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Un paso más hacía la protección de la salud y del medio ambiente

Enviado el sábado, 31 de enero de 2009 6:03

Los ambiciosos objetivos del Reglamento REACH no pueden alcanzarse en un corto espacio de tiempo, pero ya se van notando los primeros avances significativos: finalizado el prerregistro y por primera vez en la historia de la humanidad, en la Unión Europea las autoridades competentes disponen de un listado con la práctica totalidad de las sustancias que se comercializan, su identidad química y las empresas que las fabrican o importan.

El texto con el que comienza el Reglamento REACH no puede ser más claro: “La finalidad del presente Reglamento es garantizar un alto nivel de protección de la salud humana y del medio ambiente”, incluye, a renglón seguido, otros objetivos por supuesto muy relevantes, pero que no tendrían sentido si no se consigue garantizar el uso seguro de las sustancias químicas, tanto en el ámbito industrial, como en el que concierne directamente a los consumidores, los ciudadanos expuestos indirectamente a través del medio ambiente, y sin olvidarnos de los ecosistemas naturales y agrobiosistemas que sustentan la vida de todas las especies que poblamos esta esfera que gira y rueda que llamamos Tierra.

 

Poco a poco, sin ruido, sin grandes titulares, la finalidad última del reglamento va avanzando, pasito a pasito, abriéndose camino en un complejo articulado que crea obligaciones para todos.

 

Las empresas que componen el tejido industrial europeo ya han realizado su primera contribución, es solo un primer paso dentro de un largo camino, pero si nos paramos un poco a pensarlo podremos apreciar lo que significa en realidad: sesenta y cinco mil empresas han analizado sus procesos, identificado que sustancias fabrican o importan, incluyendo aquellas que deben registrarse de entre las contenidas en artículos manufacturados, y presentado cerca de tres millones de expedientes a la Agencia Europea.  

 

Mientras la industria continúa con su proceso, comprobar que la sustancia es la misma, compartir datos, etc., las autoridades competentes pueden comenzar ya a utilizar la información que ahora disponen, adecuando a las nuevas circunstancias sus sistemas de control e inspección; falta un largo camino por recorrer, o por ser más preciso, mucha escalera por subir, pero ya hemos alcanzado el segundo rellano: hace solo unos meses, la ECHA entraba formalmente en servicio, y cumpliendo los objetivos, pone ahora a disposición de las autoridades el primer resultado: QUE y QUIEN, es decir QUE sustancias se fabrican y comercializan en Europa, y QUIEN da el primer paso fabricándolas o importándolas. Conforme las autoridades estatales y autonómicas vayan incorporando esta información en sus protocolos, los ciudadanos y el medio ambiente estaremos mejor protegidos.

 

Pero REACH es un reto de todos, y la comunidad científica no nos podemos quedar atrás. El Primer Simposio Virtual sobre los Aspectos Ambientales del Reglamento REACH identificó las necesidades prioritarias y se las trasmitió a las Autoridades Competentes y a la sociedad a través de su presentación en el Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA); ciertamente, el avance en nuestra capacidad para predecir los riesgos para la salud y para el medio ambiente de una sustancia química ha sido espectacular en los últimos años, pero también a nosotros nos queda una larga escalera por subir. REACH plantea dos niveles complementarios de gestión que requieren de una sólida base científica. Dentro de la cadena de suministro, la industria es responsable de evaluar los riesgos sustancia por sustancia, uso por uso, fabricante por fabricante, y la comunidad científica debe desarrollar nuevas metodologías que reduzcan los costes y aumenten la cantidad y calidad de información, fomentando además los métodos alternativos. Pero el desafío está en el siguiente nivel, cuya responsabilidad se reparte entre el sector industrial y las autoridades competentes, que deben integrar la información generada y utilizarla en otros marcos normativos de protección de los trabajadores, de los consumidores y del medio ambiente. Y es aquí donde se nos plantea a la comunidad científica el gran reto, desarrollar métodos que permitan utilizar la información, sustancia a sustancia, que está generando REACH, para realizar, por ejemplo, las evaluaciones integradas de un puesto de trabajo con exposiciones múltiples y variables o de una cuenca hidrográfica con varios centenares de vertidos. Estos retos no son nuevos, somos muchos los grupos de investigación que llevamos años trabajando en este tema, pero ahora tenemos un nuevo desafío: en menos de dos años, la “excusa” de que falta información sobre la mayoría de las sustancias dejará de tener sentido, ya que antes de que termine 2010, tendremos registradas todas las sustancias que por su toxicidad o tonelaje se han seleccionado para la primera fase. La pregunta es, por tanto, si tendremos a tiempo herramientas sólidas  e implementables en la realidad para que la “Información REACH” nos permita evaluar el mundo real y complejo de exposiciones múltiples y cambiantes en el tiempo en el que vivimos.

