En medio de la confrontación entre grandes chefs por el uso de sustancias químicas en la “cocina
de innovación”, este 1 de junio ha comenzado el nuevo Registro Europeo de
Sustancias Químicas, que recogerá, evaluará y hará publica la información sobre
las sustancias químicas que se fabrican o comercializan en la Unión Europea.
Conscientes de la necesidad de
garantizar un elevado nivel de protección de la salud y el medio ambiente, las
instituciones europeas, tras varios años de negociaciones, aprobaron a finales
de 2006 un Reglamento europeo cuya fase crucial ha comenzado este domingo 1 de
junio. Representa la normativa más avanzada del mundo y obligará a la industria
química europea a afrontar el reto de garantizar el uso seguro de las
sustancias químicas, tanto en los ámbitos industriales como cuando están
presentes en productos y artículos para usuarios profesionales y consumidores.
La información generada por los
fabricantes o importadores de las sustancias químicas se debe trasmitir a lo
largo de la cadena de suministro, indicando las medidas que garantizan el uso
seguro para la salud y el medio ambiente. Se establecen además los
correspondientes sistemas de control y de coordinación con otras normativas de
protección laboral, de los consumidores y del medio ambiente. Como garantía
adicional, la legislación europea reconoce el derecho de los ciudadanos a
recibir información, estableciendo dos mecanismos concretos. Por un lado, los
ciudadanos tendrán acceso fácil y gratuito a la información sobre la
peligrosidad de las sustancias químicas registradas en Europa, para lo cual la Agencia Europea de Sustancias y
Preparados Químicos facilitará en su página web (http://echa.europa.eu/) información sobre las
características y propiedades de las sustancias que se vayan registrando. El
segundo mecanismo afecta a las sustancias más preocupantes, es decir,
carcinogénicas, mutagénicas, tóxicas para la reproducción,
persistentes-bioacumulables-toxicas, alteradores endocrinos, y otras de
peligrosidad semejante; en este caso se establece el derecho de información por
parte del suministrador, que tendrá la obligación de informar a los ciudadanos
sobre la presencia de estas sustancias en los artículos que consumen cuando
estos se lo demanden.
Desde este 1 de junio se irán
incluyendo sustancias en este registro europeo, que se estima llegue a contener
información sobre … ¡más de treinta mil sustancias químicas!
Todas las evaluaciones realizadas
por las instituciones europeas o las autoridades nacionales señalan que el
elevado coste para la industria europea de esta nueva normativa (generar y
procesar la información para una sola sustancia puede ascender en algunos casos
a varios millones de euros) se verá claramente compensando por los beneficios
alcanzados para la salud y el medio ambiente (ya que si no se garantiza un uso
seguro, las sustancias químicas pueden representar riesgos muy serios en el
ámbito laboral, para los consumidores, y para el medio ambiente). Además, el
reglamento contempla medidas para compatibilizar, mediante la innovación, dos
objetivos aparentemente contrapuestos: exigir a la industria que garantice un
elevado nivel de protección de la salud y el medio ambiente, aumentando al
mismo tiempo su competitividad.
Pueden obtener más información
sobre este reglamento en el Portal de Información del Centro de Referencia
REACH (www.reach-pir.es) una iniciativa
del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino gestionada por el INIA
en colaboración con la
Universidad de Alcalá.