Casi un millón de personas bebía de sus grifos agua desalinizada del mar en 2004; en 2010 serán más de 10 millones, es decir, se multiplicará por diez el consumo de agua desalada. El programa “Agua” (Actuaciones para la Gestión y la Utilización del Agua) se sigue ejecutando, acelerado por el Gobierno al final de esta legislatura. Es la respuesta ante el crecimiento urbanístico que traerá más población a la costa mediterránea y más necesidad de agua en estas zonas, amenazadas permanentemente por la sequía. Pero, no todos están de acuerdo.
[Grupo de Ingeniería Química. Universidad de Alcalá]
¡Beban señores, no se corten, que el agua es vida! Eran las 4 de la tarde de un día del pasado agosto. Bajo un sol que irradiaba 38 grados centígrados sobre la arena blanca de la playa de la Carolina, en el municipio murciano de Águilas, un grupo de jóvenes repartía botellines de agua fresca. Pero no era agua embotellada procedente de un manantial o de la montaña, sino agua desalada extraída del mismo mar Mediterráneo donde se bañaba aquellos señores.
A pocos kilómetros de allí, en San Pedro del Pinatar, el delegado del Gobierno en Murcia, Ángel González, repartía botellines de agua procedente de la desaladora que funciona en el municipio murciano desde enero como parte del programa Agua (Actuaciones para la Gestión y la Utilización del Agua), impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente. El etiquetado de aquellos botellines no engaña: “75 por ciento agua desalada, 25 por ciento agua de ríos o manantiales con alto contenido en sodio, nitratos, hierro y otros minerales”.
Estos ejemplos son sólo una muestra del plan que ha acelerado el Gobierno al final de esta legislatura ante el crecimiento urbanístico que traerá más población a la costa mediterránea y más necesidad de agua en zonas amenazadas por la sequía (sobre todo Murcia y Andalucía) donde apenas llueve y la mayoría de la población ya consume agua desalada de los grifos de casa. Según fuentes del Ministerio de Medio Ambiente consultadas, en los próximos tres años más de 10 millones de españoles beberán del grifo agua desalada del mar. Para ello, el Gobierno quiere construir 19 desaladoras en todo el Levante, Baleares y parte de las Islas Canarias. Estas plantas producirán 2,8 millones de metros cúbicos al día. El programa “Agua”, con un presupuesto de 3.900 millones de euros se implantará con carácter inmediato en el litoral mediterráneo (Cuencas Hidrográficas del Sur, Segura, Júcar, Ebro y Cuencas Internas de Cataluña).
El paso es significativo: casi un millón de personas bebía de sus grifos agua desalinizada del mar en 2004; en 2010 serán más de 10 millones, es decir, se multiplicará por diez el consumo de agua desalada.
Para ello, se construirán nuevas desaladoras y se ampliarán las existentes. De las desaladoras que están en proceso de construcción, sólo la de Torrevieja (Alicante) suministrará agua desalada a tres millones de personas. Ya son muchas las ciudades que a falta de agua proveniente de ríos, embalses y trasvases se nutren del mar para beber.
Según Catherine Mordos, portavoz de la agencia estatal Acuamed, que desarrolla el programa Agua, en la provincia de Alicante 320.000 personas beben agua desalada; en la capital, 130.000 personas. “La desalación es compleja, pero es una solución para muchos municipios. Todavía falta que las empresas vean ahí un negocio y, en un futuro, comercialicen agua embotellada de mar como lo hacen con los manantiales”, comenta Mordos. En estos momentos, las desaladoras de Agua Amarga y San Pedro del Pinatar abastecen al 70 por ciento de Torrevieja, Santa Pola y Guardamar (150.000 personas).
En Málaga, el cien por cien de la población que vive en la capital bebe agua desalinizada. En Almería, la desaladora de Carboneras abastece a toda la costa almeriense (Mojácar, Vera, Garrucha): 400.000 personas en toda la provincia. En la región de Murcia, el 80 por ciento de la población bebe agua desalada.
El programa Agua atiende a la necesidad de una gestión del agua en cada cuenca, ya que “el agua no es un bien ilimitado, ni su disponibilidad puede ser gratuita”, explican desde Medio Ambiente. El plan de construcción del programa –adoptado por el Gobierno al derogar en 2004 del Plan Hidrológico Nacional basado en grandes trasvases que aprobó el PP– se ha acelerado en 2007. También porque Medio Ambiente advirtió que no había la suficiente agua para las 300.000 nuevas viviendas que se prevén construir en la costa mediterránea.
Este año se han iniciado las obras del 70 por ciento de diez plantas desaladoras y en 2010 estarán en marcha un total de 19. Ya se están construyendo las desaladoras de Alicante II y Torrevieja y ampliándose Águilas y Valdelenstisco en Murcia. La costa crece en población y España, su gobierno, ha visto en el mar un recurso ilimitado.
Sin embargo, diversos sectores de la sociedad, no están muy de acuerdo con esta política. Líderes ecologistas critican el plan de desalinización masiva en curso, alegando razones como el impacto ambiental que generan las plantas desalinizadoras: emisiones a la atmósfera consecuencia del elevado consumo energético (parcialmente solucionable asociándolas a consumo de energía renovable) y, por otra parte, los residuos de salmuera vertidos al mar.