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miércoles, 18 de noviembre de 2009

La producción hidroeléctrica se sigue manteniendo como una contribución importante a la producción eléctrica mundial. La escasez de agua debida al cambio climático podría afectar a la producción hidroeléctrica en un futuro. Sin embargo, la reducción de recursos se compensará con un aumento de las instalaciones para lograr explotar un mayor porcentaje del potencial hidroeléctrico. El margen de aumento del potencial explotado es mayor en los países en desarrollo, donde además, la explotación de dichos recursos favorecería la construcción de infraestructuras que permitirían aumentar el almacenamiento de agua y amortiguar los efectos de las sequías.

 

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental,
Universidad Autónoma de Madrid]


Los desafíos en el ámbito del agua incluyen problemas relacionados con escasez, sistemas de riego más eficientes y acceso a servicios de agua y saneamiento, además de satisfacer las necesidades ambientales esenciales para mantener la vida y los medios de sustento. A medida que el agua se convierte en un recurso cada vez más escaso en relación con la demanda de la creciente población y la economía urbana, se intensifica la competencia por este recurso. Los problemas de calidad aumentan progresivamente y cada vez más a menudo se invaden las fuentes de agua (cuencas, zonas de recarga y humedales). Además, los problemas asociados con la explotación y la ordenación sostenible de los recursos hídricos se tornan más complejos. Es muy probable que el cambio climático agrave aún más estos problemas, si bien existe un elemento más de preocupación a tener en cuenta: la producción eléctrica cuenta en los recursos hídricos con un pilar importante.

Según el Banco Mundial alrededor del 20% de la electricidad mundial es energía hidroeléctrica, suponiendo el 90% de toda la electricidad que proviene de fuentes renovables. En la Figura 1 se muestra la evolución de la contribución de la energía hidroeléctrica a la producción mundial de energía primaria y la contribución que realiza esta fuente de energía en diferentes regiones mundiales. En el último año la producción mundial creció un 2,8%, acumulando un crecimiento sostenido durante la última década. El crecimiento en la última década se debe fundamentalmente a la construcción de nuevas instalaciones en Sudamérica, India y especialmente en China, donde dicho crecimiento ha alcanzado el 20%.

 

 

Figura 1. Producción mundial de energía primaria a partir de diferentes fuentes y patrón de producción por regiones (BP Statistical Review of World Energy 2009).

 

Europa y América del Norte aprovechan alrededor de 70% de su potencial hidroeléctrico, por lo que ante una disminución de los recursos hídricos tienen menos capacidad de respuesta mediante la construcción de nuevas instalaciones. Así, la Figura 2 muestra las previsiones de crecimiento de la producción hidroeléctrico en los países de la OCDE, que se verá muy lastrada por la dificultad para acceder al potencial no utilizado por motivos ambientales y sociales. En los países en desarrollo se explota menos de un 20% del potencial hidroeléctrico, siendo especialmente destacado el bajo aprovechamiento que se realiza en África, con un 7%. Las importantes posibilidades de crecimiento en países emergentes como Brasil quedan patentes en la Figura 3, donde se muestran las previsiones de aumento de la producción de electricidad a partir de diversas fuentes.

 

  

Figura 2. Previsiones de crecimiento de la producción hidroeléctrica y de electricidad a partir de otras fuentes renovables en el ámbito de la OCDE (International Energy Outlook, 2009).

 

Figura 3. Previsiones de crecimiento de la producción eléctrica a partir de diferentes fuentes en Brasil (International Energy Outlook, 2009).

 

A pesar de las perspectivas de disminución de los recursos hídricos, no debe entenderse que el aprovechamiento mediante la producción de energía hidroeléctrica es incompatible o contrario a otros usos. El desarrollo de la energía hidroeléctrica será un factor importante en la respuesta al cambio climático, tanto como fuente de energía con bajas emisiones de carbono como en el manejo de situaciones extremas a través del almacenamiento de agua.

 

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viernes, 13 de noviembre de 2009

La turba del subsuelo de las Tablas de Daimiel arde desde agosto tras cuatro años seguidos sin agua. Los expertos anuncian que si no se inunda ya el parque nacional, será el preludio de una  “muerte anunciada”. Tras años de disminución de precipitaciones, sobreexplotación del acuífero 23 y ausencia de aportaciones externas (son otras las prioridades), parece que se llega a una situación irreversible.

 

[Grupo de Ingeniería Química. Universidad de Alcalá]


Las Tablas de Daimiel se encuentran en la “UCI”. Ya, lo de menos es la falta de agua. Desde hace unos meses se encuentran literalmente ardiendo, a fuego lento, como un puro, en un fenómeno producido como consecuencia del secado de la turba.

 

Durante miles de años, bajo el agua de las Tablas se ha acumulado materia orgánica, principalmente de origen vegetal. En esas condiciones, sin oxígeno y empapada en agua, se forma la turba, una especie de carbón vegetal.

 

Cuando este  suelo se seca, la turba pierde agua, se encoge y agrieta el terreno. El aire comienza a circular por los huecos. Y la turba, formada en ausencia de oxígeno, comienza a oxidarse y se calienta. Cuando supera cierta temperatura entra en autocombustión, arde sola bajo el suelo. El humo que sale por las grietas es débil, disperso. Apenas se ve. Sólo cuando hace frío, por contraste con la temperatura exterior, se aprecian las fumarolas salir de las oquedades del terreno.

 

Con todo, lo peor no es el incendio. Es lo que pasa en las Tablas: cuando parece que han tocado fondo surge un problema nuevo. Cuando se quedaron secas en 2005 nadie pensó que cuatro años después eso sería lo de menos. Lo peor, lo verdaderamente grave, es que al quemarse la turba el suelo pierde sus propiedades.

 

Así que cuando el agua vuelva -si vuelve- nadie garantiza que se vaya a quedar allí como hasta ahora. Es posible que se filtre directamente al acuífero, que las Tablas, como las conocemos, sólo existan en el recuerdo. "O actuamos ya o cuando el Cigüela [uno de los ríos que abastecía Daimiel y por los que va el agua trasvasada] lleve agua puede que ésta no se quede y vaya directamente al acuífero", dice Rosa Mediavilla, del IGME y estudiosa del subsuelo de las Tablas.

 

En el Parque de las Tablas no hay un único culpable. El humedal comenzó a morir en 1956, con la ley sobre saneamiento y colonización de los terrenos pantanosos en los márgenes de los ríos Cigüela y Záncara. La norma convertía terrenos inservibles de carácter pantanoso o encharcadizo en regadío. Entonces parecía imposible secar La Mancha húmeda, una comarca en la que el agua manaba en el suelo. El acuífero 23 rebosaba.

 

Pero el plan derivó en unas obras, a partir de 1965, que transformaron por completo el paisaje manchego. El plan se propuso, y consiguió, desecar la mayoría de los conjuntos lagunares en los límites de las provincias de Toledo, Ciudad Real y Cuenca. Creó en esas tierras enormes superficies de regadío. Por lo general, la propiedad se hizo dispersa, muchos tuvieron un acceso razonable a la tierra y empezaron a sembrar y a producir. Se creó riqueza.

 

Blas Villalta, en lanzadigital.com lo resume muy bien “Desde el mirador de las Tablas, en el punto más alto de una suave loma, se divisa una gran llanura, como un mar amarillo de hierba reseca, donde en otro tiempo sí que hubo algo parecido a un mar de verdad: una extensa superficie permanentemente encharcada con un ecosistema propio y conectado a los cauces de los ríos Guadiana y Cigüela. Al fondo a la izquierda, donde acaba el color pajizo del área protegida, se divisa otra loma, pero de verde intenso en primavera, campos de cereal coronados por la estructura ciclópea de pívots de riego. No hace falta ir a los libros ni ver documentales: sin salir de las Tablas se entiende todo”.

 

En la actualidad, sólo en dos puntos hay agua gracias a bombeos subterráneos. Así los turistas pueden ver un resto de laguna. Sólo hay cinco hectáreas inundadas, de las 1.600 encharcables del paraje.

 

El paso de descatalogar a las Tablas como reserva de la biosfera está por darse, y pronto. El Consejo Científico de la Unesco ha dado de plazo a España hasta 2011 para recuperarlas.

 

 

Fuente: El Pais

 

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viernes, 06 de noviembre de 2009

Los conservantes químicos y los componentes individuales de las fragancias o la mezcla de las mismas son los causantes directos de las reacciones alérgicas más frecuentes. Recientemente se ha publicado un procedimiento para analizar muestras reales obtenidas al final del baño diario de una serie de bebés, que permite identificar y cuantificar en dichas aguas de baño las 15 fragancias alergénicas más comunes incluidas en los jabones, geles, colonias y otros productos de cuidado personal, encontrando al menos seis fragancias alergénicas en todas las muestras, en algunos casos en concentraciones que superaban los 100 ppb (nanogramos/mililitro).

 

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]


            Las fragancias se encuentran de forma habitual en nuestro entorno. Se encuentran en los jabones, champús, lociones corporales, productos de limpieza del hogar, detergentes y otros muchos productos. Los componentes mayoritarios de las fragancias son los aceites esenciales entre los que se encuentran  ácidos orgánicos tales como los ácidos benzoico y cinámico, tanto en estado libre como en forma de ésteres, compuestos carbonílicos  como citral, benzaldehído, vainillina, alcanfor,  alcoholes como linalol, geraniol, mentol, y fenoles como eugenol, timol, entre otros.

Es de todos conocido que los conservantes químicos y los componentes individuales de las fragancias o la mezcla de las mismas  son los causantes directos de las reacciones alérgicas más frecuentes y perniciosas. Desafortunadamente, son precisamente estas sustancias las que la industria cosmética utiliza de forma intrínseca. A nadie debería sorprender, por lo tanto, el ascenso en el número de reacciones alérgicas derivadas de la penetración de estas sustancias alergénicas en la piel.