 

El objetivo claramente lo merece, así que “hagámoslo posible”.

 

José Vicente Tarazona


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Comentarios

# re: Un paso más hacía la protección de la salud y del medio ambiente

03/02/2009 11:17 por Estbaliz
¿Es posible conocer las conclusiones a las que se llegaron en el Primer Simposio Virtual sobre los Aspectos Ambientales del Reglamento REACH?

Gracias.

# re: Un paso más hacía la protección de la salud y del medio ambiente

10/02/2009 11:51 por ALyCie
Sólo nos acordamos de la salud cunado se va.
¡Que pena! En cualquier caso, hay mas peligros que los puramente químicos, aunque sean en cantidades muy pequeñas ¡¡sus propiedades son aditivas!!
Ejemplo: http://www.chemtrust.org.uk/documents/Male%20Wildlife%20Under%20Threat%202008%20full%20report.pdf

¡Salud y buenos alimentos!

# re: Un paso más hacía la protección de la salud y del medio ambiente

10/02/2009 15:05 por Jos V. Tarazona
En relación con el Simposio sobre REACH, durante las diferentes jornadas virtuales se identificaron algunas necesidades específicas, entre ellas, se seleccionaron las siguientes que fueron presentadas en CONAMA9:
1. Desarrollo de criterios para la utilización de la información generada en ensayos terrestres y marinos realizados sin protocolos normalizados ni BLP pero con evidente valor científico.
2. Ampliar los estudios sobre la biodisponibilidad de metales y sus niveles de fondo.
3. Desarrollo de protocolos para la normalización de nuevos ensayos ecotoxicológicos, en particular, para los medios terrestre y marino, y para cubrir adecuadamente los nanomateriales y sustancias con actividad endocrina.
4. Desarrollo de escenarios de exposición adaptados a las condiciones españolas.
5. Métodos para incorporar la percepción y comunicación de riesgos en el proceso de análisis, registro, y transferencia de información en la cadena de suministro y a los consumidores/ciudadanos.

Como conclusión generalizada entre los diferentes grupos, se señalo la necesidad de incluir líneas concretas sobre estos temas en las convocatorias de proyectos de I+D+i.

Además, se identificó la existencia de grupos de investigación de primer nivel, con capacidades para abordar las necesidades científicas que se espera genere la implementación de REACH. Sin embargo, la labor fundamental de estos grupos es la investigación científica, por lo que podrían proporcionar la capacitación necesaria (si se crea el interés) pero no debe esperarse que la mayoría se involucren directamente. Se identificaron algunos ejemplos de conexión de estos grupos con el sector y con empresas de consultoría e ingeniería, que pueden actuar como contacto directo con las PYMES, a través de empresas y centros tecnológicos, pero que en general son más la excepción que la regla.

El desafío, por tanto, es crear una red que relacione las capacidades existentes en la I+D con las necesidades concretas de las empresas que deben implementar el reglamento; la red debe estar abierta a todos los grupos y organizaciones interesados (administraciones, grupos de I+D, centros y empresas tecnológicas, consultoras, sector productivo, sindicatos y otras ONG, etc.), y coordinar las actividades de todos los actores que deben contribuir a que los objetivos de REACH se transformen en realidad. Además en el caso de las PYMES el reglamento contempla la posibilidad de desarrollar sistemas de soporte específicos con posibilidades de financiación. Se ha ofrecido, a través de la DG de Calidad y Evaluación Ambiental y del INIA, el desarrollo de una propuesta concreta, adaptada a la situación actual de crisis económica, y estamos esperando la respuesta para continuar con estos desarrollos.

José V. Tarazona
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