La depuración del agua de las piscinas es un tema de gran relevancia desde el punto de vista de la salud y medioambiental. Existen varios procedimientos para llevarla a cabo, destacando los tratamientos con cloro, ozono o radiación ultravioleta o combinaciones de los mismos. La elección del método más adecuado depende del volumen de la piscina y del número de personas que acceden a la misma.
[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación.
Universidad Complutense de Madrid]
En el artículo 34 del reglamento técnico-sanitario de las piscinas de la Comunidad de Madrid, se expone que para conseguir las características exigidas (ausencia de olor y sabor desagradable y de sustancias nocivas para la salud, con unos límites prefijados de pH, bacterias, metales, etc) se realizará la filtración del agua así como la depuración mediante tratamientos fisico-químicos adecuados.
Existen varios sistemas para la depuración del agua de las piscinas y la elección del más adecuado depende fundamentalmente del tamaño de la piscina y número de personas que acceden a la misma.
Los sistemas más utilizados son fundamentalmente el cloro, el ozono y la radiación UV o combinaciones de ellos.
Cloro
El cloro y otros halógenos, como el bromo y el yodo, a pesar de ser desinfectantes reconocidos, requieren de bastante tiempo de contacto para eliminar los virus y no siempre son efectivos. Además, el cloro se combina con la materia orgánica formando cloraminas cuyo carácter cancerígeno se ha comprobado. Las cloraminas y los gases de cloro, además de ser las causantes del característico “olor a piscina”, son altamente tóxicos para la mayoría de organismos, causando irritaciones oculares y cutáneas, por lo que los sistemas convencionales de cloración, no siempre son suficientes. Sin embargo, el cloro sigue siendo una exigencia en la mayoría de las normativas. Este aspecto es especialmente crítico en los casos de instalaciones públicas (piscinas, gimnasios, hoteles, balnearios urbanos etc), pues existen un gran número de bacterias y virus que son resistentes al cloro.
Ozono
El ozono que es una forma alotrópica del oxígeno, es un gas de color azulado, más pesado que el aire, de olor fuerte y penetrante, que se encuentra en estado natural diluido en las grandes masas de oxígeno de la atmósfera.
El ozono está considerado como uno de los oxidantes más enérgicos de la naturaleza, puesto que su potencial electroquímico es de 2.07 V frente a 1.36 V del cloro gas. Concretamente, oxida muy rápidamente estructuras orgánicas, lo que hace que desde hace algún tiempo sea el desinfectante más usado para las aguas potables de los países más desarrollados.
El ozono es un desinfectante muy efectivo, ya que tiene aproximadamente el doble de capacidad de oxidación que el cloro. La dosis y los tiempos de contacto son normalmente menores en el caso del ozono comparativamente con el cloro para conseguir resultados similares. La acción oxidante del ozono en el agua se debe a la fijación de los tres átomos de oxígeno en un enlace doble o triple formando ozónidos que se caracterizan por la existencia de un “puente de oxígeno”.
Radiación UV
La radiación ultravioleta-visible es la radiación que posee una longitud de onda comprendida aproximadamente entre 100 nm y 700 nm en el espectro electromagnético, en la que la acción germicida máxima (desinfección) se produce a 265 nm.
La radiación ultravioleta origina fotones que son absorbidos por las moléculas de los ácidos nucleicos de los microorganismos rompiendo los enlaces de hidrógeno. Cuando la dosis es suficientemente elevada, se produce una alteración genética mediante la cual el microorganismo deja de reproducirse y por tanto muere. La utilización de la radiación ultravioleta se empezó a desarrollar como una alternativa eficaz y más asequible a la utilización del ozono, obteniéndose en la actualidad eficacias similares mediante ambos tratamientos.
Una de las principales actuaciones de los sistemas ultravioleta es la degradación de mono, di y tri cloraminas presentes en el agua de las piscinas. La degradación de cloraminas se basa en que la radiación de ultravioleta provoca la formación de radicales hidroxilos que actúan oxidando la materia orgánica presente en el agua de la piscina, incluyendo las cloraminas. A su vez puede provocarse la fotólisis directa de las cloraminas, por ruptura de los enlaces N-Cl.
Oxidación Avanzada: Ozono + UV
Este tratamiento consiste en que el agua tratada previamente con ozono, se expone a la radiación UV a 254 nm., que provoca la formación de radicales de hidroxilos que a su vez pueden destruir cantidades residuales de ozono. Existe un efecto sinérgico entre la radiación UV y el ozono, por lo que se consigue la oxidación y eliminación de contaminantes orgánicos mejorando considerablemente la descomposición de contaminantes orgánicos, lo que conduce a una mejora notable en la claridad y apariencia del agua, eliminándose por tanto el “olor a piscina”. Las ventajas del método es que no se afecta negativamente el olor y el sabor del agua, consiguiéndose alto nivel de desinfección y no originando subproductos ni residuos.
http://www.madrid.org/wleg/servlet/Servidor?opcion=VerHtml&nmnorma=414&cdestado=P
http://www.hidritec.com/ser-piscinas.htm
http://www.oxicom.es/