En muchas ocasiones surge una reacción alérgica inesperada a un producto utilizado durante mucho tiempo. Esto es debido a que existe un tiempo de sensibilización a partir del cual el sistema inmunológico manifiesta una reacción visible e inflamatoria de la piel. Por eso, para un experto, estas reacciones alérgicas repentinas no suponen ninguna sorpresa ya que sabe que el tiempo de sensibilización puede ser de semanas, meses o incluso de años.

En el año 2006 se publicó el REGLAMENTO (CE) No 907/2006 por el que se modificaba el Reglamento (CE) no 648/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre detergentes, de la manera siguiente:

Es obligatorio declarar las fragancias alergénicas cuando estas se añaden en forma de sustancias puras. Sin embargo, este requisito no es necesario si se añaden como constitutivos de ingredientes complejos, como aceites esenciales o perfumes. A fin de aumentar la transparencia para el consumidor, deben declararse las fragancias alergénicas incluidas en los detergentes, con independencia del modo en que se añadan a ellos. La lista de ingredientes destinada al público en general que figura en el anexo no exige el uso de nomenclatura científica especializada que puede perturbar, en lugar de ayudar, al público en general. Por otra parte, existen ciertas incoherencias de menor entidad entre la información a la que puede acceder el gran público y la que se pone a disposición del personal médico en virtud de la sección C del citado anexo. Debe facilitarse la comprensión de la información relativa a los ingredientes destinada al público en general mediante el uso de la nomenclatura INCI, ya utilizada para los ingredientes cosméticos.  

Recientemente se han publicado los resultados del análisis de muestras reales obtenidas al final del baño diario de una serie de bebés, de edades comprendidas entre seis meses y dos años, (Analytical and Bioanalytical Chemistry 2009, 394 (5), 1399) en el que se desarrolla un método para identificar y cuantificar en dichas aguas de baño las 15 fragancias alergénicas más comunes incluidas en los jabones, geles, colonias y otros productos de cuidado personal, encontrando al menos seis fragancias alergénicas en todas las muestras, en algunos casos en concentraciones que superaban los 100 ppb (nanogramos/mililitro). El método analítico utilizado ha sido la técnica de la microextracción en fase sólida  que permite concentrar y aislar componentes químicos de una muestra adsorbiéndolos en unas fibras con un determinado recubrimiento, posteriormente a la identificación mediante cromatografía de gases para separar los compuestos y la espectrometría de masas para cuantificar cada una de las fragancias.de las aguas de baño de los bebés.

Algunas de las sustancias que aparecieron fueron el salicilato de bencilo, el benzoato de bencilo, el linalol, la cumarina y el hidroxicitronelal. Ninguna de estas sustancias químicas está prohibida por la legislación europea, que se limita a exigir al fabricante que indique su presencia en la etiqueta. Es obligatoria a partir de un máximo de un 0,01% del contenido del producto en los casos de geles o champús, y del 0,001% en el de cremas, lociones o colonias, ya que la permanencia en la piel de estos últimas fragancias es mayor.

Estas sustancias pueden estar permitidas por la ley, pero no es conveniente permanecer expuestos a ellas. Su utilización excesiva tiene como consecuencia principal la aparición de dermatitis, eczemas y otros procesos alérgicos en los niños, que han aumentado de forma considerable, así como llegar a causar problemas en el sistema inmunitario o en el sistema nervioso central, como parece apuntar algún estudio reciente.

Uno de los agentes químicos utilizados en los productos de cosmética y aseo personal, el metileugenol, también perteneciente al grupo de estas fragancias, se prohibió en el año 2002 después de probarse en animales que podía tener efectos cancerígenos.

La exposición a estas sustancias en la primera infancia está relacionada con una alteración en la concentración de hormonas así como al aumento de casos de alergias y eccemas. Con esta idea no se debe alarmar indebidamente a la población. Los niños que crecen en un ambiente excesivamente limpio, tienen muchas más posibilidades de sufrir algún tipo de alergia, ya que su sistema inmunitario necesita unas mínimas dosis de gérmenes para estar activo y sano. Un poco de suciedad puede ser bueno porque mientras los bebés exploran su alrededor, su sistema inmune se entrena para reconocer a los verdaderos agentes infecciosos, y su cuerpo se va poblando de bacterias amigas que protegerán y ayudarán a trabajar a su cuerpo.
No se trata de no ser limpios o descuidar la higiene corporal o ambiental, pero no se puede tratar de esterilizar o de ser asépticos por completo. Es muy probable por tanto que el exceso de protección de los niños frente a su entorno sea la causa del aumento de las alergias, las dermatitis y algunas enfermedades del sistema inmune.

A la falta de entrenamiento o inmadurez del sistema inmune se atribuye, en buena parte, que las alergias a alimentos hayan pasado entre 1992 y 2005 de afectar de un 6% a un 15% de los niños; que la dermatitis atópica haya aumentado de un 5% a un 11% y que las alergias respiratorias hayan pasado de un 75% a un 80%.

La disminución de la biodiversidad bacteriana en el cuerpo humano también podría influir en otras enfermedades relacionadas con el sistema inmune, como la diabetes, la obesidad e incluso la esclerosis múltiple, otra de las enfermedades que más ha aumentado en las últimas décadas. Aunque el exceso de higiene es una explicación para este incremento, hay que tener en cuenta otros factores hereditarios o ambientales: la contaminación, el hecho de haber cambiado nuestros hábitos alimentarios con comida tratada y que usamos más medicamentos, antibióticos y detergentes, entre otros.

No hay que olvidar el problema adicional originado por la presencia de estas sustancias en las aguas residuales. Para su posterior utilización, será necesario arbitrar los procedimientos más adecuados para la degradación de estas sustancias (en muchas ocasiones en concentraciones muy pequeñas) que permita la reutilización eficaz y segura de las aguas regeneradas. En este sentido, existen a nivel nacional varios grupos de investigación dedicados a encontrar las técnicas más adecuadas de degradación de estos componentes que pueden afectar a la salud, pero de cuya utilización nos resistimos a  prescindir.


 

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jueves, 29 de octubre de 2009

Actualmente el concepto de una gestión sostenible del agua es un concepto muy amplio que lleva implícito no sólo el desarrollo tecnológico de tratamientos eficaces desde el punto de vista de la purificación del agua, sino también la preocupación de su eficiencia energética y sus implicaciones ambientales derivadas. Desde este punto de vista, también es importante destacar el desarrollo de otras prácticas relacionadas con la reutilización del agua que requieran una componente tecnológica menor y que  puedan incrementar el ciclo de uso del agua.

[Grupo de Ingeniería Química y Ambiental (GIQA)
Universidad Rey Juan Carlos]

 


Sin duda, el desarrollo de tecnologías eficaces de tratamiento de aguas residuales o agua salada permite incrementar y asegurar la disponibilidad de este recurso, aunque con costes económicos todavía con bastante margen de mejora. Así por ejemplo, las plantas desalinizadoras están recibiendo un fuerte impulso en zonas costeras donde existe un mayor déficit hídrico, como manifiestan los objetivos establecidos por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), con una producción de agua desalada en España en torno a los 3,4 hectómetros cúbicos diarios para 2009, lo que supondría un incremento del 78,9 por ciento respecto a los 1,9 hectómetros cúbicos de 2008 (“Perfil Ambiental de España 2008”, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, MARM). Según los datos de 2008, destacan las capacidades instaladas en Canarias, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares.

Comunidad

m3/día  - % de la producción total

Canarias

697.374

30 %

Andalucía

511.544

22 %

Murcia

387.148

16 %

Comunidad Valenciana

317.620

13 %

Cataluña

161.998

7 %

Baleares

159.346

7 %

 

2.235.030

95 %

 

 

 

 

 

 

En el mismo “Perfil Ambiental de España 2008”, también se resalta la mejora de las nuevas tecnologías en la recuperación de una mayor cantidad de la energía que se perdía en la salmuera, alcanzando unas reducciones de energía entre 0,3 y 0,4 kWh por cada metro cúbico de agua desalada producida, y destacándose que el impacto originado por los vertidos de salmuera pueden reducirse mediante el control de las concentraciones y la dispersión de los vertidos. Sin embargo, el informe no se pronuncia respecto al impacto de la producción de agua desalada sobre las emisiones de CO2.

Otros conceptos relacionados con la gestión sostenible del agua son la implantación de políticas de reutilización del agua, o incluso la propia planificación del territorio, teniendo en cuenta los recursos naturales del entorno y las previsiones climáticas que sugieren una reducción del agua dulce disponible en nuestras latitudes. Desde el marco de la reutilización del agua para diferentes usos (urbano, agrario, industrial, recreativo y ambiental) según la normativa del Real decreto 1620/2007, se pueden destacar las indudables ventajas de la reutilización del agua para la agricultura como uno de los principales sectores de consumo de agua. En este sentido, la reutilización de aguas para el sector agrícola ha mostrado un gran interés porque los costes de las tecnologías necesarias para el tratamiento de las aguas residuales a reutilizar son moderados, las aguas reutilizadas contienen nutrientes para las plantas y son enmendadores del suelo, las zonas agrícolas pueden estar cerca de las plantas de tratamiento de aguas y se aumentan los ingresos mediante la venta de las cosechas. No obstante, hay que tener presente algunos problemas relacionados con la acumulación de contaminantes emergentes, la precolación del nitrato a las aguas subterráneas, la retención de metales pesados en los suelos y otros peligros patógenos, que se deben ser objeto de mejora.

En el ámbito doméstico, la reutilización de las llamadas “aguas grises” producidas en nuestros hogares a partir de los desagües de bañeras, lavabos, pilas de la cocina, lavavajillas o lavadoras, se puede considerar también otro punto importante dentro de una gestión integral del agua. Para conseguir un uso eficiente del agua podemos actuar sobre distintos equipos de consumo mejorando su rendimiento (grifería, inodoros, cisternas, lavadoras, lavavajillas, etc.) y también sobre nuestros hábitos diarios (ducharse en vez de bañarse, no fregar ni lavarse los dientes con el agua corriendo constantemente...). Pero aún se puede mejorar la eficacia del agua utilizada si alargamos su ciclo de vida en nuestro domicilio, es decir si la reutilizamos.

