determinar si sus efectos serán tan severos como los de hace una década en la zona ecuatorial del Pacífico, pero se espera un fortalecimiento de débil a moderado hasta el otoño del presente año, con posibilidades de que gane en fuerza con posterioridad.

 

[Grupo de Tratamiento de Aguas. Universidad de Alcalá]

 

 


Se conoce con el nombre de "El Niño" a la aparición de corrientes oceánicas cálidas en las costas de América, relacionado con la alteración del sistema global océano-atmósfera que se origina en el Océano Pacífico Ecuatorial (es decir, en una franja oceánica cercana al Ecuador), generalmente durante un periodo comprendido entre diciembre y marzo.

 

La aparición de las aguas cálidas fue identificada por los pescadores del norte de Perú siglos atrás, quienes le dieron el nombre de El Niño en referencia a la llegada del Niño Dios, porque se observaban a finales de diciembre, cerca de la Navidad. También observaron que cada cierto tiempo esta corriente era más intensa, más cálida y se presentaba acompañada por graves alteraciones climáticas que se traducían en la ocurrencia de intensas precipitaciones en una región de características áridas. Este fenómeno se presenta a intervalos de dos a siete años y se caracteriza porque la superficie del mar y la atmósfera sobre él presentan una condición anormal durante un período que va de doce a dieciocho meses.

 

Las anomalías más significativas son:

 

 

 

- Aumento de presión a nivel del mar en la región de Oceanía y disminución de la presión a nivel del mar en el Pacífico tropical y subtropical junto a las costas de América del Sur y América Central. Esto contribuye a disminuir o a anular la diferencia de presión a nivel del mar entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial

 

- La disminución de la diferencia de presión entre la costa de América del Sur y Oceanía contribuye al debilitamiento de los vientos alisios, que en los casos más extremos invierten su dirección. La menor intensidad de los alisios hace que disminuya la eficiencia de la surgencia de aguas profundas (relativamente más frías) a lo largo del Pacífico ecuatorial, lo que se traduce en un aumento de la temperatura superficial del mar en esta región. En los casos más extremos puede superar en 4ºC el valor medio climatológico en algunas regiones específicas

 

- En la región cercana a Oceanía,  al oeste de 180º de longitud, donde la temperatura de la superficie del mar es más alta, se desarrolla gran nubosidad y precipitación. El desplazamiento hacia el Este de las aguas más calientes durante los fenómenos El Niño contribuye a un desplazamiento en esa dirección del núcleo de nubosidad y precipitación más intensa, lo cual provoca graves sequías en Indonesia y el norte de Australia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En términos prácticos, la ocurrencia de “El Niño” significa que muchas regiones normalmente húmedas, como Indonesia, llegan a sufrir sequías, mientras que las áreas normalmente secas, como las de la costa oeste de América, se humedecen con precipitaciones intensas.  Otros cambios se llevan a cabo; por ejemplo, la disponibilidad y abundancia de las poblaciones de peces cambia en áreas costeras. Esto tiene repercusiones no deseadas, con impactos adversos en la producción y exportación pesquera y de otros productos alimenticios. Otros impactos adversos incluyen un aumento en la frecuencia de incendios forestales, inundaciones, erosión costera, alteraciones en el anidamiento de aves marinas y en los arrecifes coralinos, así como la presencia de tormentas tropicales. Según algunos estudios también tiene una responsabilidad importante en las inundaciones que periódicamente ocurren en la península Ibérica.

 

Más recientemente, se ha detectado otro fenómeno, denominado “La Niña”, que se caracteriza por otras condiciones anómalas, esencialmente opuestas a las de los episodios de “El Niño”.  En este caso, la temperatura superficial del mar disminuye por debajo del valor medio climatológico. La presencia de aguas relativamente más frías en este sector constituye la evidencia más directa de la presencia del fenómeno “La Niña”. En general las máximas anomalías térmicas negativas son de una magnitud inferior a las que se registran durante los episodios El Niño.

 

En relación con las previsiones para el continente americano del NOAA de Estados Unidos no son claras, hasta el momento. "Si su potencia es moderada o fuerte, entre noviembre de 2009 y marzo de 2010, las condiciones en el centro y el este de la cuenca amazónica serán más áridas que el promedio, y entre enero y mayo de 2010 lo serán en el noreste de Brasil", declaró Michelle L'Heureux, Jefa del equipo de Predicción del El Niño/Oscilación del Sur de la NOAA. Al parecer, en la costa oeste de América del Sur, Ecuador y el norte de Perú se sentirán sus efectos entre enero y abril del 2010, mientras que en Uruguay, el noreste de Argentina y el sur de Brasil, entre noviembre del 2009 y febrero del 2010, añadió L'Heureux. El Niño, fenómeno que afecta el clima de todo el mundo, puede traer consecuencias severas como sequías intensas, inundaciones, e incendios forestales. Pero también ocasionar lluvias que acaben con la sequía en el sureste de Estados Unidos y disminuir la formación de huracanes en la cuenca del Atlántico.

 

 

 

 

 

 

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