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miércoles, 05 de marzo de 2008

De nuevo aparece en el panorama político el problema de la escasez de agua que sufren determinadas zonas de España. La lucha trasvase-desaladora vuelve a empezar.

 

[Grupo de Fisicoquímica de Procesos Industriales y Medioambientales, FQPIMA. Universidad Complutense de Madrid]


Las aguas del Plan Hidrológico Nacional vuelven a bajar agitadas en el panorama político español. El presidente del Partido Popular y candidato a la Presidencia del Gobierno Mariano Rajoy promete en esta campaña electoral relanzar el trasvase del Ebro contra el "desierto" de Zapatero, y llevar agua hacia Castellón, Murcia, Valencia, Alicante y Almería siempre que se hayan cumplido "los compromisos del agua y el caudal ecológico".
El plan fue diseñado por el anterior gobierno del PP para trasvasar agua, construir embalses, reforestar cuencas, mejorar los regadíos y optimizar la gestión; aunque la medida más “impopular” fue la propuesta de trasvase de 1.050 hectómetros cúbicos anuales del Ebro a las cuencas mediterráneas. La respuesta del gobierno actual ha sido la paralización del plan, apostando por las desalinizadoras para resolver los problemas de suministro de agua (3.000 millones de euros para desalar agua del mar) recuperar aguas residuales para su reutilización, modernizar el regadío, un plan forestal, la creación de un banco de agua público y una mejora de infraestructuras.

El líder del Partido Popular ha manifestado en una de sus muchas intervenciones de la campaña electoral que no quiere una España de color amarillo, sino una España verde. Por tanto, se relanza el trasvase del Ebro como “compromiso electoral”, aunque si se hace lectura del programa electoral del Partido Popular, este tema no se contempla debido a la división de los líderes regionales.

Todos queremos que nuestro país sea un “vergel” en el cual haya agua para todos y para todo uso, pero el problema que nos encontramos aquí es plantear un problema global con nuestra escala regional. La sequía en España es un problema muy importante y que afecta a un buen porcentaje de habitantes; la escasez de precipitaciones es generalizada (hasta en la zona Cantábrica, siempre verde) y aumenta claramente la parte de territorio que se puede considerar seco. La famosa afirmación que siempre hemos oído que dice, “las aguas de nuestro país están distribuidas de manera muy irregular, las lluvias se concentran en el norte cantábrico, el borde noroeste y los Pirineos, donde no existen períodos secos”, deja de ser cierta ante la generalización de la sequía. Tampoco las previsiones para el futuro son muy prometedoras. Además, el agua se desperdicia en grandes cantidades y por parte de todos. Sólo la agricultura consume el 80% del agua dulce del país más árido de la Unión Europea.

El trasvase del Ebro al arco mediterráneo español ha enfrentado desde un principio a la Comunidad de Aragón y la de Murcia. Los aragoneses no quieren ceder 1.000 hectómetros cúbicos de su río a la zona de Levante. Por el contrario, son los murcianos, muy necesitados de agua, los que sí continúan apoyando el proyecto de trasvase, asegurando que mientras se mantenga el cauce ecológico del río (la circulación mínima de agua necesaria para conservar la vida de un río) cifrado en  100 metros cúbicos por segundo. El problema está que no hay unanimidad en la cifra del caudal ecológico puesto que, otra corriente de opinión entre los expertos sitúa el caudal mínimo necesario en 300 metros cúbicos por segundo, dejando los 100 anteriores en un dato que se podría soportar de forma eventual y en cortos periodos de tiempo. Restar tanta agua al Ebro pone en peligro la vida en el río y alrededor de éste, ya que el mar no encontraría obstáculo para adentrarse en el delta del río salinizando grandes zonas de cultivos.
Mientras que los políticos se echan los trastos a la cabeza, los verdaderos luchadores del agua están en las asociaciones ecologistas. Los daños al medio ambiente y el uso irracional del agua son sólo algunos de sus argumentos contra el proyecto del PP. Las organizaciones ecologistas, rurales o de afectados por los embalses consideran peligroso el trasvase por sus obras faraónicas, que provocarán graves efectos sociales y medioambientales. Los 'verdes' creen que el PP no tiene en cuenta el cambio climático, que dentro de unos años impedirá los trasvases, y denuncian la voraz demanda de agua por parte de la zona mediterránea. Una de sus tesis viene a ser que, si en los Pirineos no hay «excedente de montañas», tampoco en el Levante habrá «déficit» de ríos.

El Partido Popular opina que en Levante y Andalucía hay un déficit estructural de agua, y que esto es suficiente justificación para realizar el trasvase; pero lo que no se explica es que esa situación es, en parte, la consecuencia lógica del desorden y dejadez de la administración hidrológica de la zona que lleva décadas siendo incapaz de contener la demanda y alimenta una espiral de insostenibilidad que ha deteriorado o destruido recursos hídricos propios y ajenos.

La comunidad científica en general también se plantea una postura frontal frente al antiguo Plan Hidrológico. La polémica de este sector se localiza en los trasvases: mientras el Partido Popular sostiene que son la alternativa más barata para remediar la escasez de agua, los científicos apoyan la política de la Ministra Narbona basada en la instalación de desaladoras en las zonas afectadas. Las plantas desaladoras depuran el agua del mar y la convierten en apta para cualquier tipo de consumo; es más barato a la larga, más cómodo y con menor impacto sobre el ecosistema. Los expertos aseguran que, con una legislación adecuada, el daño de una desaladora siempre será menor que el de una gran obra hidráulica. Aunque hay opiniones de otro tipo, que plantean como algo evidente que el coste del metro cúbico de agua desalada es caro, el consumo energético no es despreciable, y el impacto sobre la zona a nivel ecológico no se puede desdeñar. Llegado este punto en el que se comparan dos concepciones muy diferentes sobre el tema trasvase-desaladora, quizá quepa una tercera vía-concepto que perfectamente es compatible con ambas y que las mejora considerablemente: acompañar al uso eficiente del agua, la reestructuración del tamaño de las explotaciones agrarias, el desmantelamiento de los regadíos ilegales, y la modernización de los sistemas de conducción y regadío, los dos grandes propósitos que debemos tener como país que padece sequía crónica, la depuración y reutilización de las aguas residuales.

 

11:46 | gestionado por José Aguado Alonso | Enviar comentario (6)