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viernes, 15 de febrero de 2008

Se ha detectado un problema medioambiental en una zona del rio Ebro en donde  la mayoría de peces analizados presentan un contenido de compuestos organoclorados y mercurio (esencialmente metilmercurio) superior a los niveles aceptables para el consumo humano. No obstante el consumo de arroz, frutas y hortalizas de origen local no supone ningún tipo de riesgo para la salud de la población.

El mayor efecto negativo de la contaminación ambiental por mercurio se produce a nivel acuático, debido a que el metilmercurio se acumula en la vida acuática con el tiempo en concentraciones y niveles más elevados. El grupo de pescados, moluscos y crustáceos es el principal suministrador de mercurio a la dieta, sin embargo, a pesar del alto consumo de pescado en nuestro país, la ingesta dietética total de mercurio está muy por debajo del valor de la ingesta diaria aceptable (IDA) para este metal.

 

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]


Recientemente se han celebrado en Tarragona las jornadas sobre "Contaminación industrial en ríos, efectos en la calidad de las aguas, biota y agricultura" en las que han participado 50 investigadores y se han recogido 60 informes y 10 tesis doctorales. La conclusión general es que la calidad de las aguas en el tramo que separa el embalse de Flix de la desembocadura del Ebro goza de buenas condiciones y cumple todas las normativas legales, principalmente para abastecimientos, y que no existe riesgo para la salud de las personas.


            A pesar de ello, se ha detectado un problema medioambiental ya que la mayoría de peces analizados tienen un contenido de compuestos organoclorados y mercurio (esencialmente metilmercurio) que se encuentra por encima de los niveles aceptables para el consumo humano,          debido a que los fangos del embalse son arrastrados aguas abajo, Se han realizado pruebas en carpas y siluros, dos especies que están en la parte más alta de la cadena trófica, por lo que acumulan más los contaminantes, y, por tanto, permiten radiografiar el estado de salud de las especies del río. Mediante estos análisis se ha comprobado que la presencia de organoclorados y mercurio alcanza en alrededor del 15% de estas especies una concentración media de 0,7 microgramos por gramo, cuando el límite legal sanitario se sitúa en 0,5 y el objetivo de calidad es de 0,3, un índice que superan el 40% de los peces analizados.


          Otros organismos tales como el cangrejo americano o las aves del entorno del embalse de Flix, aguas abajo en el delta del Ebro, también presentan niveles muy altos de estos contaminantes, mientras que otros peces de consumo habitual y moluscos no presentan problemas. No obstante el consumo de arroz, frutas y hortalizas de origen local no supone ningún tipo de riesgo para la salud de la población.

 

Además de las importantes conclusiones científicas de estos estudios, se han utilizado nuevos métodos de análisis que se han aplicado durante su desarrollo. En este sentido destaca el informe sobre el uso de escamas de peces como fuente para obtener biomarcadores genéticos. Este estudio establece una fórmula novedosa para muestreos más fáciles y rápidos de peces sin necesidad de tener que diseccionar a los animales. Para alcanzar las conclusiones expuestas se han recogido y analizado muestras de agua en diferentes puntos del río tanto de manera periódica como en episodios de crecida. También se han recogido muestras de fangos, se han estudiado las corrientes en el fondo del embalse y los organismos invertebrados, peces, aves, plantas acuáticas, suelos y productos agrícolas.

 

Para solucionar el problema medioambiental de la contaminación, se prevé  la extracción de unas 300.000 toneladas de lodos contaminados, una operación que se iniciará esta primavera y costará cerca de 200 millones de euros.

