Los desarrollos sociales, urbanísticos, agrícolas e industriales no son concebibles sin un adecuado suministro de agua, lo que ha convertido al agua en una bien estratégico, escaso y comercializable. Durante el siglo XXI la escasez de agua conducirá a un recrudecimiento de los conflictos por los recursos hídricos compartidos. La disputa de Israel y Líbano por las aguas del río Jordán, la de India y Pakistán por las del Indo o la de India y Bangladesh por las del Ganges son una muestra de las tensiones que pueden producirse en los más de 260 enclaves en el mundo donde existen ríos de relevancia compartidos por dos o más países.
[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental,
Universidad Autónoma de Madrid]
Todas las civilizaciones conocidas crecieron y florecieron en torno al agua. Mientras la población humana y el consumo de agua se mantuvieron limitados el abastecimiento natural de agua enmascaró la importancia del agua y su condición de recurso limitado. El progresivo crecimiento de la población y los cambios en los usos del agua han puesto de manifiesto una creciente escasez de agua que en algunos puntos del planeta es ya crítica. Los desarrollos urbanísticos, agrícolas e industriales no son concebibles sin un adecuado suministro de agua, lo que ha convertido al agua en una bien estratégico, escaso y comercializable.
Si bien el agua ha alcanzado un papel esencial para el desarrollo social y económico, el debate del agua no debe dejar de lado su condición de bien indispensable para la vida. El hecho es que más de 1.100 millones de personas no tienen acceso a una red de abastecimiento de agua potable adecuada, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado. Las carencias no sólo afectan a la cantidad, sino también a la calidad del agua disponible. Así, los habitantes de los países en desarrollo sufren con mayor incidencia enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos que se desarrollan en el agua. En el siglo XX la población mundial se triplicó, dando lugar a un aumento del 600% en el consumo de agua y desencadenando las primeras crisis y conflictos a causa del agua. Durante el siglo XXI la población aumentará en un 40-50% a la vez que regiones que actualmente tiene un bajo desarrollo liderarán el crecimiento y la industrialización.
El cóctel está servido, la combinación del aumento de población, de las expectativas de mejora de la calidad de vida, los planes regionales de desarrollo basados en la disponibilidad del agua y el reparto desigual de los recursos acuáticos dará lugar a una demanda y una escasez de agua sin precedentes, con graves consecuencias ambientales, sociales, económicas y políticas. La Organización de las Naciones Unidas predice que el acceso al agua será la mayor causa de conflictos y guerras en África durante los próximos 25 años, especialmente en regiones en las que varios países comparten ríos y lagos.
En actualidad existen ya importantes disputas por el control del agua. El aprovechamiento del las aguas del río Nilo para el desarrollo de regadíos y la generación de electricidad es una fuente de tensiones en la zona. Asimismo, en Oriente Medio el agua alcanza una importancia equivalente a la del petróleo. La pugna por las aguas del río Jordan sigue siendo un tema candente desde que en 1967 constituyó uno de los desencadenantes de la Guerra de los Seis Días. La escasez de agua en la zona se ve acentuada año a año por el crecimiento de población. El Líbano mantiene desde hace años la acusación de que Israel manipula el caudal del río Litani, mientras que Siria reclama la retirada de Israel de los bancos del Mar de Galilea, de donde Israel obtiene en torno al 30% del agua que consume. En otra zona del mundo, India mantiene una disputa con Pakistan por le control de las aguas del río Indo y con Bangladesh por las del Ganges. Los ejemplos mencionados muestran los problemas que plantea compartir entre dos o más países la cuenca de un río o un lago. Esta situación se da en más de 260 enclaves de relevancia en el mundo, a fin de cuentas reservas de agua que tarde o temprano deberán ser movilizadas para afrontar la escasez de recursos.
El hecho es que las reservas mundiales de agua dulce son limitadas y en algunos puntos su sobreexplotación lo está poniendo de manifiesto. Docenas de grandes ríos se encuentran secos antes de alcanzar el mar. Es el caso del río Nilo en Egipto, del río amarillo en China, del Indo en Pakistan, y los ríos Grande y Colorado en Estados Unidos, entre otros. El estado de estos ríos, antaño referencia entre los grandes ríos del planeta, son una muestra visible de la profunda crisis del agua. La situación corre el riesgo de extenderse a muchas otras zonas llevando consigo la inevitable disputa por el control del agua.