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viernes, 05 de septiembre de 2008

En los últimos años se ha incrementado vertiginosamente el consumo de agua envasada, convirtiéndose este negocio en uno de los más fructíferos a nivel mundial. Sin embargo, frente al auge de este sector se alzan voces críticas que se plantean si justificable el consumo de agua envasada sin tener en cuenta el coste ambiental que supone, o su auge en países donde no está asegurado el abastecimiento de agua potable a toda la población.

 

[Grupo de Ingeniería Química y Ambiental (GIQA) Universidad Rey Juan Carlos]


El negocio del agua envasada se ha convertido actualmente en uno de los de mayor crecimiento a nivel mundial. Sólo en EE UU, sus ventas rondaron en 2007 en los 18.000 millones de euros. En España, el consumo de agua envasada ha crecido vertiginosamente en los últimos años: en 2007 se vendieron casi 6.000 millones de litros con una previsión para el 2008 de un crecimiento del  7,9%, según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasada, Aneabe.

La legislación española, en línea con las directivas comunitarias, diferencia entre tres tipos distintos de aguas envasadas:

1)  Aguas minerales naturales: son aquellas bacteriológicamente sanas que tengan su origen en un estrato o yacimiento subterráneo y que broten de un manantial en uno o varios puntos de alumbramiento, naturales o perforados.

2) Aguas de manantial: son las potables de origen subterráneo que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se captan mediante labores practicadas al efecto, con las características naturales de pureza que permiten su consumo.

 

3)  Aguas preparadas: son las sometidas a los tratamientos autorizados fisicoquímicos

necesarios para que reúnan las características concretas de tipo microbiológico y físico-químico.

 

En la actualidad existen en nuestro país 130 manantiales en explotación, 92 marcas y unas 75 empresas relacionadas y España se ha convertido en el cuarto productor europeo de aguas envasadas, detrás de Italia, Alemania y Francia, según analiza la Estadística de Producción de Bebidas de Aguas Envasadas de Europa, elaborada por la EFBW (Federación Europea de Aguas Envasadas).

 

¿Cómo puede explicarse el aumento tan importante en el consumo de agua embotellada que ha hecho que  se comience a hablar de ella como el 'oro azul', en clara alusión comparativa al petróleo? Quizás la respuesta se encuentre en la conversión hoy día del agua envasada en un bien que mezcla la primera necesidad, la salud y el lujo. Cada vez son más los establecimientos que se apuntan a la tendencia de ofrecer una carta de aguas junto a las tradicionales cartas de vinos, se ha creado la profesión de catador de aguas, y en Nueva York y Los Ángeles estrellas del cine pagan a precio de oro botellas de agua mineral traídas de la Patagonia o del monte Fuji de Japón.

Frente a este auge de crecimiento del negocio del agua envasada, se alzan voces críticas.

¿Es justificable el consumo de tales cantidades de agua sin tener en cuenta el coste ambiental que supone? Según las estimaciones de Pacific Institute, se necesitó una cantidad de petróleo equivalente a 100 millones de barriles (el crudo que importa España en dos meses) para producir el plástico de todas las botellas que se utilizaron en 2006 en el mundo. Casi todas son de PET, del que en EE UU sólo se recicla un 14%. Frente a esto, Irene Zafra, secretaria general de ANEABE subraya el esfuerzo de la industria en España por reducir el peso de las botellas (ahora son un 45% más ligeras que hace dos décadas) y, de esa manera, el coste energético del transporte. La dirigente de ANEABE recuerda además que otras bebidas incurren en costes similares o mayores, "cuando es mucho más saludable beber agua embotellada".

¿Es justificable el consumo de grandes cantidades de agua envasada en España? Desde la federación de consumidores Facua apuestan, en este sentido, por el agua de grifo que aseguran es de calidad y no produce daños a la naturaleza. No obstante,  Rubén Sánchez, portavoz de la asociación recalca que "el consumidor debe tener en cuenta el impacto ambiental de una botella, pero en muchas ciudades el sabor del agua de grifo es muy malo”. Es un mal generalizado en la costa mediterránea; en Barcelona, por ejemplo, se bebe más agua embotellada que de grifo, según la Agencia Catalana del Agua. "Hay que invertir más en los sistemas de abastecimiento", mantiene Sánchez. Otra opción contra el mal sabor son los filtros, una inversión que se amortiza en unos cuantos meses.

¿Es justificable el consumo de agua envasada en países donde no está asegurado el abastecimiento de agua potable a toda la población? Las denuncias ecologistas sobre problemas similares en países emergentes son habituales. En China, Brasil o Indonesia, el crecimiento del consumo de agua embotellada es vertiginoso. Pero también crece el número de personas que no tienen garantizado el consumo de agua potable. Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 1.000 millones de personas en esta situación. Para reducir a la mitad esa cifra antes de 2015, la ONU abogó por duplicar los 10.000 millones de euros que se gastan al año en sistemas de abastecimiento y alcantarillado. Muy por debajo de los 70.000 millones que se destinan a pagar botellas de agua en el mundo.

La polémica del agua envasada está servida

 

9:54 | gestionado por José Aguado Alonso | Enviar comentario (5)