El mercurio en estado natural no es tóxico, pero sí lo son las diversas formas que puede adoptar bien en la naturaleza o como consecuencia de procesos industriales o de transformación. Según se desprende de la extensa bibliografía existente acerca de este metal pesado, los polvos y vapores de mercurio se readsorben casi completamente por vía pulmonar. Las sales de mercurio producen lesiones en la piel y en las mucosas y el metilmercurio, una de las formas más tóxicas conocidas, se disuelve fácilmente en grasa y pasa la barrera hemato-encefálica y la placenta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son los organismos encargados de establecer los límites máximos permitidos de contaminantes, lo que se conoce como la Ingesta Diaria Aceptable (IDA). Sin embargo, cada país puede establecer los niveles máximos permitidos de contaminantes en los distintos alimentos. Desde la década de 1980 la OMS se ha venido preocupando especialmente por el riesgo que corren los niños. Para el adulto se considera que, con menos de 50 microgramos por gramo de mercurio capilar (índice que refleja la concentración de mercurio en sangre) no hay problema alguno. Pero el niño, y más aún el feto cuyo sistema nervioso está en plena construcción, tienen una sensibilidad de cinco a diez veces superior a la del adulto. En el estado actual de los conocimientos, la OMS indica que pueden producirse retrasos de desarrollo en el niño a niveles maternales de mercurio capilar de 10 a 20 µg/g.

El mayor efecto negativo de la contaminación ambiental por mercurio se produce a nivel acuático, debido a que el metilmercurio (toxina muy potente para el pescado) se acumula en la vida acuática con el tiempo en concentraciones y niveles más elevados. En los grandes peces marinos la acumulación de mercurio puede superar 500 veces la concentración en agua.  A nivel internacional tanto la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) como la FSA (Agencia de Alimentación Británica), han recomendado limitar el consumo de atún en lata en mujeres gestantes por su contenido en mercurio y su posible relación preventivo en los países donde sea el atún la especie mayormente consumida (y casi únicamente), pero no en aquellos países en donde la variedad en el consumo de pescados sea mucho más amplia.

En un estudio de dieta total llevado a cabo en España se ha determinado que es el grupo de pescados, moluscos y crustáceos, el principal suministrador de mercurio a la dieta, como ocurre en el resto del mundo. Sin embargo, curiosamente, a pesar del alto consumo de pescado en nuestro país, la ingesta dietética total de mercurio está muy por debajo de las IDA para este metal. La ingesta diaria recomendada de mercurio -es decir, la cantidad que no debe sobrepasarse- es del orden de 46 microgramos por día. Los estudios realizados en nuestro país confirman que no superamos esos índices. Entre las comunidades autónomas estudiadas, la que mayor cantidad por persona y día de ese metal ingiere es Andalucía. Aún así, los 7,93 microgramos allí registrados no llegan al 18% de las IDA recomendadas.

Los efectos neurotóxicos por la acumulación de mercurio en el organismo se han documentado bien después de los envenenamientos ocurridos en el mundo, en los cuales las personas mostraban síntomas de temblor, entumecimiento de miembros y disturbios sensoriales entre otros, debido a la susceptibilidad del cerebro al metilmercurio. En los adultos, el envenenamiento debido al metilmercurio se caracteriza por la degeneración focal de neuronas en regiones seleccionadas del cerebro (por ejemplo, corteza y cerebelo cerebrales). En los fetos, se presentan diversos efectos neuropatológicos debido a que son altamente sensibles al metilmercurio.

En el Amazonas brasileño se han llevado a cabo estudios en poblaciones de mujeres que consumen peces en su dieta diaria con el fin de analizar la acumulación de mercurio en su organismo. Los resultados revelan que aquellas mujeres que consumían fruta tropical junto con las comidas de pescados, tenían niveles más bajos de mercurio. Los datos obtenidos permiten deducir que las fibras alimenticias presentes en las frutas pudieron obrar recíprocamente con el mercurio adsorbiéndolo y excretándolo. Sin embargo, hacen falta más estudios al respecto para aclarar en que forma las frutas tropicales evitan la acción tóxica del metilmercurio.

11:48 | gestionado por José Aguado Alonso | Enviar comentario (11)