La reutilización de aguas grises para las cisternas podría suponer un ahorro en torno a 50 litros por persona y día que, para una familia media de 4 personas, supondría un ahorro de unos 200 L/día, es decir, entre un 24 % y un 27 % del consumo diario de la vivienda. Si este sistema se implanta en hoteles o instalaciones deportivas, estaríamos hablando de cifras aún más significativas, en torno al 30% de ahorro. La tecnología empleada no resulta muy compleja, basándose en una simple conexión de los desagües de lavabos y bañeras a un depósito, donde se realiza un tratamiento físico de filtración para la retención de partículas, y otro químico de cloración con hipoclorito sódico, que proporciona un agua lista para ser reutilizada.

Entre las ventajas de este sistema de reutilización se debe destacar el ahorro de agua que se genera, evitando la potabilización de un volumen de agua que, por el uso a que se destina, como agua de arrastre, no es necesario que sea potable, así como el consiguiente ahorro de energía y agentes químicos que conlleva la reducción de las aguas residuales llevadas a las plantas de tratamiento.

 

Por tanto, una gestión sostenible del agua implica no solamente el desarrollo de nuevas tecnologías concienciadas con el medioambiente para el tratamiento de aguas residuales industriales o la desalinización, sino también la optimización de un uso racional del agua con la implantación de hábitos y reutilizaciones en aquellos sectores de mayor consumo como los ejemplos comentados en la agricultura o a escala doméstica. La continua innovación tecnológica se plantea necesaria para solucionar la escasez de recursos hídricos, pero las repercusiones ambientales derivadas del consumo energético de estos tratamientos hace pensar en otras actuaciones relacionadas con la racionalización del ciclo de vida del agua en sus diferentes aplicaciones para cubrir las demandas crecientes de agua de los próximos años.

 

 

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martes, 20 de octubre de 2009

Según datos aportados por el Observatorio de la Electricidad de la organización ecologista WWF en España, la energía hidráulica alcanzó un mínimo histórico el pasado mes de septiembre contribuyendo en un 4,3% respecto al total de la energía generada.

 

[Elena de la Parra. Grupo de Fisicoquímica de Procesos Industriales y Medioambientales, FQPIMA. Universidad Complutense de Madrid.]

 


La energía hidroeléctrica constituye una de las fuentes principales de electricidad en España. Presenta una larga tradición histórica que en la actualidad ha dado lugar a un sector tecnológicamente maduro y muy consolidado, fruto de los numerosos recursos existentes. La evolución de la energía hidroeléctrica en España ha sido siempre creciente, aunque la participación de ésta en el total de energía eléctrica producida ha ido disminuyendo en los últimos años.

 

Datos del Observatorio de la Electricidad han señalado que la electricidad procedente de la energía hidráulica es cada vez menor. Realizando un análisis de los últimos diez años se ha concluido que la energía hidráulica producida en España entre 2004 y 2008 se ha reducido en un 20% respecto a los cincos años anteriores. Este descenso se debe fundamentalmente  a la falta de agua en nuestros embalses.

 

El menor número de precipitaciones anuales unido a un aumento de temperatura han contribuido al aumento de la evaporación de los embalses y, por lo tanto, a la menos disponibilidad de aguas en los mismos. Es fácil deducir cómo la modificación de los ciclos naturales de precipitaciones se encuentra directamente relacionada con los efectos del cambio climático en nuestro país. Ante esta situación es importante identificar las causas de este descenso con el fin de conocer si el fenómeno es pasajero o si existe una tendencia a largo plazo, lo que afectaría aún más a la producción de electricidad a partir del agua de nuestros embalses.

 

Esta escasez de agua se confirma con los últimos datos del año hidrológico, donde se registró un déficit del 14% aproximadamente de precipitaciones, con respecto al año anterior. Es decir, este año cayeron 554 L/m2 se superficie, lo que supone el segundo año más seco de la década, después de 2004.

 

Los datos son ciertamente preocupantes, sin embargo, se está trabajando en el desarrollo de nuevas tecnologías que contribuyan a un mejor aprovechamiento del  agua de nuestros embalses a la espera de un cambio en las condiciones climáticas del país.

 

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miércoles, 14 de octubre de 2009

Concebimos los océanos como lugar de recursos inmensos: agua dulce, pesca, minerales, petróleo, etc., y por supuesto energía. Desde la energía maremotriz empleada desde hace siglos en molinos de mareas, hasta la energía mareoundiz o la basada en gradientes térmicos, las posibilidades son numerosas. Todas ellas han sido explotadas o evaluadas, independientemente de que puedan parecernos al límite de la viabilidad.

 

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental,
Universidad Autónoma de Madrid]



Los océanos han sido siempre objeto de las miradas en busca de salidas al problema de la escasez de recursos. La creciente demanda de energía y el giro hacia las energías renovables han vuelto a poner sobre la mesa el papel que pueden los océanos en la producción de energía. Las ideas son variadas y van desde la energía maremotriz hasta el aprovechamiento de gradientes térmicos. Se revisan aquí algunos de los desarrollos realizados y de las nuevas tecnologías que van cobrando mayor definición.

 

La energía maremotriz, es decir, la resultante de aprovechar el movimiento de aguas resultante de las mareas es quizá la que cuenta con antecedentes más antiguos. Durante siglos los molinos de mareas aprovecharon las corrientes provocadas en desembocaduras de ríos por la subida y bajada de mareas, o aprovechaban la subida de la marea para llenar depósitos de agua que posteriormente, a la bajada de la marea eran liberados moviendo los molinos. La Figura 1 muestra algunos ejemplos de estos molinos históricos. El mismo principio que llevó a la construcción de los molinos de mareas derivó posteriormente en la contrucción de centrales eléctricas maremotrices, entre las que destaca la del río Rance, en Francia (Figura 2). Existen pocos ejemplos relevantes más en el mundo, debido a la dificultad para encontrar enclaves en los que exista un desnivel suficientemente acusado entre mareas y al severo impacto ambiental que la construcción de este tipo de centrales trae consigo.

 

Figura 1. Molinos de mareas. Arriba: Île-d'Arz (Francias). Abajo: Isla Cristina (España).

 

 

Figura 2. Central maremotriz de Rance (Francia)

 

La energía undimotriz, basada en el movimiento oscilatorio de las olas, ha recibido gran interés en los últimos años. Los sistemas mediante los que el movimiento de vaivén puede transformase en electricidad son variados:

-       Boyas que se deslizan por un cable anclado al fondo accionando un generador (Figura 3). Es posiblemente el sistema más desarrollado y extendido, con varias decenas de instalaciones en el mundo.

-       Pozos comunicados con el mar cuyo nivel oscila con el oleaje moviendo flotadores, que a su vez accionan un generador.

-       Pozos comunicados con el mar en los que el aire desplazado por el nivel oscilante del agua acciona una turbina.

-       Flotadores articulados que por movimiento relativo entre sus parte generan energía (Figura 4). En 2008 se inauguró la primera instalación de este tipo en la costa portuguesa, con una potencia de 2,25 MW, si bien en 2009 dejó de operar por problemas técnicos y financieros. Existen nuevos proyectos en las costas portuguesa y escocesa.

 

Figura 3. Boya para el aprovechamiento de energía undimotriz.

Figura 4. Flotador articulado (Pelamis).

 

El aprovechamiento de las corrientes submarinas se basa en conceptos equivalentes en muchos sentidos a los que han dado lugar al desarrollo de la energía eólica. Las corrientes constantes existentes en ciertos enclaves son capaces de accionar turbinas de gran tamaño (Figura 5). En las costas de Irlanda del Norte se instaló en el 2008 una turbina con una potencia 1,2 MW. Existen proyectos ambiciosos en Escocia (60 MW) y en Corea del Sur (300 MW).

 

 

Figura 5. Recreación de una instalación para el aprovechamiento energético de las corrientes submarinas.

El aprovechamiento de los gradientes térmicos existentes en los océanos han sido materia de debate desde que en el siglo XIX el físico francés Jaques-Arsène d'Arsonval lo propusiera. Considerado durante tiempo como una entelequia y limitado a rendimientos bajos, hoy día el proceso está siendo retomado por varias empresas en el mundo. Los mayores esperanzas se encuentran en los trópicos, donde entre la superficie y los 1.000 m de profundidad pueden darse gradientes de cerca de 30ºC. El proceso consiste en utilizar el agua caliente de la superficie para evaporar un fluido (amoníaco o freón) expandiéndolo y activando una turbina. El vapor es condensado posteriormente utilizando agua fría extraída de las profundidades. Se establece así un ciclo en el que se produce energía por intercambio de calor entre un foco caliente y uno frío. El proceso tiene un consumo energético debido al bombeo del agua, que en las últimas propuestas realizadas (Figura 6) se satisfaría mediante energía solar fotovoltaica o eólica. Como suproducto del proceso se generaría agua desalinizada.

 

Figura 6. Sistema OTEC para la generación de energía a partir de gradientes térmicos.

 

Finalmente, como ejemplo de las múltiples alternativas barajadas, se encuentra la electrodiálisis inversa, capaz de producir una corriente eléctrica gracias a la diferencia de salinidad existente entre un agua de mar y agua dulce separadas por una membrana con características adecuadas. En los Países Bajos se ha ensayado una planta con una potencia de 50 kW, si bien el proceso se ve muy dificultado por el alto coste de las membranas.

 

 

 

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jueves, 08 de octubre de 2009

El próximo mes de diciembre, Copenhague acogerá la cumbre sobre cambio climático de Naciones Unidas, la reunión internacional que ha de aprobar un nuevo protocolo para sustituir al de Kyoto. Se convertirá así en la nueva capital mundial del clima, pero no sólo durante estos días: Copenhague se ha marcado como objetivo ser la ciudad más habitable del mundo, y esperan ser, en el año 2025, la primera capital de país que neutraliza totalmente sus emisiones de CO2.
Por eso, hace años que han puesto en marcha diversos planes para reducir el consumo de combustibles fósiles y las emisiones, y para mejorar la movilidad y la calidad del aire. Y además de todo esto, la capital danesa ha dedicado muchos esfuerzos a depurar sus aguas, hasta el punto que ahora los ciudadanos se pueden bañar en el puerto mismo de la ciudad.

 

[Grupo de Tratamiento de Aguas. Universidad de Alcalá]


Hace no muchos años, Copenhague tiraba más de un millón y medio de metros cúbicos anuales de agua sucia en el puerto de la ciudad. Los planes de recuperación y limpieza de aguas han reducido esa cantidad de manera drástica y ahora no llegan a los 300.000 litros. Estas aguas, además, han pasado previamente por una planta depuradora. Como consecuencia, la calidad del agua del puerto ha mejorado. Ahora es posible bañarse sin peligro,  se han construido piscinas en el puerto para poder nadar. La primera se abrió en el año 2002, y ahora ya son tres.

 

Todo esto se ha conseguido con el incremento y modernización de las plantas depuradoras, que incorporan procedimientos mecánicos, biológicos y químicos que garantizan que el agua tenga unos niveles de microorganismos, materia orgánica, fósforo y nitrógeno inferiores a los que podrían suponer peligro para la población o los ecosistemas. Además, el agua ya depurada se devuelve al océano a más de un kilómetro de distancia de la costa, para garantizar que se mezcla bien con el agua de mar.

 

Por otra parte, se están diversificando los mecanismos de recogida de agua. En el barrio de Orestaden, por ejemplo, se hace mediante tres vías diferenciadas: las aguas negras (las de los desagües de las casas) van a una planta depuradora, la que se recoge en los tejados va directamente para el riego de zonas verdes y la que se captura a los lados de las carreteras y por las bocas de alcantarilla de la calle pasa unos filtros y se dedica también a los parques y jardines. A esto hay que añadir el menor consumo de agua por habitante, que implica menos litros que se deben depurar y, por tanto, una eficacia mayor de las depuradoras al bajar el volumen de trabajo. Y la situación mejorará aún más a partir de 2010, cuando comience a renovarse la totalidad de la red de alcantarillado de la ciudad.

 

Si bien las piscinas del puerto son una de las imágenes más evidentes de la mejora de la calidad del agua de Copenhague, no es el único caso. A lo largo de los últimos cinco años, se ha construido una gran playa artificial, de cuatro kilómetros de largo, a sólo cinco kilómetros del centro de la ciudad, distinguida con una bandera azul, que muestra el reconocimiento de la Unión Europea a la calidad de su agua. Y se espera que para el 2015 todo el litoral del área metropolitana de Copenhague sea apto para el baño.

 

Al mismo tiempo, frenar la llegada de agentes contaminantes ha mejorado la biodiversidad de las aguas marinas cercanas a la costa, y se han habilitado zonas de pesca, aunque no está permitido consumir algunas de las especies de peces porque todavía tienen un nivel elevado de mercurio y otros minerales. Para garantizar la seguridad, se han instalado carteles informativos que alertan de los que hay que evitar.

 

Además de mejorar todo el sistema de recuperación de aguas sucias, Copenhague se ha centrado también en revisar la calidad del sistema de agua potable para la población y la industria y, sobre todo, en buscar fórmulas para reducir el consumo. Desde los años noventa se han realizado varias campañas para dar a conocer medidas para ahorrar agua. Esto, y un aumento considerable del precio y los impuestos del agua potable han conseguido que entre 1985 y 2007 el consumo de agua per cápita haya bajado de 174 a 114 litros.

 

Y aún quieren reducir más el consumo: se espera reducir hasta 110 litros para el año próximo, y sólo cien litros por persona para el año 2012. No será fácil, porque la concienciación de la población es ya muy elevada, y ya se aplican casi todas las medidas para limitar el consumo que tienen a su alcance. Se deberán aplicar nuevas vías de ahorro de agua potable, como facilitar el uso de agua recuperada: es decir, el agua de lluvia o la de algunos pozos subterráneos, que no es apta para el consumo humano, pero sí para otros usos, como para regar jardines, para la limpieza de coches o para las cisternas de los inodoros.

 

Por otra parte, las autoridades municipales de Copenhague están haciendo un gran esfuerzo por minimizar las fugas que pueda haber en las tuberías, causadas por obras, rotura por congelación u otros motivos. En los últimos años, desde 2001, se está revisando toda la red de suministro para detectar todas las fugas y repararlas de manera inmediata. Además, se ha puesto en marcha la sustitución de las tuberías de todo el sistema, a un ritmo que calcula que se habrán renovado totalmente de aquí a cien años.

 

Sin embargo, la gestión del agua es sólo una de las muchas mejoras que han incorporado para llegar a ser una de las ciudades más sostenibles del planeta. Entre 1990 y 2005 ya han conseguido reducir un 20% las emisiones de CO2 que dependían de las instituciones municipales, sobre todo gracias a la expansión de la calefacción por distritos, que ahora alcanza ya el 97% de la ciudad. Las emisiones de los ciudadanos, sin embargo, aumentaron un 7%.

 

Ahora esperan concienciar aún más a la población para poder consolidar una nueva reducción del 20% hasta 2015. Contribuirá la apuesta por las energías renovables, traducida en un parque eólico, varias' granjas' solares y la construcción de una central geotérmica.

 

El acceso a las zonas verdes es otra de las preocupaciones del ayuntamiento de Copenhague. Actualmente, el 80% de sus millón cien mil habitantes tienen un parque a menos de 15 minutos caminando. Y se están haciendo aún más para que sea casi el total de la población el que tenga un área verde al lado de casa. En los próximos años, se crearán 14 nuevos parques y se plantarán tres mil árboles en las calles, que absorberán parte del CO2 que se emite y que ayudarán al objetivo de neutralizar las emisiones. La promoción del transporte en bicicleta, que ya utilizan uno de cada tres ciudadanos en los traslados al trabajo o a los centros de estudios, la construcción de un metro nuevo y los incentivos a los coches que funcionan con hidrógeno y los sistemas de car-sharing también pondrán su grano de arena para conseguir un objetivo tan ambicioso.
En cualquier caso, la ciudad de Copenhague ofrecerá todo un abanico de ejemplos ya en funcionamiento, y con éxito, a los responsables mundiales que se reunirán para decidir qué se puede hacer para detener el cambio climático.

 

 

Fuente: Anna Boluda.  Sostenible.cat

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sábado, 03 de octubre de 2009

Desde que se contruyese la primera desaladora en Lanzarote en los años sesenta, han sido más de 900 las plantas que se han puesto en funcionamiento en el país y la previsión es que en los próximos 17 años se va a multiplicar por cincuenta la cantidad de agua tratada pudiendose llegar a producir 140 millones de metros cúbicos al día.

 

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]


El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) prevé que la producción de agua desalada en España se sitúe en los 3,4 hectómetros cúbicos diarios en 2009, lo que supondría un incremento del 78,9 por ciento respecto a 2008, (con una producción de 1,9 hectómetros cúbicos) frente al 11 por ciento experimentado en 2007 (con 1,7 hectómetros cúbicos) debido a la construcción notable de desaladoras, entre las que destacan las de Valdelentisco (Murcia) y la de El Prat del Llobregat), las mayores de Europa.

En España, el uso del agua desalada en la agricultura tiene un importante nivel, alcanzando casi el 35 por ciento del total, porcentaje que dista mucho del de cualquier otro país en el mundo. Se trata de una práctica que ya es conocida por los agricultores españoles, pues se viene realizando desde hace casi 50 años.

Sin embargo, el uso del agua desalada en la agricultura ha sido siempre un tema polémico, sobre todo en relación a si el sector primario puede hacer rentable los distintos cultivos pagando por el metro cúbico de agua desalada un precio muy superior al que está pagando por agua dulce.

El coste de desalar agua de mar depende de muchas circunstancias, tales como la ubicación de la planta, las características de la toma de agua (si es limpia o está más o menos contaminada) y el tamaño de la instalación. Sin embargo, el precio del agua desalada, especialmente la de mar, ha ido bajando a lo largo de los años. El precio del agua más bajo que se puede conseguir en una desaladora de gran tamaño es de 50 céntimos de euro el metro cúbico. No obstante, éste sigue siendo hoy la mayor barrera a la hora de construir una desaladora; sobre todo según se vaya alejando de la costa y vaya aumentando su consumo energético.

 Actualmente, la desalación de agua salobre supone el 62 por ciento y la de agua de mar el 38 por ciento del total. Respecto a la tecnología, en el país se utiliza en gran medida la desalación por membranas, y prácticamente el cien por cien de las plantas construídas se han hecho bajo un sello español.

Si el 97 por ciento del agua del planeta está en los mares, por qué no tratar este recurso casi ilimitado en desaladoras para proporcionar bebida y riego en abundancia allí donde falte. El planteamiento es perfecto, sin embargo, como suele ocurrir, no todo resulta tan sencillo como parece. Los expertos españoles en desalación aseguran que la tecnología para potabilizar el agua ha multiplicado en los últimos años su eficiencia y hoy en día mejora con cada nueva planta desalinizadora que se construye.

Aún así, esto no quita que este sistema de obtener agua dulce plantee todavía algunos problemas técnicos y ambientales. El más complicado de resolver, es la capacidad de las desaladoras para abastecer los campos agrícolas interiores, dado que, según se va alejando uno de la costa, estas instalaciones requieren de más energía para bombear el agua desde el mar, lo que incrementa de forma proporcional el precio del producto final.

Además, esta tecnología está asociada también a dos impactos ambientales de primer orden: la emisión de CO2 causante del cambio climático y el vertido al mar de la salmuera. En el primer caso, las desaladoras, como cualquier proceso industrial, requieren de energía para bombear el agua y “filtrarla”. La energía necesaria por cada metro cúbico de agua servido en red ronda los 4 kWh y atendiendo a los cálculos realizados por el propio Ministerio de Medio Ambiente una central térmica emite 0,402 kg de CO2 por Kwh. Este problema puede solventarse en parte si la energía proviene de fuentes renovables (eólica, solar, hidráulica o biomasa. Existen ya proyectos de desaladoras que cuentan con molinos de viento o placas solares para autoabastecerse de energía «limpia» El consumo de energía en el proceso de desalación puede suponer entre un 50 y un 70 por ciento de los costes reales de producción, pero se está intentando conseguir que las nuevas tecnologías recuperen una mayor cantidad de la energía que se perdía en la salmuera, sustituyendo las turbinas 'Pelton' por intercambiadores de presión”, lo que ha supuesto unas reducciones de energía de entre el 0,3 y 0,4 kWh por cada metro cúbico de agua desalada producida.

Otra forma de reducir todavía más este gasto energético es a través de la energía residual que queda en el agua. Para pasar el agua por las membranas se necesita subir su presión hasta los 70 kg/cm2, de forma que una vez terminado el proceso se puede utilizar la presión que queda en el caudal rechazado para generar electricidad con ayuda de una turbina. Otra línea de investigación es la mejora de la productividad de las membranas (compuestas de una fina película que deja pasar el agua pero no las sales) para lograr desalar la misma cantidad de agua con menos presión.

El segundo impacto medioambiental producido se debe al agua hipersalina o salmuera que se devuelve al mar una vez terminado al proceso y que puede afectar a la vegetación marina, en especial a las valiosas praderas de Posidonia del Mediterráneo. La salmuera es devuelta al mar en zonas revueltas, como rompeolas, para que se mezcle bien y la sal residual no cause daños ecológicos. Aplicando métodos de ósmosis inversa, el vertido de salmuera representa de 2,5 a 3 veces el volumen de agua desalada.

Desde que se contruyese la primera desaladora en Lanzarote en los años sesenta, han sido más de 900 las plantas que se han puesto en funcionamiento en el país, aunque muchas de ellas son pequeñas plantas de menos de 50 metros cúbicos al día (que es lo que consumen unas 250 personas al día) diseminadas de forma descontrolada por la costa. Frente a estas pequeñas instalaciones, las grandes desaladoras producen más de 50.000 m3 al día. Según el CEDEX,'en los próximos 17 años se va a multiplicar por cincuenta la cantidad de agua tratada y se llegará a los 140 millones de metros cúbicos al día.

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sábado, 26 de septiembre de 2009

De entre las obras hidráulicas que los romanos dejaron en España, el sistema que forman el embalse de Proserpina y el acueducto de Los Milagros, diseñado para abastecer de agua a la ciudad Mérida es seguramente el conjunto mejor conservado.

 

[Grupo de Ingeniería Química y Ambiental (GIQA)

Universidad Rey Juan Carlos]

 


Es bien conocida la formidable capacidad de los antiguos romanos para las obras de ingeniería civil. Calzadas y puentes, muchos de los cuales están dos mil años después en uso, son los primeros ejemplos que vienen a la cabeza para corroborar lo antes dicho. Un simple vistazo al puente de Alcántara sobre el Tajo, cerca de la frontera entre España y Portugal vale más que mil palabras. Posiblemente se trata del puente romano más relevante que queda en el mundo. Su nombre (Al Qantarat) significa precisamente "el puente" en árabe. Fue construido entre los años 105 y 106 por el arquitecto romano Cayo Iulio Lacer y sus proporciones son impresionantes con una longitud de 214 m y, sobre todo, una altura máxima sobre el río de 48 m en sus dos arcos centrales.

 

         

Grabado antiguo del puente de Alcántara y fotografía moderna del mismo.

 

Dentro de la ingeniería civil, los romanos eran especialmente competentes para las obras hidráulicas: redes de alcantarillado, acueductos, conducciones abiertas y cerradas, sistemas de drenaje, embalses, canales, depósitos, baños calientes y fríos, y un largo etcétera. En contra de lo que mucha gente cree, conocían el principio de funcionamiento del sifón y empleaban conducciones a presión; sin embargo, a causa de los materiales que debían utilizar, preferían el uso de acueductos para salvar hondonadas profundas. Los dos ejemplos más famosos de acueducto que se conservan están Segovia y Nimes.

 

   

Acueductos romanos de Segovia y Nimes (Le Pont du Gard).

 

En los alrededores de Mérida se encuentra en muy aceptable estado de conservación un sistema casi completo de abastecimiento hidráulico a la ciudad. Se trata del conjunto que forman el embalse de Proserpina y el acueducto de los Milagros y constituye uno de los tres sistemas de abastecimiento de la ciudad que aún pueden visitarse.

 

 

Sistema hidráulico de Proserpina (según “traianus.rediris.es”).

 

A diferencia de las presas romanas en el Ebro, y pese a la cercanía del río Guadiana, el embalse de Proserpina es, realmente, una charca o laguneja recrecida con muy modestos aportes hídricos. De hecho, disponía de varios canales de alimentación para aumentar su nivel. El dique de Proserpina es una hermosa obra que mide 425 m de longitud y 20 m de altura. Su fábrica tiene una estructura central de hormigón revestida de sillares escalonados de granito, sillarejos o mampostería según la zona. En el lado exterior se encuentra un espaldón de tierra delimitado por un muro de contención. Además, también posee contrafuertes interiores y exteriores.

 

  

Sección del dique de Proserpina (según “www.spanisharts.com”).

 

Desde el embalse hasta Mérida, la conducción mide más de diez kilómetros, aunque la distancia directa es de unos 5 km escasos. La razón es que el trazado obedece un preciso estudio para aprovechar mejor las condiciones del terreno de forma que la velocidad de circulación del agua sea óptima. La primera parte de la conducción es subterránea con una galería de mampostería abovedada con ladrillo de 2 m de altura por 1 m de anchura, lo justo para que pueda trabajar en su interior un operario. Termina desembocando en una gran piscina.

Pero antes de entrar en la ciudad de Mérida, la conducción debe salvar la hondonada del río Albarregas. Para superar este obstáculo, y pese a lo relativamente exiguo del caudal transportado, los romanos optaron por la construcción de un impresionante acueducto cuya parte elevada tiene más de 825 m de longitud: el acueducto de “Los Milagros”. Sus pilares son de planta cuadrada de 2,5 m de lado y su fábrica es de sillares y ladrillos, con un interior de hormigón. A medida que los pilares adquieren más altura, aparecen contrafuertes laterales. Todos los arcos son de ladrillo a excepción del central inferior, justo sobre el río, que es de piedra. Precisamente en este lugar alcanza actualmente su mayor altura el acueducto, 25 m, que sería mayor si se conservara la parte superior por donde circulaba el agua. Es posible que, además, existiera una galería superior de paso. Todo el sistema hidráulico terminaba en un depósito de planta cuadrada, el "castellum aquae", de 6 m de lado.

Casi con seguridad, el sistema Proserpina-Los Milagros fue el más tardío de los realizados por los romanos para abastecer de agua a Mérida (Emerita Augusta), ciudad que posiblemente llegó a contar con más de 500.000 habitantes. Los otros dos sistemas de abastecimiento hídrico conocidos fueron el de Cornalvo y el de Rabo de Buey. El de Cornalvo debe de ser el más antiguo, pues toma sus aguas del río Albarregas y de sus acuíferos circundantes y entra directamente en Mérida. El de Rabo de Buey, al igual que el sistema de Proserpina debe salvar la vaguada del río Albarregas, lo cual hace por medio del acueducto de San Lázaro de cuya fábrica original solo quedan tres pilares y algunos arcos.

 

   

Presa del embalse de Proserpina y acueducto de “Los Milagros”.

 

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

De nuevo resurge la noticia del mayor envenenamiento colectivo de la historia: cada día millones de personas beben agua de pozos contaminados con arsénico en Bangladesh.

 

[Elena de la Parra. Grupo de Fisicoquímica de Procesos Industriales y Medioambientales, FQPIMA. Universidad Complutense de Madrid.]


A principios de los años setenta, la mayor parte de la población rural de Bangladesh  obtenía su agua potable de estanques poco profundos y, cada año, cerca de un cuarto de millón de niños moría de enfermedades transmitidas por el agua. Ante este problema, varias organizaciones internacionales, encabezadas por Unicef, destinaron millones de dólares a la perforación de pozos tubulares en Bangladesh, a fin de procurar agua limpia a la población. De esta forma, se redujo la alta incidencia de enfermedades diarreicas, contribuyendo a disminuir en un 50% la tasa de mortalidad infantil. Paradójicamente, aquellos pozos que salvaron tantas vidas, ahora constituyen una amenaza potencial debido a la presencia de arsénico en el agua extraída.

 

Además, según diversos informes de la FAO, la presencia de arsénico en aguas subterráneas podría representar un problema aún mayor: estudios realizados en Bangladesh y en otras partes del sur de Asia, concluyen que la exposición al arsénico no sólo se debe a su presencia en el agua potable, sino que también de manera indirecta en los cultivos alimentarios regados con aguas subterráneas contaminadas.  

 

El arsénico es un elemento natural perteneciente al grupo de los metaloides; se presenta raramente sólido, principalmente en forma de sulfuros. El arsénico disuelto en el agua potable constituye uno de los problemas más graves de contaminación, llegándose a convertir incluso en un veneno mortal: una dosis única de sólo 125g basta para ocasionar la muerte a una persona. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el límite máximo permisible de arsénico en agua potable es de 0,01 mg/L, sin embargo  en el caso de Bangladesh, el contenido de arsénico en las aguas analizadas ha llegado hasta 50 ppb, una cantidad cinco veces más alta de la recomendada.

 

Los efectos sobre la salud de la exposición al arsénico pueden ser extremadamente graves, ya que en algunos casos, dichos efectos no empiezan a manifestarse hasta después de 8 a 10 años de exposición. El efecto más característico de la exposición oral al arsénico inorgánico a largo plazo es un patrón de cambios en la piel, incluidos la hiperpigmentación e hipopigmentación, llegándose a convertirse en algunos casos en cáncer de piel. 

 

Esto es lo que ha ocurrido en el caso de Bangladesh, donde el problema de los altos niveles de arsénico en numerosos pozos excavados, someros y profundos, se detectó por primera vez en 1993, confirmándose posteriormente en el año 1995. La falta de análisis de la calidad del agua extraída unida a la necesidad de agua potable en una zona con elevada sequía, han agravado un problema que se remonta a más de 30 años. Según datos del 2008 del Centro Nacional de Información para la Mitigación del arsénico, el riesgo de beber agua contaminada con niveles superiores a los recomendados afecta a unos 20 millones de personas. El Gobierno reconoce que actualmente se están tratando a más de 38.000 pacientes por diferentes patologías relacionadas con el arsénico. Sin embargo, los enfermos pueden ser más ya que muchas personas sufren cáncer sin saberlo o han fallecido sin que se esclarezcan las causas reales de su muerte.

 

Por si este problema no fuera suficiente, el arsénico podría estar ya acumulándose en los campos de cultivo, ya que gran parte de las cosechas del país se riegan con agua contaminada, desconociéndose el impacto que podría tener este hecho en la cadena alimenticia. De los estudios realizados se desprende que los niveles de arsénico presente en los granos de distintas variedades de arroz de Bangladesh (alimento básico más importante de Asia, y que en el caso de Bangladesh ocupa el 70% de las calorías consumidas) alcanzaron 1,8 ppm, en comparación con niveles de apenas 0,05 ppm en Europa y EE.UU.

 

Desde que se supo de la existencia del problema de contaminación de las aguas en los pozos tubulares a principios de los años noventa, se realizaron diversas campañas de concienciación a la población autóctona, marcando los pozos con pintura: verde para  pozos seguros y rojo si están contaminados. Pero ni siquiera todos los pozos han sido revisados y la necesidad de agua potable obliga al consumo ante el desconocimiento de si el agua que se está utilizando está limpia o no. Según los últimos datos conocidos, de los 8,8 millones de pozos que hay, sólo un 55% han sido revisados y certificados. De ellos, 1,4 millones están envenenados, lo que supone un 29% de los pozos revisados. Una cifra aterradora que podría seguir creciendo.

Determinar el origen de los elevados niveles de arsénico ha sido objeto de debate durante muchos años. De acuerdo con los estudios hidrogeológicos del Banco Mundial, y financiados por el Departamento Británico para el Desarrollo Internacional, el arsénico proviene de las fuentes himalayas de los rios Ganges y el Brahmaputra. Los aluviones en esta región son más extensos y espesos que en otras regiones del globo terrestre y las aguas subterráneas tardan cientos de años en filtrarse a través de esos depósitos antes de llegar al mar. Durante ese tiempo, van impregnándose de arsénico. Unido a este proceso natural, se descubrió que el arsénico se encuentra adherido a partículas de óxidos de hierro, que en ambientes anaerobios, son utilizados por unas bacterias para realizar el ciclo de respiración. De esta forma, dichas bacterias metabolizan el hierro y el arsénico adherido a él, haciendo que ambos elementos se disuelvan en el agua.

 

Ante esta grave situación, son muchas las soluciones que se plantean a este problema. La primera de ellas, el cese del consumo de agua contaminada tanto para beber como para riego. Sin embargo, la precaria situación en la que se encuentra el país no hace muy factible esta opción como forma de evitar la sobreexposición al arsénico.

 

Una excelente estrategia sería optimizar el aprovechamiento del agua de riego en el cultivo de arroz, empleando hasta un 40% menos de agua en las cosechas. Al reducirse el suministro de arsénico, las condiciones del suelo se volverían más aeróbicas, reduciéndose al mínimo la solubilidad del arsénico y, por lo tanto, también su absorción.

 

En cualquier caso, son necesarias actuaciones inmediatas para evitar que la contaminación perdure con el paso del tiempo. El uso compartido de pozos entubados inocuos y de agua de lluvia, la recogida de agua de estanques, el empleo de medios de purificación o filtros, la excavación de pozos profundos de aguas subterráneas y la aplicación de técnicas sencillas de eliminación del arsénico (coagulación con hierro y aluminio, adsorción por alúmina activa, intercambio iónico o filtración por membrana), son algunas de las estrategias que actualmente se están llevando a cabo. Sin embargo, está en manos de las organizaciones internacionales la inversión de tiempo y dinero suficientes que ayuden a paliar completamente este envenenamiento colectivo.

 

 

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viernes, 11 de septiembre de 2009

El suministro de agua se encuentra instalado en el subconsciente colectivo como uno los puntos sensibles a ataques terroristas. Sin embargo, ataques como un envenenamiento masivo del agua de suministro presenta dificultades técnicas. Se requiere el empleo de agentes tóxicos capaces de actuar a bajas concentraciones y con efectos rápidos, como es el caso de la toxina botulínica. Afortunadamente, ésta se destruye con facilidad en los tratamientos de potabilización o por calentamiento del agua. La detección temprana es clave para limitar los efectos de un potencial ataque, por lo que los esfuerzos se han dirigido en buena medida a la detección de agentes tóxicos y al diagnóstico de los posibles envenenamientos.

 

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental, Universidad Autónoma de Madrid]


El suministro de agua se encuentra instalado en el subconsciente colectivo como uno los puntos sensibles a ataques terroristas. No en vano, la vulnerabilidad y el papel estratégico de los suministros de agua eran ya aprovechados por los romanos, quienes lanzaban animales muertos a las provisiones de agua de los enemigos. A pesar de todo, hasta el momento la mayoría de los casos de pueden calificarse más de sabotajes a las infraestructuras que de acciones que pongan en peligro la salud de la población por consumo del agua de suministro. Por ejemplo, en marzo de 2009 el acueducto que abastece a la ciudad colombiana de Villavicencio fue objeto de un atentado cuya reparación se prolongó por durante varios días en los que al menos trescientas mil personas permanecieron sin suministro de agua corriente teniendo que recurrir al abastecimiento por cisternas.

 

Los cierto es que ataques como un envenenamiento masivo del agua de suministro presenta dificultades técnicas. Cuanto mayor sea el número de personas al que va dirigido el ataque, mayor es la cantidad de agente tóxico a añadir. Así, una población grande requiere de una reserva de agua grande y de un caudal de suministro alto, lo que da lugar a una dilución importante del agente tóxico. Por tanto, los ataques sólo son viables si se dirigen a poblaciones de tamaño limitado y deben realizarse con agentes tóxicos capaces de actuar a muy bajas concentraciones. Otro aspecto importante es la rapidez a la que el agente tóxico manifieste sus efectos, pues de ello depende el tiempo de reacción del que disponen las autoridades para dar una alerta. Con estas premisas – actuación a concentraciones y efectos rápidos – la toxina botulínica se presenta como uno de los agentes tóxicos que ha centrado las preocupaciones. La toxina botulínica es una proteína segregada por la bacteria Clostridium botulinum. La ingestión de toxina botulínica, o de células vivas de Clostridium botulinum, que producen la toxina al llegar al intestino, origina una enfermedad denominada botulismo. La toxina botulínica se une de forma irreversible a las proteínas que facilitan la liberación de acetilcolina, el principal neurotransmisor de las uniones neuro-musculares, impidiendo así su funcionamiento y la transmisión del impulso nervioso entre las neuronas y los músculos. Por ello, la toxina botulínica se clasifica como neurotoxina. La toxina botulínica es la sustancia más tóxica que se conoce. Un solo gramo de toxina botulínica cristalizada, adecuadamente dosificada, dispersada en los alimentos o en el agua, o inhalada en forma de aerosol, bastaría para matar a más de un millón de personas. Por suerte, los tratamientos oxidantes de cloración y ozonización empleados en la desinfección del agua de suministro destruyen la toxina botulínica con rapidez. Es más, el cloro remanente en el agua potable tras la cloración la descomponen en pocos minutos. Otra característica a favor es que basta con calentar el agua a 85 ºC durante 5 minutos para que la toxina sea destruida. A pesar de todo, la posibilidad de ataques con toxina botulínica han sido motivo importante de preocupación y la Unión Europea y las administraciones de diferentes países han promovido el desarrollo de métodos de detección de esta toxina en agua a bajas concentraciones. Así, la detección temprana es clave para desencadenar alertas para que la población tome las medidas necesarias para evitar la ingestión de la toxina.

Sin embargo, el uso de agentes tóxicos de efectos fulminantes no es el único motivo de preocupación. En Estados Unidos, donde se vive como en pocos lugares la amenaza terrorista, la preocupación por las posibilidades de ataques a la red de suministro ha llegado a la Cámara de Representantes Federal. En ella se analizó durante el mes de julio de 2009 el desarrollo de un proyecto de ley para crear un programa especial antiterrorista que proteja el suministro de agua potable. La alerta por la posibilidad de un envenenamiento masivo mediante el agua no ha dejado de crecer desde la incautación a Al Qaeda en 2002 de documentos con información sobre los sistemas de distribución de agua potable de varias poblaciones de Estados Unidos. Los preocupación se centra en la dificultad para supervisar un sistema de gestión con numerosos trabajadores y enclaves en cada estado. Las sospechas sobre planes terroristas en curso se sitúan no sólo en la adicción de agentes de alta toxicidad (biológicos, químicos o radioactivos), sino también en la alteración de los productos químicos usados para desinfectar el agua, lo que podría derivar en enfermedades en la población, si bien la información que ha trascendido es incompleta. En cualquier caso, las autoridades y organizaciones sanitarias han elaborado guías en las que se proporcionan pautas a los profesionales de la medicina para reconocer los posibles síntomas de envenenamiento por ataques terroristas al suministro de agua.

 

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jueves, 03 de septiembre de 2009

La sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed)  ha hecho entrega recientemente de las obras para los tratamientos terciarios de las depuradoras de Mijas, Manilva y Estepona, en Málaga, Por otro lado, la ampliación de la EDAR de Marbella se encuentra ya en fase de pruebas.  Estas infraestructuras beneficiarán a unas 400.000 personas. El agua generada por estas depuradoras, junto con la de las otras tres grandes depuradoras de Acosol, ya permite, entre otras muchas aplicaciones, regar en parte a 35 de los 42 campos de golf existentes en la Costa del Sol..

 

[Grupo de Ingeniería Química. Universidad de Alcalá]


Acuamed, ha hecho entrega recientemente a la empresa pública Acosol, de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, de las obras de reutilización de aguas residuales de las plantas depuradoras de Mijas, Manilva y Estepona, en Málaga. La ampliación de la planta de La Víbora, en Marbella, también está terminada y se encuentra en fase de pruebas.

 

Estas cuatro obras han supuesto una inversión global de 9,3 millones de euros, de los cuales 4,6 corresponden a las plantas de Estepona y Marbella, y 4,7 a las de Mijas y Manilva. Las cuatro forman parte de la actuación “Reutilización de aguas residuales en la Costa del Sol”, declaradas como prioritarias y urgentes por el Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM)

 

La actuación, regulada a través del correspondiente convenio de noviembre de 2006 con la empresa pública Acosol, tiene como finalidad la ejecución de un sistema de tratamiento terciario que garantice la calidad del agua de riego para campos de golf y zonas verdes, a partir del efluente procedente de los tratamientos secundarios de las estaciones depuradoras de aguas residuales existentes en Mijas, Manilva, Marbella y Estepona.

 

Estas obras permiten tratar un caudal punta de 66.000 m3 al día, lo que significa aportar más de 9 hm3 al año de agua con calidad para riego. Esta producción es ampliable, en algunos casos, hasta el doble. El agua generada por estas depuradoras, junto con la de las otras tres grandes depuradoras de Acosol, ya permite regar 35 de los 42 campos de golf existentes en la Costa del Sol.

 

También se riegan muchas otras instalaciones como el hipódromo de Mijas, el Parque de naturaleza Selwo, en Estepona, y el parque público de la Paloma, en Benalmádena. Una parte de la producción se suministra a los ayuntamientos para riego urbano y baldeo de calles.


TRATAMIENTO TERCIARIO

 

En las plantas de Cala de Mijas, Manilva y Marbella, el tratamiento terciario incluye una filtración, incluyendo un proceso previo de coagulación y floculación, (microtamices rotativos y equipos de dosificación de reactivos), acompañados de canales de desinfección del agua mediante radiación ultravioleta. En el caso de Cala de Mijas, se ha ejecutado, además, un depósito de regulación de 450 m3 de capacidad y una estación de bombeo a los campos de golf del agua tratada. Las plantas de tratamiento de Cala de Mijas y de Manilva producen un caudal, cada una de ellas, de 12.000 m3/día que en el caso de Manilva serán ampliables a 24.000 mientras que la de Marbella tiene una capacidad de producción de 12.480 m3/día ampliable a 24.960.

 

En el caso de Estepona el tratamiento es diferente, ya que el efluente procedente del tratamiento primario es sometido a un proceso de decantación lamelar lastrada mediante la adición de reactivos químicos. Posteriormente, se somete al efluente a una desinfección mediante radiación ultravioleta. El caudal así tratado es de 1.280 m3/dia.

 

 Con estos nuevos aportes, unidos a los 20 hm3 de agua para abastecimiento humano producidos por la planta desaladora de Marbella y los 20 más de la futura planta de Mijas/Fuengirola, se garantiza plenamente, independientemente de la climatología, el suministro a la Costa del Sol y el desarrollo sostenible de un sector, el turístico, clave para la economía andaluza.

     

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martes, 25 de agosto de 2009

Se han diseñado varios dispositivos para convertir la energía de las olas en electricidad. La maquinaria necesaria para convertir el lento movimiento de las olas en electricidad es costosa y por ello la energía de las olas realmente aprovechable en la actualidad es pequeño y el coste de la electricidad generada con estos sistemas, muy superior al de la producida con fuentes energéticas convencionales. Sin embargo recientemente se ha descrito un nuevo sistema denominado Oyster diseñado para instalarse en aguas cercanas a la costa que permite un alto porcentaje de producción media anual de energía con una distribución constante y riesgos ambientales mínimos ya que en el proceso no interviene ninguna sustancia tóxica y su funcionamiento es silencioso.

[CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación]


El mar proporciona una fuente natural de energía por medio de las olas que se denomina energía undimotriz. Es menos conocida y extendida que la mareomotriz, pero cada vez se está investigando más.

En realidad, la energía que se obtiene del movimiento de las olas marítimas es un derivado indirecto de la energía solar, ya que el aumento de la incidencia del sol en la tierra provoca el calentamiento global, la superficie terrestre aumenta su temperatura y esto provoca viento, que a su vez es el responsable del oleaje. Este tipo de energía renovable se aprovecha porque su principal característica es que las olas se desplazan a grandes distancias sin apenas pérdida de energía, y por tanto, la que se genera en el océano acaba llegando al litoral, donde se puede recoger y transformar para el uso humano

El objetivo de lograr una tecnología capaz de extraer energía del oleaje no es nuevo. Las primeras patentes fueron registradas en París, en tiempos de la Revolución Francesa, por un padre e hijo de apellido Girard. Sin embargo, el verdadero desarrollo de esta tecnología no comienza hasta el último cuarto del siglo XX.

En este sentido, los expertos enumeran hasta 81 prototipos diferentes, algunos de los cuales ya se utilizan en distintas partes del mundo. Sin ir más lejos, Portugal es uno de los países que quiere tomar la delantera. En cualquier caso, se considera a Noruega y Escocia pioneras de la tecnología undimotriz. Las instalaciones undimotrices requieren una alta inversión y un mayor desarrollo tecnológico. Sus responsables deben mejorar en varias cuestiones, como su eficiencia al aprovechar el movimiento no lineal y esquivo de las olas, o su resistencia al embate de las mismas, y todo ello con un coste asumible.

Por ello, este tipo de instalaciones todavía no es competitivo pero las posibilidades de contar con una energía limpia más no se pueden desdeñar. La tecnología undimotriz presenta incluso más ventajas que otras renovables: se trata de una energía constante y predecible, ya que siempre hay olas, y su impacto en el entorno también es menor.

En España aún no se aprovecha este tipo de energía de forma comercial; solamente en Cantabria y el País Vasco existen dos centrales piloto en Santoña y en  Mutriku. Así mismo, existe un proyecto para instalar una planta undimotriz en Granadilla (Tenerife).

Se han diseñado varios dispositivos para convertir la energía de las olas en electricidad y hacerla llegar a la tierra: un aparato anclado al fondo y con una boya unida a él con un cable. El movimiento de la boya se utiliza para mover un generador. Otra variante sería tener la maquinaria en tierra y las boyas introducidas en un pozo comunicado con el mar. También puede utilizarse un aparato flotante de partes articuladas que obtiene energía del movimiento relativo entre sus partes, como la "serpiente marina" denominada Pelamos o un pozo con la parte superior hermética y la inferior comunicada con el mar. En la parte superior hay una pequeña abertura por la que sale el aire expulsado por las olas. Este aire mueve una turbina que es la que genera la electricidad.

Unos están concebidos para ser instalados en tierra firme como la columna de agua oscilante y otros para su localización en aguas profundas: flotadores, boyas de ondulación, alerones, bolsas elástica, cilindros sumergidos... En estos dos últimos tipos de diseños, la idea consiste, básicamente, en exponer a las olas dispositivos flotantes, en una amplia gama de frecuencias y direcciones, que están sometidos a complejos movimientos tridimensionales.

La maquinaria necesaria para convertir el lento movimiento de las olas en electricidad es asimismo costosa e implica pérdidas adicionales. Por añadidura, para reducir los costes de mantenimiento y de transporte de energía a tierra, sería aconsejable instalar los dispositivos cerca de la costa -o en tierra firme-, pero ahí es donde la energía de las olas es mucho menor. A su vez, el diseño de un dispositivo eficaz capaz de soportar con un mantenimiento mínimo, las condiciones climatológicas del mar abierto constituyen en sí mismo un gran problema.

Por ello la energía de las olas realmente aprovechable en la actualidad no es muy considerable y el coste de la electricidad generada con estos sistemas, muy superior al de la producida con fuentes energéticas convencionales.

La mayoría de tecnologías de energía de oleaje disponibles en el mundo sólo pueden ser instaladas en profundidades de 50 metros o más, pero existe una tecnología denominada OWC de Oceanlinx Ltd. que puede situarse como estructura flotante en profundidades de 30 m, permitiendo ubicaciones más cercanas a la costa, lo que resulta en un coste menor para la instalación del cable eléctrico necesario hacia la costa, así como la logística para su construcción, operación y mantenimiento.

Científicos británicos están desarrollando, en el fondo marino próximo a la costa atlántica de las Islas Órcadas (Reino Unido), la instalación de una nueva y gran máquina llamada Oyster, diseñada para aprovechar la energía de las olas oceánicas y convertirla en electricidad “verde”. En otoño de 2009, se harán los primeros ensayos para probar si esta tecnología puede ser una fuente comercial de energía renovable, y si se puede utilizar en las zonas costeras de todo el mundo.

A diferencia de otros muchos mecanismos de aprovechamiento de la energía de las olas, el Oyster utiliza tecnología hidráulica para transferir la energía del oleaje a la costa, donde se transforma en electricidad. Un aspecto clave de su diseño es un oscilador de 18 metros de ancho, que utiliza tanques de olas. Este oscilador está unido a unos pistones y cuando se activa por la acción del oleaje, bombea agua a alta presión hasta la costa a través de una tubería submarina. Ya en tierra, unos generadores hidroeléctricos convencionales convierten este agua a alta presión en energía eléctrica.

La tecnología del Oyster es realmente innovadora, porque se basa en la simplicidad. El componente que está situado en el mar (un alerón de alta fiabilidad con una mínima parte de piezas móviles sumergidas) es la clave de su éxito cuando funciona en zonas marinas con condiciones climatológicas adversas, en las que el mantenimiento puede resultar muy difícil. No tiene generador, electrónica de potencia o cajas de engranajes submarinos que puedan estropearse. Todo el complejo equipo de generación de energía eléctrica es perfectamente accesible en tierra.

El Oyster está diseñado para instalarse en aguas cercanas a la costa, a una profundidad de entre 12 y 16 metros, para aprovechar la zona marina más consistente y una propagación direccional más estrecha del oleaje. La altura y la carga de las olas son más reducidas para aumentar su vida útil, y permite un alto porcentaje de producción media anual y una distribución constante de la energía. Cualquier excedente energético rebasa la parte superior del alerón, ya que su capacidad de rotación le permite zambullirse literalmente bajo las olas.

Según los científicos, los riesgos ambientales asociados a este dispositivo son mínimos, ya que utiliza sólo agua como fluido hidráulico en vez de petróleo. Además, en el proceso no interviene ninguna sustancia tóxica, y su funcionamiento es silencioso.

Aunque se encuentra en una etapa temprana de su desarrollo, el concepto del Oyster tiene amplias posibilidades de uso en muchos lugares del mundo. En Europa son candidatos idóneos España, Portugal, Irlanda y el Reino Unido, pero a escala mundial hay un enorme campo de acción en áreas como la costa noroeste de EE UU y el litoral de Sudáfrica, Australia y Chile.

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lunes, 17 de agosto de 2009

Barcelona ha estrenado recientemente  una desalinizadora en el Prat de Llobregat. Esta nueva planta,  con una capacidad de producción de 200 millones de litros al día, es actualmente la instalación para producir agua para usos urbanos más grande de Europa. Suministrará agua a cuatro millones y medio de personas en el área metropolitana de la ciudad y permitirá resolver la falta de agua en temporadas de sequía.

 

[Grupo de Ingeniería Química y Ambiental (GIQA) Universidad Rey Juan Carlos]


El pasado 20 de julio, se inauguró en Barcelona la nueva desalinizadora en el Prat de Llobregat. Esta nueva planta es actualmente la instalación de producción de agua para usos urbanos más grande de Europa. Suministrará agua a cuatro millones y medio de personas en el área metropolitana de la ciudad, y con ella se pretende resolver la falta de agua en temporadas de sequía.

La desalinizadora de El Prat del Llobregat ha costado 230 millones de euros (75% sufragados por el fondo de cohesión de la Unión Europea,), se ha construido en dos años y medio y tiene una capacidad máxima de producción de 200 millones de litros al día. La instalación capta agua del mar a dos kilómetros de la costa y a 30 metros de profundidad. El agua se envía mediante una estación de bombeo a la desalinizadora, donde se somete a diferentes procesos de filtrado que permiten extraer 45 litros de agua potable por cada 100 litros de agua salada. Una vez desalinizada, el agua será llevada desde El Prat de Llobregat hasta el depósito de la Fontsanta, en Sant Joan Despí; y desde este punto (en donde confluye también el agua de la potabilizadora de Abrera), una vez mezclada, será distribuida a la red para su consumo.

Si bien se ha previsto que la nueva planta aportará entre el 17% y el 20% del consumo de agua en el área metropolitana, el uso de la desalinizadora dependerá del estado de los embalses y del régimen de lluvias de cada momento. Hay que tener en cuenta que si las reservas de los embalses son suficientes, no es rentable la producción de agua a partir de la desalinizadora por el coste energético que supone. El coste de agua obtenida mediante los procedimientos habituales de potabilización es considerablemente menor que el del agua desalada. Como referencia,  frente al coste actual del agua que proporciona la Generalitat a las compañías de suministro de 0,32 euros el metro cúbico, la misma cantidad de agua desalada en una planta como la de El Prat puede suponer un precio total cercano a los 0,60 euros.

No obstante, hay que destacar que en la nueva planta de El Prat se ha conseguido reducir notablemente el consumo eléctrico en comparación con otras plantas desalinizadoras actualmente en funcionamiento. Para ello, se han instalado recuperadores energéticos que, utilizando la propia presión del agua, permiten reducir el consumo eléctrico hasta  2,9 kilovatios hora por m3 de agua. Además, la calefacción, la refrigeración y el agua caliente sanitaria que necesita la instalación se produce mediante energía solar térmica.

 

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martes, 11 de agosto de 2009

El agua embotellada goza de la percepción del consumido como segura, lo que la afianzado en el mercado incluso en zonas donde la calidad del agua de abastecimiento es excelente. Un estudio reciente indica que el contacto del agua con el material de los envases puede dar lugar a la disolución de sustancias que actúan como estrógenos alterando la actividad de organismos acuáticos. Los resultados no son extrapolables directamente a los seres humanos, pero reabren el debate de la seguridad del agua embotellada.

 

[Grupo de Procesos y Sistemas de Ingeniería Ambiental, Universidad Autónoma de Madrid]


El agua embotellada ha sido durante mucho tiempo el paradigma de la seguridad alimentaria. Los problemas de abastecimiento en épocas de sequía, las pobres características organolépticas del agua de ciertas poblaciones y las intensas campañas publicitarias han hecho que el mercado del agua embotellada haya experimentado un importante crecimiento sostenido. El agua embotellada se ha abierto mercado incluso en zonas donde el agua de abastecimiento tiene una calidad excelente, en algunos casos superior a la de muchas aguas embotelladas. Sin embargo, periódicamente llegan noticias que reabren el debate sobre la calidad del agua embotellada. Primero fue la detección de hidrocarburos y luego la comercialización de agua de abastecimiento tras un proceso de tratamiento y embotellado, en ambos casos afectando a marcas prestigiosas. Ahora llega el turno a todas las marcas, pues la preocupación parte de los envases en los que se comercializa el agua embotellada

 

Un estudio (1) realizado por investigadores del Departamento de Ecotoxicología Acuática de la Goethe Universität (Alemania), con botellas comerciales de agua mineral aporta evidencias de que el material con el que están fabricadas las botellas de agua mineral transfiere al agua sustancias que mimetizan hormonas y que actúan como estrógenos afectando a la actividad de los organismos acuáticos.

 

La disolución de componentes de las botellas de agua mineral es un fenómeno conocido y cuantificado gracias a las modernas técnicas de análisis que permiten detectar compuestos en agua en niveles de trazas. Los niveles alcanzados por estas sustancias disueltas se encuentran en general muy por debajo de los umbrales establecidos por las autoridades sanitarias. El estudio mencionado se centra en los efectos que los compuestos disueltos en el agua pueden tener sobre organismos acuáticos. En concreto el estudio utiliza agua mineral embotellada como medio para la cría de Potamopyrgus antipodarum, un diminuto caracol originario de Nueva Zelanda, evaluando el efecto estrogénico de las sustancias disueltas a partir del aumento del número de larvas en el medio de cría. Es decir, se evalúa cómo los contaminantes aumentan el ritmo reproductivo de la especie de caracol empleada en el estudio. Asimismo, se utiliza como indicador de la presencia de estrógenos levaduras modificadas genéticamente y que cambian de color ante la presencia de estrógenos incluso a muy bajas concentraciones.

 

En el estudio se detectan efectos estrogénicos en el 60% de las marcas de agua evaluadas. La aguas minerales envasadas en botellas de vidrio muestran una actividad estrogénica sensiblemente menor que las aguas envasadas en botellas de plástico; de forma más concreta, el 33% de las aguas minerales embotelladas en vidrio frente al 78% de las embotelladas en materiales plásticos muestran actividad hormonal. Asimismo, es importante destacar que el agua de suministro da lugar a una actividad estrogénica muy por debajo de la de las aguas embotelladas, pero que el agua de abastecimiento aumenta sensiblemente su actividad estrogénica cuando es almacenada en botellas de plásticos, con toda probabilidad debido a la disolución de componentes del plástico.

 

La traslación de los resultados a seres humanos no es directa. Los organismos utilizados en el estudio tienen el agua como medio, por lo que son más sensibles a la presencia de contaminantes a nivel de trazas. Los propios autores del estudio indican que sería necesaria una investigación más amplia para determinar en qué medida existe riesgo para la salud humana. La situación no debe conducir a alarma, pues en términos generales los potenciales efectos del consumo de agua embotellada serán comparables o menores a los del agua de abastecimiento. El proceso hasta que un material es aprobado para el embalaje de alimentos es largo. Por ejemplo, en Estados Unidos la FDA establece una serie rigurosa de tests para los plásticos utilizados en botellas de plásticos, que incluyen entre otros aspectos la evaluación de los compuestos disueltos por el contacto con el agua. Sin embargo, los avances en el conocimiento de los efectos de los materiales que componen los contenedores de alimentos deben servir para mantener una revisión constante de su seguridad para los seres humanos y para el medio ambiente.

 

1.      Wagner et al. Endocrine disruptors in bottled mineral water: total estrogenic burden and migration from plastic bottles. Environmental Science and Pollution Research, 2009; DOI: 10.1007/s11356-009-0107-7

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